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Lic.Oscar Gordiano Vite Vargas


LIBERTAD DE EXPRESIÓN EN MÉXICO.

LIBERTAD DE EXPRESIÓN EN MÉXICO.


Noviembre 11, 2019 14:56 hrs.
Derechos Humanos Nacional › México Hidalgo
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El ejercicio de la libertad de expresión ha sido consustancial a los procesos históricos en nuestro país. Desde la época de la revolución de independencia surgen referentes muy sólidos en el ejercicio de este derecho fundamental, como las publicaciones de los insurgentes en los periódicos ’El Despertador Americano’ y ’El Ilustrador Nacional’, sin dejar de mencionar las aportaciones periodísticas de Leona Vicario; todas estas divulgaciones que coadyuvaron a la difusión del pensamiento liberal y posterior consumación de la independencia. En el periodo de la reforma, la actividad periodística tuvo un auge significativo, con una generación de intelectuales cuya lucidez guiaba de manera magistral el criterio popular, con escritores en la prensa de la talla de Francisco Zarco, Ignacio Ramírez "El Nigromante" o Guillermo Prieto. Durante el Porfiriato, como es natural en toda dictadura, hubo una inhibición de la actividad periodística, llegando al extremo de ejecuciones de Estado a voces contrarias al régimen. Es con el periodo revolucionario a principios del siglo XX que resurge con virulencia el espíritu de la libertad de expresión que prolifera en periódicos como ’El Hijo del Ahuizote’ o ’Regeneración’, con colaboraciones de periodistas de mucha autoridad como Ricardo Flores Magón o Juan Sarabia.

A partir de la promulgación de la Constitución de 1917, como parte de un aprendizaje histórico importante (y retomando prácticamente en su literalidad el articulado referente a la materia contenido en la Constitución de 1857), se estatuyó en el artículo sexto que "la manifestación de las ideas no será objeto de ninguna inquisición judicial o administrativa..." y en el articulo séptimo, que "es inviolable la libertad de escribir y publicar escritos sobre cualquier materia..."

En estos periodos históricos, un vehículo muy eficaz para propagar entre la población las ideas mas allá de los círculos de intelectuales, fue la prensa escrita, misma que ante la necesidad social de voces críticas e independientes, se colmó de verdaderos eruditos que despertaron la conciencia social e impulsaron el progreso de la nación.

Con la posrevolución, nuevamente la libertad de expresión sufre un aletargamiento, dando pie a la censura, la compra de voluntades, las opiniones pagadas o inducidas por el poder, las notas efímeras e irrelevantes y la propaganda. El surgimiento de la radio y la televisión trae aparejado los grandes monopolios que controlan las opiniones y los contenidos, adoptándose un modelo basado en el espectáculo, las ventas y el entretenimiento, con muy poco cuidado de la calidad de los contenidos y excluyendo a quienes no se someten a los intereses de los grandes corporativos mediáticos, con sus respectivas excepciones, entre las que es de destacarse el trabajo periodístico del ilustre hidalguense Miguel Ángel Granados Chapa, a quien se le solía denominar ’el Francisco Zarco de nuestros días’.

En la actualidad, el derecho a la libertad de expresión va de la mano con el derecho a la información. Si bien es cierto que aún prevalecen intereses que manipulan en uno u otro sentido a los medios de comunicación, cada vez cobran mayor relevancia los medios independientes. La sociedad demanda información veraz y objetiva, y el ejercicio de la libertad de expresión está cada vez mas lejos de ser un privilegio de una elite, para convertirse en una práctica cotidiana y masiva, en la que cualquier ciudadano puede ejercer su derecho de expresar libremente sus opiniones impactado en un publico cada vez mas amplio, sin necesidad de grandes infraestructuras u onerosos patrocinios. Las iniciativas de los periodistas denominados freelance, de los medios públicos y de los independientes, entre otras modalidades, están ampliando la gama de posibilidades de acceder a la información, rompiendo el monopolio que operaba tradicionalmente. Este contexto de apertura ha generado una nueva realidad en el ejercicio de la libertad de expresión, realidad en la que los periodistas y comunicadores se encuentran, por un lado, en un estado de vulnerabilidad por las repercusiones en determinados grupos sociales que su trabajo pudiera ocasionar, dando origen a venganzas o ajustes de cuentas que han diezmado al gremio; y por otro lado, los medios de comunicación han concentrado un poder excesivo, son considerados el cuarto poder, y como tal, necesita ser acotado con mecanismos legales pero sobre todo sociales, para evitar que se extralimite, suprimiendo las aberraciones que han propiciado, como por ejemplo su influencia tendenciosa en el ánimo de la población, al crear una imagen falsa de una persona o hecho exaltando sus virtudes, o su incitación a injustos linchamientos mediáticos actuando como tribunales sui géneris. Estas distorsiones se deben en gran parte a que los medios de comunicación se han utilizado como medios de condicionamiento y manipulación de la sociedad.

La era de la información implica un acceso generalizado a infinitas fuentes informativas, que bien administradas, permiten al ciudadano realizar una lectura adecuada de su contexto y ubicar su rol en el mismo para poder incidir desde sus diversos ámbitos de acción, siendo la libertad de expresión el derecho que vértebra este esfuerzo y los medios de comunicación una herramienta fundamental para poner sobre la mesa los puntos centrales de interés social; y es precisamente en ejercicio de este derecho tan arraigado en el imaginario colectivo mexicano, que el que suscribe junto con la revista íconos, buscamos ofrecer una alternativa informativa que satisfaga la demanda de información de una ciudadanía cada vez más exigente y participativa.

Es cuanto.

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