El proceso del cónclave


El proceso del cónclave

Marzo 12, 2013 10:40 hrs.
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CIUDAD DEL VATICANO, (Quadratín México).- Hoy comienza el cónclave para elegir al sucesor del papa emérito. El cónclave dura todo el tiempo que sea necesario, sin embargo, hay establecidos algunos periodos, como los sean de descanso y coloquio.

En el cuerpo electoral que nombrará al nuevo papa, la Iglesia italiana será la más representada. Entre los 115 cardenales que tomarán parte en las votaciones hay 28 italianos, 11 africanos y 33 americanos, entre otros. Por tanto, para ser elegido papa serán necesarios 77 votos.

Odilo Pedro Scherer (Brasil, 63 años), Peter Turkson (Ghana, 64 años), Angelo Scola ( Italia, 71 años), Cristoph Schoenborn (Austria, 67 años) y Mauro Piacenza (Italia, 69 años) son los favoritos para ser el nuevo papa.

Hoy por la tarde, a las 16:15, tiempo del Vaticano los cardenales electores se reunirán en la Capilla Paulina y desde allí en procesión se dirigirán a Capilla Sixtina. El cardenal que preside la ceremonia les recordará que están allí para elegir al sumo pontífice y en procesión y recitando las letanías entrarán en la capilla Sixtina a las 16:30.

Concluidas las letanías y una vez que cada uno ha ocupado su asiento cantarán el Veni Creator Spiritus, himno de invocación al Espíritu Santo.

Después se producirá el juramento de los cardenales. Cuando el último de ellos haya prestado el juramento, el maestro de Ceremonias Litúrgicas Pontificias dirá Extra Omnes y todos los que no participan en el cónclave deberán salir de la Capilla Sixtina y cerrar las puertas. Los guardias suizos custodiarán a partir de entonces la Capilla.

A partir de ese momento se puede proceder a la primera votación, la única que se produce el primer día, o aplazarla para el día siguiente. Durante el cónclave, los participantes tienen prohibido todo contacto con el mundo exterior y nadie no autorizado puede acercarse a los cardenales o hablar con ellos mientras dura el cónclave.

El proceso de votación del cónclave se divide en tres partes:

Preescrutinio

Se llevan a cabo cuatro votaciones al día, dos en la sesión de la mañana y dos en la de la tarde. Antes de cada una de esas sesiones, el cardenal diácono extrae por sorteo los nombres de tres escrutadores, tres enfermeros y tres revisores. Se distribuyen a los electores dos papeletas con la frase Eligo in Summum Pontificem (Elijo como Sumo Pontífice), y debajo un espacio en blanco para que escriban el nombre del elegido.

Escrutinio

Cada cardenal debe doblar dos veces su papeleta de voto y, por orden de procedencia, debe llevarla hasta el altar donde están los escrutadores y en el que se ha colocado la urna.

Testor Christuum Dominum, qui me iudicaturus est, me eum eligere, quiam secundum Deum iudico eligi debere (Pongo por testigo a Cristo Señor, el cual me juzgará, que doy mi voto a quien, en presencia de Dios, creo que debe ser elegido), es el juramento que deberá pronunciar cada cardenal.

Postescrutinio

Los tres cardenales escrutadores son los encargados de contabilizar, delante de todos los electores, de contar los votos recogidos. Si el número de votos no cuadra con el de votantes, se queman las papeletas y repite la votación. A continuación, los supervisores deben revisar el procedimiento.

Fumata negra o blanca

Tras cada sesión de escrutinio, las papeletas de voto y las notas de los escrutadores se queman en una estufa.

Si el resultado de las votaciones ha sido negativo, los papeles se queman junto con paja húmeda, lo que produce un humo negro. Si de la elección ha salido elegido un candidato, y éste ha aceptado la responsabilidad, los papeles se queman usando paja seca, lo que da lugar a un humo de color blanco. Es la señal que anuncia al mundo la elección de un nuevo papa.

E en algunas ocasiones el sistema de la paja ha dado lugar a cierta confusión, cuando el humo tomaba un color grisáceo. Ahora, y para eliminar este inconveniente, se utilizarán dos estufas: una para quemar las papeletas y otra para mostrar al mundo, de manera indudable, el color negro o blanco del humo.

Aceptación del nuevo papa

Una vez producida la elección canónica, el último de los cardenales diáconos llama a la Capilla Sixtina al secretario del Colegio Cardenalicio, al maestro de celebraciones litúrgicas y a dos ceremonieros.

El cardenal decano en nombre de todos los electores pide el consenso del elegido con la siguiente frase: Acceptasne electionem de te canonice factam in Summum Pontificem? (¿Aceptas tu elección canónica como Sumo Pontífice?). En esta ocasión visto que el decano, Angelo Sodano, y el vicedecano, Roger Etchegaray, son octogenarios y no son electores, será el cardenal Giovanni Battista Re quien formule la pregunta.

Si el candidato electo da el consentimiento, se le pregunta entonces: Quo nomine vis vocari (¿Con qué nombre deseas ser conocido?). Es entonces cuando el Papa indica el nombre que ha escogido con estas palabras: Vocabor N. (Me llamaré N.)

A partir del momento de la aceptación, el elegido pasa a ser obispo de Roma, papa y cabeza del Colegio Episcopal.

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Tras haber aceptado su elección, el nuevo papa es conducido por el camarlengo y el maestro de las celebraciones pontificias a la sacristía de la Capilla más conocida como la “Sala de las lágrimas”, porque al parecer todos los elegidos han llorado en ese lugar al asumir la responsabilidad que conlleva su cargo. En la sala se encuentran tres maniquíes con sotanas blancas de diversos tamaños, que la sastrería romana Gammarelli se encarga de confeccionar desde el siglo XVIII. Asimismo, también hay un barbero por si el papa necesita un afeitado antes de presentarse ante el pueblo.

Tras la manifestación del respeto de los cardenales, el cardenal protodiácono Jean Louis Tauran se asomará al balcón de la basílica de San Pedro y anunciará al pueblo la elección del nuevo pontífice con estas palabras: Annuntio vobis gaudium magnum; habemus papam: eminentissimun ac reverendissimum dominum, dominum… sanctae romanae ecclesiae cardinalem… qui sibi nomen imposuit… (Os anuncio una gran alegría tenemos papa el eminentísimo y reverendísimo señor… el nombre cardenal de la Santa Iglesia Romana, que ha tomado como nombre…).

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