’ Ahora me voy al que me envió ’


Celebraron una fiesta de familia por haber creído en Dios

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’ Ahora me voy al que me envió ’

Religión

Mayo 18, 2020 20:22 hrs.
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La Palabra de Dios

Martes 19 de mayo 2020

Primera lectura
Hch 16, 22-34
En aquellos días, la gente de la ciudad de Filipos se alborotó contra Pablo y Silas, y los magistrados ordenaron que los desnudaran y los azotaran. Después de azotarlos mucho, los metieron en la cárcel y le ordenaron al carcelero que los vigilara bien. Siguiendo esta orden, él los metió en el calabozo de más adentro y les aseguró los pies en el cepo.

A eso de la medianoche, Pablo y Silas estaban en oración, cantando himnos al Señor, y los otros presos los escuchaban. De pronto sobrevino un temblor tan violento, que se sacudieron los cimientos de la cárcel, las puertas se abrieron de golpe y a todos se les soltaron las cadenas.

El carcelero se despertó, y al ver las puertas de la cárcel abiertas de par en par, pensó que los presos se habían fugado y sacó su espada para matarse. Pero entonces Pablo le gritó: ’No te hagas ningún daño; aquí estamos todos’. El carcelero pidió una lámpara, se precipitó hacia dentro, y temblando, se arrojó a los pies de Pablo y Silas. Después los sacó de allí y les preguntó: ’¿Qué debo hacer para salvarme?’ Ellos le contestaron: ’Cree en el Señor Jesús y te salvarás, tú y tu familia’. Y les explicaron la palabra del Señor a él y a todos los de su casa.

El carcelero se los llevó aparte, y en aquella misma hora de la noche les lavó las heridas y enseguida se bautizó él con todos los suyos. Después los invitó a su casa, les preparó la mesa y celebraron una fiesta familiar por haber creído en Dios.
Palabra de Dios
Te alabamos, Señor

Salmo Responsorial
Salmo 137, 1-2a. 2bc-3. 7c-8
R. (7c) Señor, tu amor perdura eternamente. Aleluya.
De todo corazón te damos gracias,
Señor, porque escuchaste nuestros ruegos.
Te cantaremos delante de tus ángeles
te adoraremos en tu templo.
R. Señor, tu amor perdura eternamente. Aleluya.
Señor, te damos gracias
por tu lealtad y tu amor:
siempre que te invocamos nos oíste
y nos llenaste de valor.
R. Señor, tu amor perdura eternamente. Aleluya.
Tu mano, Señor, nos pondrá a salvo,
y así concluirás en nosotros tu obra.
Señor, tu amor perdura eternamente;
obra tuya soy, no me abandonas.
R. Señor, tu amor perdura eternamente. Aleluya.


Aclamación antes del Evangelio
Cfr Jn 16, 7. 13
R. Aleluya, aleluya.
Yo les enviaré el Espíritu de la verdad,
y él los irá guiando hasta la verdad plena, dice el Señor.
R. Aleluya.


Evangelio
Jn 16, 5-11
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ’Me voy ya al que me envió y ninguno de ustedes me pregunta: ‘¿A dónde vas?’ Es que su corazón se ha llenado de tristeza porque les he dicho estas cosas. Sin embargo, es cierto lo que les digo: les conviene que me vaya; porque si no me voy, no vendrá a ustedes el Paráclito; en cambio, si me voy, yo se lo enviaré.

Y cuando él venga, establecerá la culpabilidad del mundo en materia de pecado, de justicia y de juicio; de pecado, porque ellos no han creído en mí; de justicia, porque me voy al Padre y ya no me verán ustedes; de juicio, porque el príncipe de este mundo ya está condenado’.
Palabra del Señor
Gloria a ti, Señor Jesús

Reflexión del Evangelio de hoy

Celebraron una fiesta de familia por haber creído en Dios
La oración colecta de este día nos coloca en la pista de una celebración gozosa: ’Exultar siempre al verse renovado y rejuvenecido en el espíritu.’ Es lo que se entiende vive el bautizado en las fiestas de Pascua. Posiblemente sea necesario recuperar el sentido de la celebración personal y comunitaria de la Pascua. Y al mismo tiempo destacar la recuperación de la filiación personal. No en vano Jesús lo resalta al decirle a María Magdalena en la mañana de Pascua: ’ve y diles a mis hermanos subo al Padre mío y Padre vuestro.’

Motín contra Pablo y Silas
No podemos dejar de prestar atención a las consecuencias del anuncio del Evangelio. Acostumbrados como estamos a vivir bien situados y cómodamente establecidos, como lo estaban aquellos de Filipos, cuando Pablo y Silas anuncian la novedad del Evangelio realizando signos que mostraban un nuevo estilo der ser, vivir y actuar. Todo ello desmonta sus esquemas, por eso relata San Lucas que la gente de Filipos se ponen en contra de ellos y lo hacen violentamente.

Se repite lo ocurrido con Jesús y señalado por Caifás: ’vendrán los romanos y destruirán el Lugar Santo’, es decir, su montaje cultual en el templo, la pérdida del poder sobre la nación, su poder religioso y político. Jesús era una amenaza para el sistema. En Filipos igual: el montaje en torno a sus ganancias, así lo señala el versículo 19, se ve cuestionado y eso es intolerable. Los magistrados sentencian muy al gusto de la plebe y aplican castigo y cárcel a los dos. Humanamente hablando el problema, a su juicio, estaba liquidado. Pero no es así.

Frente a la brusca reacción de la gente, la serena actitud de Pablo y Silas en la cárcel: oran y cantan alabando al Señor. Los demás presos escuchaban sus cánticos. Lucas cuenta con detalle lo que ocurre: terremoto, liberación de grilletes, puertas abiertas. El carcelero hace una interpretación, razonable pero errada: los presos han escapado y saca su espada para quitarse la vida. Frente a reacciones comunes la sorpresa que provoca la llamada de atención de Pablo: ’No te hagas daño alguno, que estamos todos aquí.’ El signo no es el terremoto, ni los cepos y puertas abiertas. El signo es la permanencia de los encarcelados en su sitio. Dios es el que salva y descansando en él se tornan en signo elocuente de la voluntad salvífica de Dios.

Cambio de vida
A Pedro le preguntaron ¿qué tenemos que hacer? Pablo escucha también la pregunta: ’Señores ¿qué tengo que hacer para salvarme?’ En el caso de Pedro había mediado la predicación; en el caso de Pablo, un signo provoca el cambio de actitud del carcelero. La respuesta es la misma: ’Cree en el Señor Jesús y te salvarás tú y tu familia.’ Explican la palabra del Señor y tiene lugar la conversión y bautismo de toda la familia. A esto seguirá una comida festiva. Celebran una fiesta de familia por haber creído en Dios. Esto es lo que es preciso recuperar. Ir más allá de normas y preceptos para situarnos ante la Palabra que salva y celebrar familiarmente este acontecimiento salvador. Parece resonar la comida festiva de la parábola del hijo pródigo.

Las despedidas de Jesús
Tener presente que la razón de ser de la revelación de Jesucristo no es otra que la regeneración del ser humano. Lo decimos en el credo: ’y por nosotros los hombres y por nuestra salvación, bajó del cielo.’ Y es lo que Juan señala en este pasaje de las despedidas: ’os conviene que yo me vaya.’ Frente a la tristeza que produce en los discípulos la marcha de Jesús, con el consiguiente silencio. Silencio que denota miedo e inseguridad. Ninguno pregunta. Pues bien, Jesús toma la iniciativa y da la razón de la conveniencia: ’porque si no me voy, no vendrá a vosotros el Paráclito.’ Por lo mismo, la participación en la obra de la nueva creación, el venir a ser hombres nuevos, no se producirá en nosotros si el Paráclito no es enviado. Esa es la actividad del Espíritu. La conveniencia deviene en necesidad. Si el Espíritu no actúa en nosotros, nada de lo ocurrido en la Pascua puede hacerse realidad en nosotros.

Para poder mirar la realidad humana y al mundo mismo en forma nueva, la guía del Espíritu es necesaria. Jesús señala tres datos: convicto de pecado, por no haber creído en él. Convicto de una justicia, porque Dios ha glorificado al Hijo con la misma gloria que tenía junto a él antes de la creación del mundo. De una condena, porque el príncipe de este mundo, ya está condenado. Ello significa que el alcance de la misión y obra de Jesús va siendo revelada hasta su plenitud por la presencia dinámica del espíritu Santo en nosotros.

Y en tiempos de cambios o de situaciones desoladoras como las que estamos viviendo, el Señor suscita personas que muestran toda la acción renovadora del Espíritu. San Francisco Coll, en medio de una situación complicada, cuando la vida conventual dominicana es eliminada por legislaciones injustas, todo el ardor de la predicación se hace presente en el padre Coll. Hay que evangelizar desde el reconocimiento de las necesidades del momento. La urgencia de la educación, de la catequesis, del acompañamiento en tiempos de crisis, es respondida mediante la fundación de las Hermanas Dominicas de la Anunciata. Una evidencia más de cómo el Espíritu del Señor acompaña a quienes le reciben y se entregan generosamente a la obra de la evangelización.

¿Qué respuesta estamos dando en estos momentos difíciles para la humanidad?

¿Estamos a la escucha de Dios en cada ser humano y en los cambios históricos de la humanidad?

Fr. Antonio Bueno Espinar O.P.
Convento de Santa Cruz la Real (Granada)


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