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’ ¿Cuántos panes tenéis? ’


Jesús cuenta siempre contigo

’ ¿Cuántos panes tenéis? ’

Febrero 12, 2021 19:01 hrs.
Religión Internacional › México
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La Palabra de Dios

Sábado de 13 febrero, 2021

Primera Lectura
Gn 3, 9-24
Después de que el hombre y la mujer comieron del fruto del árbol prohibido, el Señor Dios llamó al hombre y le preguntó: ’¿Dónde estás?’ Éste le respondió: ’Oí tus pasos en el jardín y tuve miedo, porque estoy desnudo, y me escondí’. Entonces le dijo Dios: ’¿Y quién te ha dicho que estabas desnudo? ¿Has comido acaso del árbol del que te prohibí comer?’ Respondió Adán: ’La mujer que me diste por compañera me ofreció del fruto del árbol y comí’. El Señor Dios dijo a la mujer: ’¿Por qué has hecho esto?’ Repuso la mujer: ’La serpiente me engañó y comí’.

Entonces dijo el Señor Dios a la serpiente:
’Porque has hecho esto,
serás maldita entre todos los animales
y entre todas las bestias salvajes.
Te arrastrarás sobre tu vientre y comerás polvo
todos los días de tu vida.
Pondré enemistad entre ti y la mujer,
entre tu descendencia y la suya;
y su descendencia te aplastará la cabeza,
mientras tú tratarás de morder su talón’.

A la mujer le dijo:
’Multiplicaré las fatigas de tus embarazos
y con dolores darás a luz a tus hijos.
Tus impulsos te llevarán hacia tu marido
y él te dominará’.

Al hombre le dijo:
’Por haberle hecho caso a tu mujer
y por haber comido del árbol del que te prohibí comer,
maldito sea el suelo por tu culpa.
Con fatiga sacarás de él tus alimentos
todos los días de tu vida.
Te producirá cardos y espinas
y comerás de la hierbas del campo.
Ganarás tu pan con el sudor de tu frente,
hasta que vuelvas a la tierra,
porque de ella te saqué:
eres polvo y en polvo te convertirás’’.

El hombre le puso a su mujer el nombre de ’Eva’, porque ella fue la madre de todos los vivientes.

El Señor Dios les hizo al hombre y a la mujer unas túnicas de pieles para que se las pusieran. El Señor Dios dijo: ’Aquí está el hombre ya casi convertido en uno de nosotros, por el conocimiento del bien y del mal. Que no vaya ahora a extender la mano para tomar de los frutos del árbol de la vida, se los coma y viva para siempre’.

Entonces, el Señor Dios lo expulsó del jardín del Edén, para que trabajara el suelo, de donde había sido hecho. Y expulsado el hombre, colocó al oriente del jardín del Edén a unos querubines con unas espadas de fuego ardiente, para impedir la entrada hacia el árbol de la vida.
Palabra de Dios
Te alabamos, Señor Jesús
Salmo Responsorial
Salmo 89, 2. 3-4. 5-6. 12-13
R. (1) Tú eres, Señor, nuestro refugio.
Desde antes que surgieran las montañas,
y la tierra y el mundo apareciesen
existes tú, Dios mío,
desde siempre y por siempre.
R. Tú eres, Señor, nuestro refugio.
Tú haces volver al polvo a los humanos,
diciendo a los mortales que retornen.
Mil años para ti son como un día,
que ya pasó; como una breve noche.
R. Tú eres, Señor, nuestro refugio.
Nuestra vida es tan breve como un sueño;
semejante a la hierba
que despunta y florece en la mañana,
y por la tarde se marchita y se seca.
R. Tú eres, Señor, nuestro refugio.
Enséñanos a ver lo que es la vida,
y seremos sensatos.
¿Hasta cuando, Señor, vas a tener
compasión de tus siervos? ¿Hasta cuando?
R. Tú eres, Señor, nuestro refugio.

Aclamación antes del Evangelio
Mt 4, 4
R. Aleluya, aleluya.
No sólo de pan vive el hombre,
sino también de toda palabra
que sale de la boca de Dios.
R. Aleluya.

Evangelio
Mc 8, 1-10
En aquellos días, vio Jesús que lo seguía mucha gente y no tenían qué comer. Entonces llamó a sus discípulos y les dijo: ’Me da lástima esta gente: ya llevan tres días conmigo y no tienen qué comer. Si los mando a sus casas en ayunas, se van a desmayar en el camino. Además, algunos han venido de lejos’.

Sus discípulos le respondieron: ’¿Y dónde se puede conseguir pan, aquí en despoblado, para que coma esta gente?’ Él les preguntó: ’¿Cuántos panes tienen?’ Ellos le contestaron: ’Siete’.

Jesús mandó a la gente que se sentara en el suelo; tomó los siete panes, pronunció la acción de gracias, los partió y se los fue dando a sus discípulos, para que los distribuyeran. Y ellos los fueron distribuyendo entre la gente.

Tenían, además, unos cuantos pescados. Jesús los bendijo también y mandó que los distribuyeran. La gente comió hasta quedar satisfecha, y todavía se recogieron siete canastos de sobras. Eran unos cuatro mil. Jesús los despidió y luego se embarcó con sus discípulos y llegó a la región de Dalmanuta.
Palabra del Señor
Gloria a ti, Señor Jesús

Reflexión del Evangelio de hoy

¿Dónde estás?
El Señor nos pregunta cada día, como nos relata la primera lectura del Génesis, diciendo: ’¿dónde estás?’ A veces no sabemos ni dónde estamos, porque nos escondemos de Dios para no ver nuestros pecados, defectos…, y para saber dónde estamos, nos tenemos que mirar desde la mirada de Dios, sin miedo, con amor, pero con verdad.

Cuando el hombre se desvía y desobedece el mandato de Dios, de lo que Él desea en su vida, se siente vacío, desnudo de su gracia, por eso, se esconde, le entra miedo, es decir, le puede su pecado y en vez de reconocerlo y admitirlo, arrepintiéndose de su error, lamentablemente ocurre todo lo contrario, se justifica e inventa excusas que inculpan al mismo Dios acusándole y echándole en cara la compañera que le ofreció, manifestando que la verdadera inductora del pecado es ella.

La oportunidad que Dios le está ofreciendo con las preguntas que le hace, de recapacitar de su mala acción la desaprovecha, como muchas veces hacemos nosotros, en vez de reconocer nuestra debilidad y pecado, lo más fácil que nos sale es la excusa acusando al otro como el verdadero culpable, no dejando que la gracia del arrepentimiento y la acogida del perdón libere nuestra conciencia.

A consecuencia de la obstinación de permanecer en esta actitud, el pecado acarrea sufrimientos, enemistades, conflictos, maldiciones, fatigas, divisiones, etc.

Cuando nos damos cuenta que hemos pecado, ¿qué actitud tomamos, la de Adán, miedoso, soberbio, acusador, o por el contrario, reconocemos con humildad que hemos fallado y pedimos perdón?

Jesús cuenta siempre contigo
Jesús al darse cuenta de la necesidad de la gente que le seguía, se mueve a compasión y se identifica con ellos, exponiendo a sus discípulos su necesidad e implicándoles a ellos también en una posible solución, pero los discípulos se sienten muy limitados, reconocen su incapacidad y no ven la forma de paliar esa carencia, y en el fondo ven que sus provisiones no son suficientes para tanta multitud, porque tampoco ellos querían compartirlas.

Cuando las provisiones no son suficientes ni para nuestra propia necesidad, ¿somos capaces de compartirlas con los otros?, ¿cómo actuamos?, ¿confiamos en que Dios, que no se deja ganar en generosidad y que cuida de las aves del campo, va a ayudarnos en esta situación? La enseñanza que el Señor quiere que aprendan los discípulos en esta ocasión, y a través de ellos nosotros, es que es más grande dar que recibir, aunque esos dones o riquezas que tengas sean imprescindibles para ti. Él no renegó, no dijo es muy poco, no alcanzan o no sirven, simplemente los tomó y dio gracias.

Quiera Dios otorgarnos el don de ser agradecidos siempre, en lugar de estar quejándonos constantemente.

Monasterio de Santo Domingo - Dominicas
San Sebastián

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