’ Hemos hecho lo que teníamos que hacer ’


Generosidad y gratitud para con Dios

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’ Hemos hecho lo que teníamos que hacer ’

Religión

Noviembre 09, 2020 19:03 hrs.
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La Palabra de Dios


Memoria de San León Magno, Papa y doctor de la Iglesia

Primera lectura
Ti 2, 1-8. 11-14
Querido hermano: Enseña lo que está de acuerdo con la sana doctrina: que los ancianos sean sobrios, respetables, sensatos, bien cimentados en la fe, en el amor y la paciencia.

Que las ancianas, así mismo, sean respetables en su comportamiento, que se abstengan de murmurar y de tomar mucho vino; que, con su buen ejemplo, enseñen a las jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos, a ser sensatas, castas, sobrias, a cuidar bien de su hogar, a ser bondadosas y obedientes a sus maridos, para que nadie pueda hablar mal del Evangelio.

Exhorta igualmente a los jóvenes a ser sensatos en todo y dales tú mismo buen ejemplo. Cuando enseñes, hazlo con autenticidad y dignidad, con un lenguaje sano e irreprochable, para que los adversarios tengan que retirarse, al no poder decir nada malo de nosotros.

Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvar a todos los hombres y nos ha enseñado a renunciar a la vida sin religión y a los deseos mundanos, para que vivamos, ya desde ahora, de una manera sobria, justa y fiel a Dios, en espera de la gloriosa venida del gran Dios y salvador, Cristo Jesús, nuestra esperanza. El se entregó por nosotros para redimirnos de todo pecado y purificarnos, a fin de convertirnos en pueblo suyo, fervorosamente entregado a practicar el bien.
Palabra de Dios
Te alabamos, Señor

Salmo Responsorial
Salmo 36, 3-4. 18 y 23. 27 y 29
R. (39a) Dios es nuestro Salvador.
Pon tu esperanza en Dios, practica el bien
y vivirás tranquilo en esta tierra.
Busca en él tu alegría
y te dará el Señor cuanto deseas. R.
R. Dios es nuestro Salvador.
Cuida el Señor la vida de los buenos
y su herencia perdura;
porque aprueba el camino de los justos
y asegura el Señor todos sus pasos. R.
R. Dios es nuestro Salvador.
Apártate del mal, practica el bien
y tendrás una casa eternamente;
porque los justos heredarán la tierra
y la habitarán para siempre. R.
R. Dios es nuestro Salvador.

Aclamación antes del Evangelio
Jn 14, 23
R. Aleluya, aleluya.
El que me ama cumplirá mi palabra y mi Padre lo amará
y haremos en él nuestra morada, dice el Señor.
R. Aleluya.

Evangelio
Lc 17, 7-10
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus apóstoles: ’¿Quién de ustedes, si tiene un siervo que labra la tierra o pastorea los rebaños, le dice cuando éste regresa del campo: ‘Entra enseguida y ponte a comer’? ¿No le dirá más bien: ‘Prepárame de comer y disponte a servirme, para que yo coma y beba; después comerás y beberás tú?’ ¿Tendrá acaso que mostrarse agradecido con el siervo, porque éste cumplió con su obligación?

Así también ustedes, cuando hayan cumplido todo lo que se les mandó, digan: ‘No somos más que siervos; sólo hemos hecho lo que teníamos que hacer’ ’.
Palabra del Señor
Gloria a ti, Señor Jesús

Reflexión del Evangelio de hoy
Ejemplaridad en el ámbito comunitario
San Pablo hace a su fiel colaborador Tito una serie de recomendaciones sobre la conducta que ha de inculcar a diversos tipos de fieles de la comunidad que preside. En primer lugar, se dirigirá a los ancianos; luego, a las ancianas; y finalmente a los jóvenes.

A diferencia de lo que sucede hoy con frecuencia, hay una preocupación por los ancianos, como miembros de la comunidad que han de distinguirse por su ejemplaridad ante los paganos. Darán muestras de madurez en la fe, el amor y la paciencia, así como en las virtudes humanas de la sobriedad y la prudencia. Son actitudes que todo el mundo puede apreciar, pero que, en ellos, están fundadas en el Evangelio.

Asimismo se ha de exhortar a las ancianas, para que tengan una conducta ejemplar que atraiga principalmente a las jóvenes amas de casa. Se diría que se pide a los varones una recta manera de comportarse para dar testimonio principalmente ante los de fuera, mientras que de las mujeres mayores se espera sobre todo que sean un modelo para las propias jóvenes de la comunidad. Es una forma de subrayar el importante protagonismo de los ancianos en la manera de vivir la nueva religión.

En cuanto a los jóvenes, se les ha de inculcar la prudencia y el dominio de sí. Y esa conducta estará respaldada por el ejemplo del propio pastor, el mismo Tito, que probablemente era también bastante joven en esa época.

Llama la atención el fundamento que pone Pablo para recomendar todos esos comportamientos: la obra salvífica que ha llevado a cabo Dios entre nosotros y la esperanza que tenemos en la aparición definitiva de Jesucristo en la gloria. No se trata, pues, simplemente de conductas admirables, sino de testimonios visibles de la fe en el proyecto salvador de Dios y en el destino final que aguarda a todos los humanos.

Generosidad y gratitud para con Dios
Mateo reúne en este capítulo una serie de recomendaciones de Jesús a sus discípulos en el marco de la vida comunitaria. El evangelio de hoy recoge una última recomendación: que seamos conscientes de que todo es gracia, todo es don de Dios.

Nos pone delante una escena conocida por sus oyentes: después de una jornada de trabajo en el campo, los criados de una finca, antes de sentarse a la mesa, deben servir la cena a su señor y sólo después podrán cenar ellos. De manera semejante, nosotros, como servidores de Dios, dependemos de su voluntad.

Sin embargo, no somos esclavos o criados de Dios, como si estuviéramos privados de libertad o viviéramos a las órdenes de alguien que limita nuestra legítima autonomía. Dios nos ha hecho libres, respeta nuestra autonomía y cuenta con nosotros para que libremente colaboremos con él en la historia del mundo. Y nos quiere activos en esa necesaria tarea.

Pero la autonomía humana no es independencia con relación al proyecto de Dios. Nuestro trabajo y nuestro esfuerzo están al servicio de la construcción de su reino. La voluntad del Señor ha de presidir siempre nuestras iniciativas, y su designio salvífico es la perspectiva que debe orientar todas nuestras empresas. Él nos hizo porque nos amó y él ha decidido para nosotros un destino de felicidad. Todo cuanto hacemos está dentro de este misterio de amor gratuito y pide de nosotros no una reivindicación de derechos, sino una colaboración generosa y un reconocimiento agradecido.

Mi conducta ¿es un estímulo para mis hermanos? Mi trabajo ¿lo realizo con generosidad y sin reclamar ninguna recompensa?

Fray Emilio García Álvarez O.P.
Convento de Santo Tomás de Aquino (Sevilla)


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