Postigo

Fuera Miranda

José García Sánchez

Fuera Miranda

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Noviembre 26, 2016 20:07 hrs.
Política Nacional › México Ciudad de México
José García Sánchez › diarioalmomento.com

Postigo


Como si a esta administración pública le faltaran motivos para hacer el ridículo, Luis Miranda convence de un plumazo que no basta con darle a los amigos chamba y a los berrinchudos una tribuna, sino ahora que colocarlos en los puestos donde puedan, por lo menos aparentar que saben
Para ser un político debe existir una preparación previa. La sensibilidad es importante u no se diga la vocación. Pro para ser el titular de la Secretaría de Desarrollo Social, de debe contar con una sensibilidad mayor.
Para ser un servidor púbico simplemente se requiere tener sentido común, y sentido del humor, pero ninguno existe en este caso. No se puede ser una persona visceral porque eso denota impotencia, pero más que nada ignorancia sobre el tema que se desarrolla y Luis Miranda tiene menos sensibilidad que un granjero del Estado de México y carece de una vocación otorgada por decreto.
Herramientas poco útiles para un trabajo de importancia, dentro o fuera de la administración pública. Una de las características, en algunos casos inexplicable, de los actuales funcionarios públicos es la misoginia, y lo demuestran no sólo en los hechos ante la impunidad de los feminicidios en el Edomex, sino en el discurso, como le sucedió al propio Luis Miranda, quien agrediera verbalmente a una legisladora por reclamarle desconocer las cifras reales de su tarea, arremetió contra ella por estar más informada que él sobre el trabajo por el que cobra 124,694 pesos mensuales, menos de lo que ganaba en el Estado de México, cuando era gobernador el actual Presidente de México y le concedió un salario mensual de 153,000 pesos; desde luego ahora debe tener alguna compensación o dádiva –a cuenta de los contribuyentes-que supere, con mucho, su anterior salario.
Habrá que pensar en los cuatro millones de personas que viven en el Estado de México y que viajan hasta cuatro horas diarias o más, a la ciudad de México, porque sus sueldos en la entidad son muy inferiores a lo que se pagan en la capital.
Pues a pesar de estos privilegios el secretario de Sedesol insinuó que una legisladora estaba loca porque en la escuela patito en la que estudió (Universidad Isidro Fabela ¡!) el funcionario, y en la que afirma no aprendió nada de psiquiatría, tratando de quitarle no sólo la razón a su interlocutora sino su salud mental.
Desde luego que pronto declarará que está sometido a una presión muy fuerte y le impulsaron estas angustias a decir algo que no quería, por lo cual recurrirá al puente de impunidad favorito del sexenio: pedir perdón.
Pero no es la primera vez que se manifiesta lo silvestre de Miranda, porque eso no es falta de tacto sino de domesticación. Miranda fue la persona que atendió la viabilidad jurídica en el comité para el caso San Salvador Atenco y responsable de ofrecer a los campesinos de la zona 10 pesos por cada metro cuadrado para la construcción de un proyecto de más de 4 mil millones de dólares.
Ahora los legisladores exigen la renuncia de este visceral hombrecillo por insultar a luna de las soberanías más sólidas de México.
El propio vicecoordinador de la fracción parlamentaria del PRI, Jorge Carlos Ramírez Marín, exigió respeto para un miembro de la Cámara de Diputados ante los impulsos de un soberbio don nadie que sólo ha mostrado inmadurez política e ignorancia personal en todas sus actividades a costa de los impuestos de los mexicanos.
La noticia de la renuncia la esperan en la Cámara de Diputados.


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