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Epístolas Surianas

(Carta a Don Héctor)

De Julio Ayala Carlos

(Carta a Don Héctor)
Mayo 19, 2017 09:49 hrs.
Periodismo Estados › México Guerrero
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TIENE LÓGICA. SI EL EJÉRCITO, o quienes lo mandan, hubieran ordenado el desarme de la policía municipal de Iguala cuando se dieron cuenta que la delincuencia organizada era quien la dirigía, como lo ha hecho ahora con la policía de Zihuatanejo, seguramente nunca hubieran ocurrido los lamentables hechos de aquella noche del 26, y madrugada del 27 de septiembre de 2014.
Y es que prácticamente todo mundo sabía que la delincuencia organizada operaba de manera impune en Iguala, y más aún, desde la policía preventiva municipal. Lo sabía, ahora sabemos, desde el gobernador del estado, incluyendo a los policías estatales y ministeriales, hasta las fuerzas del orden federal, y sin embargo, permitieron que siguiera operando sin ningún problema.
Las consecuencias de ello, ya las conocemos. Seis muertos aquella trágica noche del 26 de septiembre, y la desaparición de 43 estudiantes normalistas la madruga del 27 del mismo mes.
Claro. En aquel entonces el gobernador era Ángel Aguirre Rivero, y hoy es Héctor Astudillo Flores. Contrario al pasado, esta vez el gobierno del estado actuó en consecuencia, al tener la información precisa de que la policía municipal de Zihuatanejo, por cierto bajo el mando de un alcalde perredista, como lo fue el de Iguala, estaba infiltrada por la delincuencia organizada.
Sí. En el gobierno de José Luis Abarca el grupo delincuencial allí asentado operaba con total impunidad y a plena luz del día, e incluso, a través de la policía municipal, de tal forma que pudo actuar sin ningún problema en el asesinato de seis personas, incluidos dos normalistas y un jovencito jugador de futbol, y posteriormente desaparecer a otros 43 estudiantes.
Tiene pues razón la presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso local, Flor Añorve Ocampo, en el sentido de que si el Ejército y los diversos cuerpos policiacos, federales y estatales, hubieran desarmado y tomado el control de la policía municipal de Igual, como lo hizo ahora con la de Zihuatanejo, quizá esos lamentables hechos, nunca hubieran ocurrido.
Claro. El hubiera no existe. Pero si las autoridades de gobierno actuaran a tiempo, como por fortuna lo hicieron en Zihuatanejo, es indiscutible que muchos de los problemas, y lo que es peor, muchas de las tragedias que han ocurrido en Guerrero, ciertamente no hubieran ocurrido.
Así es. Hechos como los de Iguala nunca hubieran ocurrido si el gobierno del estado y la Federación hubieran actuado. La misma inseguridad y violencia que existe en todo el país, incluyendo Guerrero, no existiría si en su momento las autoridades hubieran hecho lo propio para fortalecer y depurar a las corporaciones policiacas, y cumplido con la prevención del delito.
Por supuesto, la pobreza y la marginación extrema que existe en gran parte del país y del estado no existiría si los gobiernos fueran honestos y aplicaran los recursos públicos donde se requieren, y los gobiernos corruptos y gobernantes sinvergüenzas tampoco tendrían cabida si como sociedad estuvieran pendientes de ellos. En fin, muchas cosas pueden evitarse, algunas trágicas, si el gobierno y la sociedad actuaran a tiempo.
Y HABLANDO DE ACTUAR A TIEMPO, lo peor que puede hacer un gobierno es quedarse cruzados de brazos cuando existen problemas. Lo peor que pueden hacer las autoridades de gobierno es quedarse sentados y esperar que Dios, la Virgen María y el Espíritu Santo se les aparezca y por un milagro les resuelva los pendientes, como por ejemplo la inseguridad pública existente.
Eso explica, así lo creo, el que el alcalde de Acapulco, Evodio Velázquez Aguirre, busque las mejores experiencias para atender y hacer frente el problema de la inseguridad pública que existe en el municipio que gobierna y que, dicho sea de paso, no es exclusiva de esa parte del estado. Lo peor sería que se echara en la hamaca y allí esperara que le resuelvan el problema.
Como bien lo dice el presidente de la República, los gobernantes no están para ganar aplausos ni popularidad, cual si fueran artistas, sino para resolver problemas, incluso, pese a las críticas, como ahora las tiene el alcalde porteño por haber ido a Colombia con el fin de conocer experiencias en materia de seguridad, toda vez que ese país pasó por los mismos problemas que tiene Acapulco y todo México.
Las autoridades están para resolver problemas, ya lo dije, y así como lo hace el Presidente Enrique Peña Nieto, se buscan las soluciones respectivas, aún a pesar de las críticas y el malestar social. Así lo hace también el gobernador Héctor Astudillo Flores, quien recorre el estado a diario, y así lo hace el alcalde Evodio Velázquez, y otros presidentes municipales, como por ejemplo, el de Chilpancingo.
Comentarios: julio651220@hotmail.com

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