’ ¿Qué es mejor salvarle la vida a un hombre o dejarlo morir? ’


El Señor da la victoria sin necesidad de espadas

| Agencia de noticias Plata Pura | Desde guerrerohabla.com

’ ¿Qué es mejor salvarle la vida a un hombre o dejarlo morir? ’

Religión

Enero 21, 2020 20:29 hrs.
Religión Internacional › México
Agencia de noticias Plata Pura › guerrerohabla.com

La Palabra de Dios

22 de Enero 2020

Primera lectura
1 Sm 17, 32-33. 37. 40-51
En aquellos días, dijo David a Saúl: ’Señor, no se atemorice tu corazón por ese filisteo. Tu siervo irá y peleará con él’. Pero Saúl le replicó: ’Tú no puedes ir a pelear contra Goliat, porque no eres más que un muchacho, y él, un hombre adiestrado para la guerra desde su juventud’. David le contestó: ’El Señor, que me ha librado de las garras del león y del oso, me librará también de las manos de ese filisteo’. Saúl le dijo: ’Ve, y que el Señor te ayude’.

Tomó David el cayado que siempre llevaba consigo; escogió en el arroyo cinco piedras bien lisas, las puso en su morral, y con la honda en la mano, avanzó hacia el filisteo. Goliat, precedido por su escudero, se fue acercando a David. El filisteo se le quedó mirando, y cuando vio que era un joven, rubio y de buena presencia, lo despreció y le dijo: ’¿Soy acaso un perro para que me salgas al encuentro con palos y con piedras?’ David le contestó: ’No. Eres peor que un perro’. Entonces Goliat lo maldijo en nombre de sus dioses y añadió: ’Acércate, que yo les echaré tu carne a las aves del cielo y a las bestias del campo’.

David le replicó: ’Tú vienes hacia mí con espada, lanza y jabalina. Pero yo voy contra ti en el nombre del Señor de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has insultado. Hoy mismo te va a entregar el Señor en mis manos; te voy a vencer y te voy a cortar la cabeza, y voy a echarles tu cadáver y los cadáveres de los filisteos a las aves del cielo y a las fieras del campo. Así sabrá toda la tierra que hay Dios en Israel, y toda esa multitud sabrá que el Señor no necesita ni lanzas ni espadas para vencer, porque él es el Señor de la guerra y los entregará a ustedes en nuestras manos’.

Cuando el filisteo comenzó a avanzar contra David, éste corrió a su encuentro, metió la mano en el morral, sacó una piedra, la tiró con la honda e hirió al filisteo en la frente. La piedra se le clavó en la frente y el filisteo cayó de boca por tierra.

Venció David al filisteo con una honda y una piedra; lo hirió y lo mató, sin tener espada en la mano. Corrió David a donde estaba caído el filisteo, tomó su espada, la sacó de la vaina, lo mató y le cortó la cabeza. Los filisteos, viendo que había muerto su jefe, huyeron.
Palabra de Dios
Te alabamos, Señor


Salmo Responsorial
Salmo 143, 1. 2. 9-10
R. (1a) Bendito sea el Señor.
Bendito sea el Señor,
mi roca firme;
el adiestró mis manos y mis dedos
para luchar en lides.
R. Bendito sea el Señor.
El es mi amigo fiel, mi fortaleza,
mi segura escondite,
escudo en que me amparo,
el que los pueblos a mis plantas rinde.
R. Bendito sea el Señor.
Al compás de mi cítara,
nuevos cantos, Señor, he de decirte,
pues tú das a los reyes la victoria
y salvas a David, tu siervo humilde.
R. Bendito sea el Señor.

Aclamación antes del Evangelio
Mt 4, 23
R. Aleluya, aleluya.
Jesús predicaba el Evangelio del Reino
y curaba las enfermedades y dolencias del pueblo.
R. Aleluya.

Evangelio
Mc 3, 1-6
En aquel tiempo, Jesús entró en la sinagoga, donde había un hombre que tenía tullida una mano. Los fariseos estaban espiando a Jesús para ver si curaba en sábado y poderlo acusar. Jesús le dijo al tullido: ’Levántate y ponte allí en medio’.

Después les preguntó: ’¿Qué es lo que está permitido hacer en sábado, el bien o el mal? ¿Se le puede salvar la vida a un hombre en sábado o hay que dejarlo morir?’ Ellos se quedaron callados. Entonces, mirándolos con ira y con tristeza, porque no querían entender, le dijo al hombre: ’Extiende tu mano’. La extendió, y su mano quedó sana.
Palabra del Señor
Gloria a ti, Señor Jesús

Reflexión del Evangelio de hoy

El Señor da la victoria sin necesidad de espadas
El primer libro de Samuel, nos presenta las gestas de David en la guerra contra los filisteos. Goliat había desafiado a las tropas de Saúl para que luchara sólo un hombre contra él. Quien perdiera se convertiría en esclavo del ganador.

David convence a Saúl, por su habilidad para matar osos y leones, salvando a sus ovejas de sus fauces; pero, lo que más le convenció, fue su confianza en el Señor. David le dijo a Saúl: ’El Señor que me ha librado de las garras del león y del oso, me librará de la mano de ese filisteo’.

Probablemente en nuestras guerras particulares buscamos nuestras mejores armas para la batalla. Cuanto más sofisticadas e inteligentes sean esas armas mejor. David sólo cogió 5 piedras, y con una fue suficiente para matar a Goliat.

Para hacerle frente a Goliat, David habla de que todos los pueblos reconocerán al Dios de Israel, que da la victoria sin necesidad de espadas. Y es cierto, Dios nos ha dado talentos múltiples capaces de generar más vida que muerte. Porque habitualmente en nuestra vida somos más hábiles para destruir que para crear.

Y es así. El éxito no viene de cuántas guerras hayamos ganado en nuestra vida. Lo importante es saber distinguir cuál es mi batalla diaria en las guerras innecesarias.

Había un hermano que estaba siempre en guerra con todos los demás. Los celos y la envidia lo corroían; a pesar de tener éxito en la vida, envidiaba a todos los demás por cosas nimias. Era su costumbre criticar en ausencia del hermano lo que hacía o dejaba de hacer, de una forma voraz; con la sola intención de manipular a todos. Una vez, cansado de escuchar sus críticas, le hice ver que aquella no era mi batalla, porque todo lo que a él le conducía a la crítica, a mí me parecía una necesidad, o una virtud. Decirle que aquélla no era mi batalla lo desencajó. Además, le pregunté: ¿qué más necesitas? ¿por qué te celas de tus hermanos? Si tu vida está llena de éxito y fama ¿cuál es la necesidad que hay en ti que no has cubierto?

Con la cara desencajada, y desarmado, me confesó que envidiaba la serenidad que a veces veía en mí. No sé por qué me hizo aquella confesión; porque, aunque soy tranquilo, y muchas veces me muestro sereno, eso no significa nada. Lo cierto es que mi batalla está lejos de los celos y las envidias. Cuando las detecto, me alejo de forma irremediable.

¿Qué es mejor salvarle la vida a un hombre o dejarlo morir?
El Evangelio de Marcos nos sitúa en un escenario hostil a Jesús, pues todos estaban al acecho para ver si curaba en sábado y acusarlo.

Jesús, pone a un hombre con parálisis en un brazo en medio de la asamblea, como testimonio de lo injustas que pueden ser las leyes y los decretos que la religión, la cultura, y la política pueden promulgar. Antes de hacer nada les cuestiona sobre las tradiciones que llegan a ser injustas, en concreto la del sábado: ¿Qué está permitido hacer en sábado? ¿hacer lo bueno o lo malo? ¿Salvarle la vida a un hombre o dejarlo morir?

El silencio fue la respuesta. ¿Por qué, si entre ellos había gente muy docta?

El texto revela que tras esas preguntas hay una enseñanza profunda, que pone en tela de juicio la incongruencia de las opciones vitales de la existencia humana. Y Jesús echando una mirada de ira, y dolido de su obstinación, curó la parálisis de aquel hombre.

Los silencios hablan. Algunos dicen que el que calla otorga. Pero, quizás ese silencio es muy simplista. El silencio es más complejo. El silencio también oculta la obstinación, la no conversión, la manipulación, y sobre todo oculta la maquinación de unos con otros cuando se trata de aniquilar. Oculta la parálisis del pensamiento y la dureza del corazón.

Sin embargo, hay silencios que denuncian; la mirada de ira de Jesús es de ese tipo de silencios. Pablo VI, hablaba del silencio que calla cuando son las injusticias las que hablan a través de las guerras. Hay silencios capaces de contemplar la belleza de la vida. Hay silencios para la meditación y el disfrute de la presencia de Dios. No todo silencio es molesto, ni sancionable.

El silencio de cuantos oían a Jesús, era el silencio molesto de la incongruencia, un silencio donde la persona se siente molesta y herida por la verdad que se pronuncia. Es un silencio lleno de resistencia a lo nuevo; resistencia a la palabra sincera que me llama al cambio.

Oremos para que seamos capaces de abandonar el camino de la obstinación para no hacer injusticia con el vivir de otras personas. Jesús nos enseña que ese no es el camino. Animémonos a escoger la vida y el bien de los demás, sobre todo, porque es lo más justo.

Fr. Alexis González de León O.P.
Convento de San Pablo y San Gregorio (Valladolid)


Ver nota completa...

Escríbe al autor

Escribe un comentario directo al autor

Suscríbete

Recibe en tu correo la información más relevante una vez al mes y las noticias más impactantes al momento.

Recibe solo las noticias más impactantes en el momento preciso.