’ Creo, Señor, pero ayuda mi falta de fe ’



Si en vuestro corazón tenéis rivalidad, no presumáis

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’ Creo, Señor, pero ayuda mi falta de fe ’

Religión

Febrero 23, 2020 22:05 hrs.
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La Palabra de Dios


Lunes 24 de febrero 2020

Primera lectura
San 3, 13-18
Hermanos míos: ¿Hay alguno entre ustedes con sabiduría y experiencia? Si es así, que lo demuestre con su buena conducta y con la amabilidad propia de la sabiduría. Pero si ustedes tienen el corazón amargado por envidias y rivalidades, dejen de presumir y engañar a costa de la verdad.

Ésa no es la sabiduría que viene de lo alto; ésa es terrenal, irracional, diabólica; pues donde hay envidias y rivalidades, ahí hay desorden y toda clase de obras malas.

Pero los que tienen la sabiduría que viene de Dios son puros, ante todo. Además, son amantes de la paz, comprensivos, dóciles, están llenos de misericordia y buenos frutos, son imparciales y sinceros. Los pacíficos siembran la paz y cosechan frutos de justicia.
Palabra de Dios
Te alabamos, Señor

Salmo Responsorial
Salmo 18, 8. 9. 10. 15
R. (9a) Tú tienes, Señor, palabras de vida eterna.
La ley del Señor es perfecta del todo
y reconforta del alma;
inmutables son las palabras del Señor
y hacen sabio al sencillo. R.
R. Tú tienes, Señor, palabras de vida eterna.
En los mandamientos del Señor hay rectitud
y alegría para el corazón;
son luz los preceptos del Señor
para alumbrar el camino. R.
R. Tú tienes, Señor, palabras de vida eterna.
La voluntad de Dios es santa
y para siempre estable;
los mandamientos del Señor son verdaderos
y enteramente justos. R.
R. Tú tienes, Señor, palabras de vida eterna.
Que te sean gratas las palabras de mi boca,
y los anhelos de mi corazón.
Haz, Señor, que siempre te busque
pues eres mi refugio y salvación. R.
R. Tú tienes, Señor, palabras de vida eterna.


Aclamación antes del Evangelio
2 Tim 1, 10
R. Aleluya, aleluya.
Jesucristo, nuestro salvador, ha vencido la muerte
y ha hecho resplandecer la vida por medio del Evangelio.
R. Aleluya.


Evangelio
Mc 9, 14-29
En aquel tiempo, cuando Jesús bajó del monte y llegó al sitio donde estaban sus discípulos, vio que mucha gente los rodeaba y que algunos escribas discutían con ellos. Cuando la gente vio a Jesús, se impresionó mucho y corrió a saludarlo.

Él les preguntó: ’¿De qué están discutiendo?’ De entre la gente, uno le contestó: ’Maestro, te he traído a mi hijo, que tiene un espíritu que no lo deja hablar; cada vez que se apodera de él, lo tira al suelo y el muchacho echa espumarajos, rechina los dientes y se queda tieso. Les he pedido a tus discípulos que lo expulsen, pero no han podido’.

Jesús les contestó: ’¡Gente incrédula! ¿Hasta cuándo tendré que estar con ustedes? ¿Hasta cuándo tendré que soportarlos? Tráiganme al muchacho’. Y se lo trajeron. En cuanto el espíritu vio a Jesús, se puso a retorcer al muchacho; lo derribó por tierra y lo revolcó, haciéndolo echar espumarajos. Jesús le preguntó al padre: ’¿Cuánto tiempo hace que le pasa esto?’ Contestó el padre: ’Desde pequeño. Y muchas veces lo ha arrojado al fuego y al agua para acabar con él. Por eso, si algo puedes, ten compasión de nosotros y ayúdanos’.

Jesús le replicó: ’¿Qué quiere decir eso de ‘si puedes’? Todo es posible para el que tiene fe’. Entonces el padre del muchacho exclamó entre lágrimas: ’Creo, Señor; pero dame tú la fe que me falta’. Jesús, al ver que la gente acudía corriendo, reprendió al espíritu inmundo, diciéndole: ’Espíritu mudo y sordo, yo te lo mando: Sal de él y no vuelvas a entrar en él’. Entre gritos y convulsiones violentas salió el espíritu. El muchacho se quedó como muerto, de modo que la mayoría decía que estaba muerto. Pero Jesús lo tomó de la mano, lo levantó y el muchacho se puso de pie.

Al entrar en una casa con sus discípulos, éstos le preguntaron a Jesús en privado: ’¿Por qué nosotros no pudimos expulsarlo?’ Él les respondió: ’Esta clase de demonios no sale sino a fuerza de oración y de ayuno’.
Palabra del Señor
Gloria a ti, Señor Jesús

Reflexión del Evangelio de hoy

Si en vuestro corazón tenéis rivalidad, no presumáis
En su carta, Santiago presenta a sus fieles reglas de vida moral y cristiana como expresión de la verdadera sabiduría de la fe. Esta es la realidad del mundo, y ante esta realidad Santiago quiere ofrecer la diferencia entre la sabiduría humana y la sabiduría de Dios. Porque donde hay egoísmos y ambición personal, allí hay confusión y todo cuanto conduce al mal. Pero la sabiduría de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, condescendiente, llena de misericordia, sin vacilación, sin hipocresía. Esta sabiduría de lo alto marcará el carácter de quien la posea.

El sabio y entendido, demuestra su sabiduría, viviendo una vida recta y humilde. Lo que amas determina como vives, lo que deseas dirige tu vida. El amor por Jesús se hace evidente por tus actitudes, tus palabras, y tu comportamiento. Nunca es tarde para comenzar a crecer en sabiduría. Dios nos ama con un amor por encima de todo, que nos puede librar de nuestra necedad, si vivimos buscándole sólo a Él. La Palabra de Dios es también nuestra sabiduría, por eso necesitamos la sabiduría de Dios, de él viene la verdadera sabiduría. Todo el capítulo tercero de Santiago es una exhortación a usar tanto las palabras como la conducta en conformidad con la sabiduría que proviene de Dios.

Creo, Señor, pero ayuda mi falta de fe
Realmente hay un poder muy grande en aquellos que tienen la confianza de creer y ponerse bajo la acción de Dios. Creer ayuda a superar muchos miedos, saca fuerzas de la propia flaqueza y es capaz de mover montañas. Todos podríamos contar algún momento de nuestra vida que superamos solamente confiando y creyendo que podíamos conseguirlo. La falta de confianza suele llevar al fracaso, en cambio creer y confiar en quien todo lo puede, puede ser fruto de un éxito absoluto. La realidad es que en el momento en que pensamos ’no puedo’ ya hemos perdido la batalla, y esto sucede con demasiada frecuencia.

La fe es un don de Dios, pero también depende de nuestra actitud personal, de que nosotros vivamos conscientes de que nuestra respuesta es fundamental. Todo es posible al que tiene fe, nos recuerda Jesús en el evangelio de hoy. Él es quien la otorga, él nos ha dado la fe para poder ser salvados por su gracia. La curación del relato que acabamos de escuchar, pone el acento no tanto en el hecho de la sanación como en las enseñanzas que se desprenden para la comunidad. De este modo, la respuesta del padre que ocupa un lugar central en este episodio, es la voz de tantos creyentes que hoy piden a Jesús: Aumenta mi poca fe. Se nos muestra cómo ha de ser la actitud del discípulo que, a pesar de sus límites y dudas, quiere ser fiel. Mirando nuestra vida, puede ser que nuestra fe sea aún pequeña, pidamos hoy con sinceridad a Jesús: ¡Aumenta mi fe! Jesús pide fe y oración confiada, de otro modo nos cerramos a la acción de Dios. Marcos dice que ’Jesús levantó al muchacho poseso cogiéndolo de la mano’; así describe su curación en términos de resurrección, como la curación de la suegra de Pedro o la resurrección de la hija de Jairo. Con su tacto, ’cogiéndolo de la mano’, Jesús cura y restaura vida.

Hoy también hay muchos males que superan nuestra capacidad. ¿Has vivido alguna vez una experiencia de impotencia ante el mal y la violencia? ¿Ha sido una experiencia sólo tuya o también de la comunidad? Que situaciones semejantes nos ayuden a confiar en Jesús, dador de todo bien, que no solamente nos ayuda a superar estos momentos, sino que da luz a nuestros ojos para que vivamos siempre haciendo una lectura de todo cuanto nos acontece desde la fe.

Celebramos hoy a la Beata Ascensión Nicol Goñi, primera misionera en la Amazonía Peruana y cofundadora de las Misioneras Dominicas del Rosario. Ella experimentó a Dios profundamente en la vida misionera, y fue capaz de descubrirlo presente en todos los acontecimientos. Su vida fue la del alma que vive de la pura fe y de amor constante. Las adversidades la condujeron a un desprendimiento mayor y a buscar sólo en Dios su consuelo, aún en medio de soledades y aridez espiritual. Tras el pasado Sínodo sobre la Amazonía, la M. Ascensión Nicol alabaría el trabajo realizado y su especial énfasis en el problema principal sobre cómo conciliar el derecho al desarrollo incluyendo también el derecho de tipo social y cultural, con la protección de las características propias de los indígenas y de sus territorios.

Monjas Dominicas Contemplativas
Monasterio de San José (La Solana-Ciudad Real)


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