Detesto el racismo, porque lo veo como algo barbárico: Nelson Mandela


Francisco Medina/Al Momento Noticias

Detesto el racismo, porque lo veo como algo barbárico: Nelson Mandela
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Diciembre 06, 2013 11:46 hrs.
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JOHANNESBURGO, 5 de enero (Al Momento Noticias).- “No nací con hambre de libertad, nací libre en todos los aspectos que me era dado conocer. Libre para correr por los campos cerca de la choza de mi madre, libre para nadar en el arroyo transparente que atravesaba mi aldea (…) Solo cuando empecé a comprender que mi libertad infantil era una ilusión, cuando descubrí, siendo joven, que mi libertad ya me había sido arrebatada, fue cuando empecé a añorarla.”

Nació en 1918 en Mvezo, diminuta aldea en el distrito de Umtata, capital del Transkei. Durante más de 25 años fue el preso político más famoso del mundo y, en abril de 1994, se convirtió en el primer presidente de raza negra de la República de Sudáfrica.

El nombre que su padre le dio al nacer fue Rolihlahla que significa literalmente “arrancar una rama de un árbol”, su significado coloquial es “revoltoso”. El nombre “Nelson” le fue dado en su primer día de colegio.

Vivió tranquilo entre los xhosas hasta su adolescencia “pueblo orgulloso y patrilineal con una gran fe en la importancia de las leyes, la educación y la cortesía” cuando su padre fallece y es enviado con un protector que se encargará de sus estudios.

“Nunca había sentido más ambición que comer bien y llegar a ser un campeón de la lucha con pértiga (…) Los delicados cimientos construidos por mis padres empezaron a desvanecerse. En aquel instante vi que la vida podía ofrecerme algo más que la posibilidad de ser campeón de lucha con pértiga.”

Estudió en el Fort Hare College, donde entró en contacto con la política y conoció a Oliver Tambo. Ambos tomaron parte en una huelga estudiantil, en 1940, que supuso su expulsión del centro. “Empezaba a comprender que un hombre negro no tenía por qué tolerar las docenas de pequeñas indignidades a las que se ve sometido día tras día”.

Más tarde conocería a Walter Sisulu, quien le proporcionó un trabajo en un despacho jurídico. “No puedo precisar en qué momento se produjo mi politización, cuando supe que dedicaría mi vida a la lucha por la liberación. Ser negro en Sudáfrica supone estar politizado desde el momento de nacer, lo sepa uno o no. (…) No experimenté ninguna iluminación, ninguna aparición, en ningún momento se me manifestó la verdad, pero la continua acumulación de pequeñas ofensas, las mil indignidades y momentos olvidados, despertaron mi ira y rebeldía, y el deseo de combatir el sistema que oprimía a mi pueblo.”



Primeras actividades políticas



“Pero poco a poco fui comprendiendo que no solo no era libre, sino que tampoco lo eran mis hermanos y hermanas. Vi que no era solo mi libertad la que estaba en juego, sino la de todo aquel que se pareciera a mí. Fue entonces cuando me uní al Congreso Nacional Africano, cuando el ansia de mi propia libertad se transformó en otra más grandiosa, que buscaba la libertad para mi pueblo.”

En 1944, junto a Sisulu, Tambo y Anton Lembede, fue miembro fundador de la rama juvenil del Congreso Nacional Africano (CNA). “Creemos que la liberación nacional de los africanos ha de ser obra de los propios africanos(…)”. Se convirtió en el secretario nacional de esta organización en 1948, año en el que tuvieron lugar las elecciones generales blancas en las que venció el National Party con Malan a la cabeza.

“La declaración formal de los principios políticos que alentaban el partido de Malan era conocida como apartheid. Era una palabra nueva pero resumía una ya vieja. Significa literalmente “segregación” (…) partía de una premisa: que los blancos eran superiores a los africanos, a los indios y los mestizos. El objetivo del nuevo sistema era implantar de modo definitivo y para siempre la supremacía blanca”.

Aquí comienzan los problemas: “A partir del momento en que el National Party ganó las elecciones, supimos que en lo sucesivo nuestra tierra se convertiría en escenario de tensiones y conflictos. Por primera vez en la historia de Sudáfrica iba a gobernar un partido exclusivamente afrikáner”.

Aunque en principio Mandela se oponía a colaborar con otros grupos raciales y desconfiaba de ideologías extranjeras (“Desconfiábamos mucho del comunismo (…) rechazamos la importación al por mayor de ideologías ajenas a África”), cambió de opinión en 1952, durante el transcurso de la denominada `Campaña del Desafío’: “La Unión Soviética apoyaba la lucha por la liberación de muchos pueblos colonizados.

Ésta fue otra de las razones por las que enmendé mi punto de vista sobre el comunismo y acepté la postura del CNA de dar bienvenida a los marxistas en su seno”. Por ello propugnó la acción conjunta contra la política gubernamental del apartheid.

“El hombre blanco había sentido la fuerza de mis golpes. Podía caminar erguido como un hombre (…) Había alcanzado la mayoría de edad como luchador por la libertad”.

En esta época, era ya presidente nacional de la rama juvenil del CNA y, con Tambo, había fundado el primer despacho de abogados dirigido por negros en Sudáfrica. En diciembre de 1952, fue detenido en virtud de la Suppression of Communism Act (Ley de Represión del Comunismo).

Aunque su condena de nueve meses quedó en suspenso, se le prohibió acudir a mítines o abandonar el distrito de Johannesburgo. Esta prohibición se renovaría repetidamente durante los siguientes nueve años.

A pesar de esta inhabilitación, continuó trabajando con los líderes del CNA. En diciembre de 1956 fue, junto con otras 156 personas, juzgado por alta traición.

El juicio se prolongó hasta 1961 y concluyó con la absolución de todos los cargos. “El tribunal añadió que la fiscalía no había conseguido demostrar que el CNA fuese una organización comunista ni que la Constitución por la Libertad pretendiera la instauración de un estado comunista”. Se declaró a los acusados inocentes y fueron puestos en libertad.

Tras la matanza de Sharpeville, en la que 69 ciudadanos negros murieron asesinados por las fuerzas de seguridad sudafricanas durante una manifestación en contra del apartheid, fueron prohibidos el CNA y el Congreso Panafricano (PAC).

En marzo de 1961, con el fin de evitar su detención y una nueva inhabilitación, Mandela pasó a la clandestinidad y, junto a Sisulu, recorrió en secreto el país para organizar una huelga de tres días.

Fue conocido como “La pimpinela negra”, nombre que recibe la sexta parte del libro. “Bajo el apartheid, los negros vivían en la penumbra, a medio camino entre la legalidad y la clandestinidad, entre la ocultación y la franqueza. Ser negro en Sudáfrica significaba que uno no podía confiar en nada. Aquella situación no difería demasiado de lo que representa llevar una existencia clandestina durante toda la vida”.

En junio de 1961, los dirigentes del CNA decidieron iniciar la lucha armada y crearon el Umkhonto we Size (`La lanza de la nación’), brazo armado del CNA, con Mandela como máximo dirigente.

En enero de 1962, abandonó Sudáfrica y acudió a la Conferencia Panafricana de Addis Abeba (cuna del nacionalismo africano), en Etiopía; más tarde viajó a El Cairo, Rabat, Malí, Guinea, Sierra Leona y Argelia, donde recibió entrenamiento para la lucha guerrillera durante seis meses, y por último a Londres, ciudad en la que se reunió con los líderes de la oposición en el exilio.

Regresó a su país en julio de ese año y fue detenido el 5 de agosto, acusado de rebelión y abandono ilegal del país, por lo que fue condenado a cinco años de prisión.

“No se debe juzgar a una nación por cómo trata a sus miembros más encumbrados, sino por cómo trata a los más humildes. Sudáfrica trataba a los ciudadanos africanos encarcelados como a animales”.



Mandela en prisión



Mientras se encontraba en la cárcel, la policía registró el cuartel general del CNA en Rivonia. La mayor parte de los miembros dirigentes de esta organización fueron arrestados; además se confiscaron diversos documentos, entre los que estaba el diario escrito por Mandela durante su viaje por el extranjero.

Él y otros activistas fueron juzgados, en lo que se conoce como el juicio de la traición de Rivonia. Duró desde octubre de 1963 hasta junio de 1964, y Mandela llevó a cabo su propia defensa y la de los otros acusados.

Mandela se dirigió de esta manera al tribunal: “¿Por qué ningún africano en la historia de este país ha tenido nunca el honor de ser juzgado por su propia gente? Se lo explicaré a su señoría: el verdadero propósito de esta rígida separación entre las razas es garantizar que la justicia aplicada por los tribunales se ajuste a la política del gobierno (…) Señoría, detesto intensamente la discriminación racial y todas sus manifestaciones. La he combatido durante toda mi vida.

Ahora mismo la estoy combatiendo y continuaré haciéndolo hasta el final de mis días”. Fue condenado a cadena perpetua: “(…) Tras considerar cuidadosamente la cuestión, he decidido no imponer a los acusados la pena de muerte, que normalmente sería lo apropiado en un caso así. La sentencia para todos los acusados será de cadena perpetua”.

Pasó dieciocho años en la prisión de Robben Island: “La isla toma su nombre de una palabra holandesa que significa foca (…) fue transformada sucesivamente en una leprosería, un manicomio y una base naval. El gobierno había vuelto a recuperarla recientemente como centro penitenciario”.

Los tres primeros años fueron muy duros (Mandela los recoge en la parte octava llamada “los años oscuros”) pero poco a poco fueron consiguiendo pequeñas cosas como pantalones largos, gafas de sol, fotos de familiares, periódicos, etc. que fueron mejorando su calidad de vida.

Consiguieron a comienzos de 1977 el fin de los trabajos forzados. “La isla recibía el apelativo de la universidad, por lo que aprendíamos los unos de los otros. Teníamos nuestra propia facultad, nuestros profesores, nuestros programas de estudios y nuestros propios cursos.

” Cuando Mandela cumplió sesenta años, unos amigos de la prisión tuvieron la idea de que comenzara a escribir sus memorias ya que ” se convertiría en una fuente de inspiración para los jóvenes luchadores por la libertad”.

Acabó un borrador en cuatro meses: “escribir mis experiencias fue como revivirlas. Aquellas noches mientras escribía en silencio, volvían a mí imágenes y sonidos de mi juventud (…) era como soñar despierto, y me esforzaba por trasladar mis experiencias al papel con toda la fidelidad posible”.

El manuscrito fue dividido en tres partes y enterrado en tres partes diferentes del jardín de la prisión. Cuando fue hallado por el comandante llegó el castigo: “Nos vimos privados del privilegio de estudiar durante cuatro años”.

Fue trasladado a la prisión de Pollsmoor (Ciudad de El Cabo) en 1982, fecha en la que se inició una campaña internacional en favor de su liberación. Allí las condiciones de vida eran mucho mejores y las diferencias en cuanto a alimentación, higiene y alojamiento eran considerables.

En 1985, Mandela rechazó la oferta del presidente Pieter Willem Botha de libertad condicional sobre la premisa de que el presidente no estaba dispuesto a modificar su posición sobre el régimen del apartheid.

“Cuando salí de la cárcel ésa era mi misión: liberar tanto al oprimido como al opresor. Hay quien dice que ese objetivo ya ha sido alcanzado, pero sé que no es así. La verdad es que aún no somos libres; solo hemos logrado la libertad de ser libres, el derecho a no ser oprimidos. Ser libre no es simplemente desprenderse de las cadenas, sino vivir de un modo que respete y aumente la libertad de los demás.”



Presidente Mandela



El gobierno del presidente Frederik Willem de Klerk liberó a Mandela en febrero de 1990, después de legalizar el CNA y otros partidos políticos. “De Klerk puso en marcha el desmantelamiento sistemático de muchas de las piedras angulares del apatheid.

Abrió las playas sudafricanas a todas las razas y anunció que la ley que establecía lugares de ocio separados pronto sería derogada”.

Se anunció así mismo la disolución de una estructura secreta creada para combatir los movimientos del antiapartheid.

Mandela asumió el liderazgo del CNA: “Fue un momento sobrecogedor, ya que, de un plumazo, había normalizado prácticamente la situación en Sudáfrica.

Nuestro mundo había cambiado de la noche a la mañana. Tras cuarenta años de persecuciones y prohibición, el CNA pasaba a ser una organización legal”.

Dirigió las negociaciones con el gobierno entre los difíciles años de 1990 y 1994, cuando en muchas ocasiones parecía que las negociaciones se iban a romper y que estallaría la violencia.

En 1991, el régimen sudafricano abrogó la última de las leyes que constituían la base legal del apartheid.

Mandela y De Klerk compartieron en 1993 el Premio Nobel de la Paz por sus esfuerzos para establecer la democracia y la armonía racial en Sudáfrica: “Nunca he sentido especial aprecio por los premios personales. Un hombre no se convierte en un luchador por la libertad con la esperanza de ganar premios, pero cuando se me notificó que había ganado el Nobel de la Paz de 1993 junto con el señor De Klerk me sentí profundamente conmovido.

El premio Nobel de la Paz tenía un significado especial para mí debido al papel que había tenido en la historia de Sudáfrica.” “A menudo me han preguntado cómo pude aceptar el premio conjuntamente con el señor De Klerk tras haberle criticado tan ferozmente. Aunque nunca retiraría mis críticas, puedo responder que ha hecho una aportación genuina e indispensable al proceso de paz. (…) para firmar la paz con un enemigo es necesario trabajar con él. A partir de ese momento, el enemigo de ayer se convierte en compañero.”

En mayo de 1994, tras las primeras elecciones generales en las que todos los grupos raciales (incluidos los negros) tenían derecho al voto, Mandela se convirtió en el primer presidente de raza negra de la República de Sudáfrica: “Por primera vez en la historia de Sudáfrica, la mayoría negra asistiría a las urnas para elegir a sus propios líderes.” “Éste es uno de los momentos más importantes en la vida de nuestro país. Estoy aquí ante vosotros repleto de júbilo y de profundo orgullo por la gente corriente y humilde de esta nación (…) Ahora podemos proclamar jubilosamente a voz en cuello: ¡Al fin libres! ¡Al fin libres!” .

Tras la aprobación parlamentaria, en mayo de 1996, de la nueva Constitución sudafricana, el propio Mandela la firmó en diciembre de ese año ante miles de personas, en Johannesburgo, poniendo así fin al periodo de transición democrática iniciado con su salida de la cárcel en 1990 y significando también la desaparición del gobierno de coalición formado por el CNA y el Partido Nacional de Frederik Willem De Klerk.

Mandela se convirtió definitivamente, en 1997, en un líder indiscutible de las relaciones internacionales africanas, mediando en varios conflictos, como en el de Zaire (actual República Democrática del Congo), que en la primera mitad de ese año acabó por suponer el fin del régimen de Mobutu Sese Seko.

“He recorrido un largo camino hacia la libertad. He intentado no titubear. He dado pasos en falso en mi recorrido, pero he descubierto el gran secreto.

Tras subir una colina, uno descubre que hay muchas más colinas detrás. Me he concedido aquí un momento de reposo, para lanzar una mirada hacia el glorioso panorama que me rodea, para volver la vista atrás hacia el trecho que he recorrido.

Pero solo puedo descansar un instante, ya que la libertad trae consigo responsabilidades y no me atrevo a quedarme rezagado. Mi largo camino aún no ha terminado.”

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