La Biblioteca de Arcadia

Así cambia la vida… después del terremoto

Norma L. Vázquez Alanís

Así cambia la vida… después del terremoto

Cultura

Junio 26, 2014 22:24 hrs.
Cultura Nacional › México Ciudad de México
Norma L. Vázquez Alanís › diarioalmomento.com

Para mi querida amiga Beatriz Corona, con quien he
compartido comentarios sobre el autor y por ella tuve el libro aquí reseñado


Después de un cataclismo sucede que, inevitablemente, la vida cambia, para bien o para mal… y no solamente la de las personas directamente afectadas.

Así lo plasma el escritor japonés Haruki Murakami en seis historias sobre las secuelas del fuerte terremoto de magnitud 7.2 grados Richter que destruyó la ciudad japonesa de Kobe en 1995, las cuales dan forma al libro ‘Después del terremoto’ (Tusquets Editores, Colección Andanzas, México, febrero 2013,190 páginas).

En esta serie de relatos, el autor presenta los casos de habitantes de otras partes de Japón que vieron las escenas del desastre ocurrido en Kobe -que dejó más de cinco mil 500 muertos, dos mil 600 heridos y un alto nivel de destrucción-, transmitidas ininterrumpidamente por la televisión local y que provocaron diversas reacciones, desde rupturas matrimoniales hasta alucinaciones capaces de acabar con la cordura de un hombre.

El autor japonés traza un círculo con el primero y el último de los relatos; comienza con la historia sobre la ruptura de una pareja, cuyo detonante fue la tragedia en Kobe, y cierra con la de dos almas que por cuestiones fortuitas se separan físicamente, pero que el fenómeno natural las lleva a reencontrarse.

En el texto inicial del volumen, ‘Un ovni aterriza en Kushiro’, la esposa del próspero empleado de una gran compañía lo abandona después de haber pasado varios días absorta frente al televisor observando las imágenes de la ciudad destrozada, de los heridos y los muertos bajo los escombros… de la desolación, esa desolación que la invade al darse cuenta de que no es feliz con su pareja, de que no siente amor por su marido.

Así, se va del hogar dejándole a su compañero una nota desconcertante. Después el hombre se entera que algo parecido sucedió en Kushiro cuando un ovni aterrizó y una mujer desapareció sin dejar rastro; todo indicaba que había sido raptada por los extraterrestres.

Mientras que en ‘La torta de miel’, historia que cierra el libro, una pequeña, impactada también por las escenas del terremoto que devastó Kobe, propicia que su madre y el mejor amigo de ella y de su padre reconozcan que eran la pareja perfecta, a pesar de que el destino les hizo una mala jugada. El trastorno que sufre la niña por mirar las secuencias de la catástrofe le hace sufrir pesadillas en las cuales ve al que llama el ‘hombre del terremoto’, quien le ordena hacer cosas.

Una de las narraciones más interesantes es ‘Rana salva a Tokio’, en la que Murakami muestra el delgado límite entre la cordura y la demencia -con rasgos de surrealismo y esencias de fábula-; el personaje central es un hombre tan solo en este mundo que necesita saberse útil, y después del terremoto en Kobe sufre alucinaciones en las que una rana gigante le pide que le ayude a salvar a Tokio, ciudad donde vive y trabaja, de un movimiento telúrico mucho más fuerte que el de Kobe… y muere enfebrecido por un extraño padecimiento, creyendo que lo hizo.

Casi todos los relatos tienen como protagonistas a personas solitarias que provienen de familias disfuncionales, que padecen melancolía, tristeza o alguna de las múltiples formas de la soledad contemporánea, o bien experimentan una sensación de vacío, de estar incompletos, aislados, tal como queda plasmado en ‘Todos los hijos de Dios bailan’, texto en el que se toca el tema del amor incestuoso - aunque platónico- y la enajenación provocada por las sectas religiosas en sus seguidores.

‘Paisaje con plancha’ y ‘Tailandia’ completan el sexteto de este volumen, en el que el autor se vale de la realidad, pero también de la metáfora, de una catástrofe, para articular una colección de textos que ofrecen al lector las diferentes facetas de su narrativa, que van de la literatura fantástica a la realista.

Hay un símil entre la sacudida y resquebrajamiento del sismo real y la devastación que provoca en el universo de los personajes, que Murakami narra magistralmente.

Post Scriptum

Haruki Murakami (Kioto, Japón, 1949) vivió la mayor parte de su juventud en Kōbe. Su padre era hijo de un sacerdote budista y su madre, hija de un comerciante de Osaka. Ambos enseñaban literatura japonesa.

Estudió literatura y teatro griegos en la Universidad de Waseda (Soudai), donde conoció a su esposa, Yoko Takahashi, quien es actriz. Antes de terminar sus estudios, Murakami abrió el bar de jazz ‘Peter Cat’ en Tokio, que funcionó entre 1974 y 1982.

En 1986, tras el éxito de su novela ‘Norwegian Wood’ (‘Tokio Blues’ para los países de habla hispana), abandonó Japón para vivir en Europa y América, pero regresó a su patria en 1995 después del terremoto de Kobe.

Murakami, autor de 13 libros que incluyen novelas, cuentos y ensayos, considera sus maestros a Raymond Carver, Francis Scott Fitzgerald y John Irving, cuya influencia se nota en su producción literaria.


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