’ El sábado se hizo para el hombre ’


El hombre mira a los ojos. Dios mira el corazón

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’ El sábado se hizo para el hombre ’

Religión

Enero 20, 2020 22:16 hrs.
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La Palabra de Dios

Martes 21 de Enero 2020
Memoria de Santa Inés, virgen y mártir

Primera lectura
1 Sm 16, 1-13
En aquellos días, dijo el Señor a Samuel: ’¿Hasta cuándo vas a estar triste por Saúl? Yo ya lo rechacé y él no reinará más sobre Israel. Ve a la casa de Jesé, en Belén, porque de entre sus hijos me he escogido un rey. Llena, pues, tu cuerno de aceite para ungirlo y vete’.

Pero Samuel le replicó: ’¿Cómo voy a ir? Si Saúl se entera, me matará’. El Señor le respondió: ’Lleva contigo una ternera y di: ‘Vengo a ofrecer un sacrificio al Señor’. Invita a Jesé al sacrificio y yo te indicaré lo que has de hacer. Luego ungirás al que yo te señale’.

Hizo Samuel lo que el Señor le había dicho. Cuando llegó a Belén, los ancianos de la ciudad salieron a recibirlo temerosos y le preguntaron: ’¿Vienes en son de paz?’ Les respondió: ’Sí. Vengo a ofrecer un sacrificio al Señor. Purifíquense y vengan conmigo al sacrificio’. Luego purificó a Jesé y a sus hijos y los invitó también al sacrificio.

Cuando se presentaron ante él, al ver a Eliab, el hijo mayor de Jesé, Samuel pensó: ’Éste es, sin duda, el que voy a ungir como rey’. Pero el Señor le dijo: ’No te dejes impresionar por su aspecto ni por su gran estatura, pues yo lo he descartado, porque yo no juzgo como juzga el hombre. El hombre se fija en las apariencias, pero el Señor se fija en los corazones’.

Entonces, Jesé llamó a su hijo Abinadab y lo hizo pasar ante Samuel, el cual le dijo: ’Tampoco a éste lo ha escogido el Señor’. Jesé hizo pasar a Samá, pero Samuel le dijo: ’A éste tampoco lo ha elegido el Señor’. Así fueron pasando ante Samuel siete de los hijos de Jesé; pero Samuel dijo: ’Ninguno de éstos es el elegido del Señor’. Luego le preguntó a Jesé: ’¿Son éstos todos tus hijos?’ Él respondió: ’Falta el más pequeño, que está cuidando el rebaño’. Samuel le dijo: ’Hazlo venir, porque no nos sentaremos a comer hasta que llegue’. Y Jesé lo mandó llamar.

El muchacho era rubio, de ojos vivos y buena presencia. Entonces el Señor dijo a Samuel: ’Levántate y úngelo, porque éste es’. Tomó Samuel el cuerno con el aceite y lo ungió delante de sus hermanos. A partir de aquel día, el espíritu del Señor estuvo con David. Samuel se despidió y regresó a Ramá.
Palabra de Dios
Te alabamos, Señor

Salmo Responsorial
Salmo 88, 20. 21-22. 27-28
R. (21a) He encontrado a David, mi servidor.
Hablando tú en visión a tus amigos
un día les dijiste:
’He escogido a un valiente de mi pueblo
y he ceñido a sus sienes la corona.
R. He encontrado a David, mi servidor.
He encontrado a David, mi servidor,
y con mi aceite santo lo he ungido.
Lo sostendrá mi mano
y le dará mi brazo fortaleza.
R. He encontrado a David, mi servidor.
El me podrá decir: ‘Tú eres mi padre,
el Dios que me protege y que me salva’.
Y yo lo nombraré mi primogénito
sobre todos los reyes de la tierra’.
R. He encontrado a David, mi servidor.

Aclamación antes del Evangelio
Ef 1, 17-18
R. Aleluya, aleluya.
Que el Padre de nuestro Señor Jesucristo
ilumine nuestras mentes,
para que podamos comprender cuál es la esperanza
que nos da su llamamiento.
R. Aleluya.

Evangelio
Mc 2, 23-28
Un sábado, Jesús iba caminando entre los sembrados, y sus discípulos comenzaron a arrancar espigas al pasar. Entonces los fariseos le preguntaron: ’¿Por qué hacen tus discípulos algo que no está permitido hacer en sábado?’

Él les respondió: ’¿No han leído acaso lo que hizo David una vez que tuvo necesidad y padecían hambre él y sus compañeros? Entró en la casa de Dios, en tiempos del sumo sacerdote Abiatar, comió de los panes sagrados, que sólo podían comer los sacerdotes, y les dio también a sus compañeros’.

Luego añadió Jesús: ’El sábado se hizo para el hombre, y no el hombre para el sábado. Y el Hijo del hombre también es dueño del sábado’.
Palabra del Señor
Gloria a ti, Señor Jesús

Reflexión del Evangelio de hoy

El hombre mira a los ojos. Dios mira el corazón
Dos personajes contrapuestos aparecen en el primer libro de Samuel. Por una parte Saúl y por la otra David. Son contrapuestos hasta en la estatura. Saúl un hombre alto, fornido. David de estatura más bien baja. Es el pequeño de sus hermanos. Saúl ha sido rechazado como rey de Israel por no haber seguido la palabra de Señor. David, pese a su juventud, ha sido ungido por Samuel. El espíritu del Señor está con él.

¿Por qué fue elegido David? No por su aspecto físico ni, tampoco, por sus cualidades humanas. Fue elegido por lo que tenía en el corazón. Y en su corazón había una relación sincera con Dios, una fe auténtica.

Esta lectura de hoy nos invita a todos a ahondar en nuestro interior y ver qué es lo que cultivamos en él. ¿Amor a la palabra de Dios? ¿Fidelidad a ese buen Padre que es Dios? O, por el contrario, nuestro corazón está lleno de cosas ajenas a Dios. Con frecuencia, abundan los juicios a los demás, olvidando que Dios es el único que sabe lo que hay en cada uno. Dejemos que sea Él quien mire cada corazón. También puede haber rencores que nos alejan de determinadas personas. Rechazos instintivos a otros…Es preciso, como seguidores de Jesús, examinarnos desde el fondo del corazón y buscar ser fieles a lo que Él espera de nosotros. Quien ama espera lo mejor del ser amado. Ese es Dios: alguien que desea ver en el corazón de cada uno el reflejo de su amor y encontrar en cada uno la fidelidad fruto de ese amor nuestro.

Preguntémonos con sinceridad: ¿Cómo nos dirigimos a Él? ¿Cómo nos dirigimos a los demás? ¿Estará Dios contento de lo que encuentra en nuestro interior?

El sábado se hizo para el hombre
Jesús cumplía las leyes, pero nunca fue un leguleyo. Nunca fue esclavo de ley, cuando ésta no favorecía a las personas. Por eso, muchas veces, se enfrenta a los leguleyos, esos cuya misión es vivir esclavos de la ley sin mirar más allá, es decir sin mirar el por qué y para qué de la ley.

La realidad parece indicar que hoy no existen tantos los leguleyos; creo que abundan más los relativistas. ¿Hemos de atenernos constantemente a las leyes y vivir esclavizados por ellas? ¿Tenemos que vivir al margen de toda ley? Ahí se juega nuestro presente; ahí entramos en la eterna batalla que sólo podemos superar mirando el actuar de Jesús. No es nada fácil, pues es exigente, pero es lo que nos corresponde como seguidores suyos. Él siempre mira el bien de las personas y lo único que desea es favorecer a quien encuentra necesitado, aunque sea yendo más allá de la ley. Su única ley es el amor. San Agustín lo concretó en esa célebre frase, dirigida a personas maduras: ’ama y haz lo que quieras’.

Jesús cuestiona a los escribas y fariseos –los entendidos de su tiempo- porque han hecho de las leyes una pesada carga para todo el pueblo.

Detrás de estas palabras de Jesús, y extendiendo nuestra mirada más allá de nuestros intereses, podemos descubrir que viviendo al margen de la ley es fácil que acabemos siendo esclavos de realidades que están hechas para el hombre, pero con el riesgo de acabar siendo esclavo de ellas. El dinero, la obsesión por el deporte, los bienes materiales, el vino como dependencia, las drogas,… Eso sí es triste. Olvidamos las leyes de Dios para someternos a la esclavitud de todo lo que nos destruye. La consecuencia es que nos vamos desviando de Dios y de sus leyes y acabamos siendo esclavos y esclavizando a las personas.

No se trata de vivir sin leyes. Se trata de entender y vivir la ley, como Jesús la vivió. Él no es de la escuela del relativismo; tampoco del legalismo. Él es esclavo de hacer el bien a las personas. Su actuación está dirigida por el amor. A ello nos invita constantemente en su evangelio.
Fray Salustiano Mateos Gómara
Convento de San Pablo y San Gregorio (Valladolid)


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