’ José, su esposo, era justo ’



Nuestra particular lucha entre el bien y el mal

| Agencia de noticias Plata Pura | Desde guerrerohabla.com
’ José, su esposo, era justo ’

Religión

Marzo 18, 2020 22:42 hrs.
Religión Internacional › México
Agencia de noticias Plata Pura › guerrerohabla.com

La Palabra de Dios

Jueves 19 de marzo 2020

Solemnidad de San José, esposo de la Santísima Virgen María

Primera lectura
2 Sm 7, 4-5. 12-14. 16
En aquellos días, el Señor le habló al profeta Natán y le dijo: ’Ve y dile a mi siervo David que el Señor le manda decir esto: ‘Cuando tus días se hayan cumplido y descanses para siempre con tus padres, engrandeceré a tu hijo, sangre de tu sangre, y consolidaré su reino.

Él me construirá una casa y yo consolidaré su trono para siempre. Yo seré para él un padre y él será para mí un hijo. Tu casa y tu reino permanecerán para siempre ante mí, y tu trono será estable eternamente’ ’.
Palabra de Dios
Te alabamos, Señor


Salmo Responsorial
Salmo 88, 2-3. 4-5. 27 y 29
R. (37) Su descendencia perdurará eternamente.
Proclamaré sin cesar la misericordia del Señor
y daré a conocer que su fidelidad es eterna,
pues el Señor ha dicho: ’Mi amor es para siempre
y mi lealtad, más firme que los cielos.
R. Su descendencia perdurará eternamente.
Un juramento hice a David, mi servidor,
una alianza pacté con mi elegido:
‘Consolidaré ti dinastía para siempre
y afianzaré tu trono eternamente’.
R. Su descendencia perdurará eternamente.
El me podrá decir: ‘Tú eres mi padre,
el Dios que me protege y que me salva’.
Yo jamás le retiraré mi amor
no volaré el juramento que le hice’.
R. Su descendencia perdurará eternamente.


Segunda lectura
Rm 4, 13. 16-18. 22
Hermanos: La promesa que Dios hizo a Abraham y a sus descendientes, de que ellos heredarían el mundo, no dependía de la observancia de la ley, sino de la justificación obtenida mediante la fe.

En esta forma, por medio de la fe, que es gratuita, queda asegurada la promesa para todos sus descendientes, no sólo para aquellos que cumplen la ley, sino también para todos los que tienen la fe de Abraham. Entonces, él es padre de todos nosotros, como dice la Escritura: Te he constituido padre de todos los pueblos.

Así pues, Abraham es nuestro padre delante de aquel Dios en quien creyó y que da la vida a los muertos y llama a la existencia a las cosas que todavía no existen. Él, esperando contra toda esperanza, creyó que habría de ser padre de muchos pueblos, conforme a lo que Dios le había prometido: Así de numerosa será tu descendencia. Por eso, Dios le acreditó esta fe como justicia.
Palabra de Dios
Te alabamos, Señor



Aclamación antes del Evangelio
Sal 83, 5
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Dichosos los que viven en tu casa;
siempre, Señor, te alabarán.
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.


Evangelio
Mt 1, 16. 18-21. 24
Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo.

Cristo vino al mundo de la siguiente manera: Estando María, su madre, desposada con José y antes de que vivieran juntos, sucedió que ella, por obra del Espíritu Santo, estaba esperando un hijo. José, su esposo, que era hombre justo, no queriendo ponerla en evidencia, pensó dejarla en secreto.

Mientras pensaba en estas cosas, un ángel del Señor le dijo en sueños: ’José, hijo de David, no dudes en recibir en tu casa a María, tu esposa, porque ella ha concebido por obra del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados’.

Cuando José despertó de aquel sueño, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor.
Palabra del Señor
Gloria a ti, Señor Jesús

O bien:
Lc 2, 41-51

Los padres de Jesús solían ir cada año a Jerusalén para las festividades de la Pascua. Cuando el niño cumplió doce años, fueron a la fiesta, según la costumbre. Pasados aquellos días, se volvieron; pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que sus padres lo supieran. Creyendo que iba en la caravana, hicieron un día de camino; entonces lo buscaron, y al no encontrarlo, regresaron a Jerusalén en su busca.

Al tercer día lo encontraron en el templo, sentado en medio de los doctores, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Todos los que lo oían se admiraban de su inteligencia y de sus respuestas. Al verlo, sus padres se quedaron atónitos y su madre le dijo: ’Hijo mío, ¿por qué te has portado así con nosotros? Tu padre y yo te hemos estado buscando llenos de angustia’. Él les respondió: ’¿Por qué me andaban buscando? ¿No sabían que debo ocuparme en las cosas de mi Padre?’ Ellos no entendieron la respuesta que les dio. Entonces volvió con ellos a Nazaret y siguió sujeto a su autoridad.
Palabra del Señor
Gloria a ti, Señor Jesús

Reflexión del Evangelio de hoy

Elogio de la bondad
Celebramos hoy la fiesta de San José, del que el evangelio dice que era un hombre bueno. La vida de San José es un canto a la bondad. José fue bueno con María, con la que estaba desposado, y con Jesús. Aceptó las explicaciones que Dios le dio y, llevado de su bondad, acogió a María y a Jesús, y les amó entrañablemente.

Por eso, la fiesta de San José es un buen momento para preguntarnos por la bondad y por el lugar que ocupa en nuestra vida diaria. De entrada, y en general, tenemos una alta consideración de la bondad, que se manifiesta también en el rechazo del mal. En el rechazo, por ejemplo, de los protagonistas de perversas actuaciones, que cada día nos sirve la prensa. Ante tanto mal, nuestro corazón queda encogido y le gustaría otra cosa, rechaza el mal, el opuesto a la bondad.

Nuestra particular lucha entre el bien y el mal
’Sólo Dios es bueno’, dijo Jesús al joven rico. Dios es bueno, bondadoso. Como nos ha creado a su imagen, ha depositado en nuestro corazón la bondad, el deseo de hacer el bien. Aunque después, en nuestro campo apareció la cizaña, la inclinación a hacer el mal. En el fondo, la vida del hombre es una lucha entre su bondad y su maldad. Y ahí está nuestra libertad, para escoger un camino u otro.

La bondad, la verdad, ser débil
Ser bueno, regirse por la bondad, buscar el bien y no el mal no es sinónimo de debilidad, de falta de energía. En el lenguaje popular, se suele decir que ’una cosa es ser bueno y otra ser tonto’, presuponiendo que, a veces, el bueno es tonto. Usamos también la palabra ’buenecito’ para rebajar la grandeza del bueno, como el que no sabe enfrentarse a ciertas situaciones y cierra los ojos ante el mal. Que quede claro que el hombre bueno nunca oculta la verdad, conoce la verdad de la realidad. Por eso, a un tortazo nunca lo llama una caricia, a un robo nunca lo llama una acción inteligente… Llama al pan pan, al bien bien, y al mal mal. El bondadoso tiene el coraje y la osadía de enfrentarse al mal pero… a base del bien. Lo que quiere, sin cerrar los ojos a la realidad, es que prevalezca la bondad y no la maldad, vencerla a base del bien y nunca dejarse llevar por ’el ojo por ojo y mal por mal’.

La bondad, el amor
Amor y bondad van íntimamente unidos. Amar es desear y buscar el bien para la persona amada. Muy importante para amar a los demás es sentirse amados por alguien. Por eso, Jesús pone tanto empeño en decirnos y probarnos que nos ama hasta el extremo. De esta manera, nos pide que nos dejemos llevar por el amor, que amemos a nuestros hermanos, es decir que seamos buenos con ellos, que deseemos y busquemos su bien. En general, una persona que se siente amada… ama, se deja llevar por la bondad. Un corazón deshabitado de amor, que no se siente querido, tiene todas las papeletas para no amar, para no hacer el bien a las personas que le rodean. Donde no hay amor, donde hay un corazón que no se siente amado… puede suceder cualquier cosa, el mal triunfará sobre el bien.

Jesús y la bondad
Jesús, nuestro Maestro y Señor, nos anima a que la bondad, el deseo de hacer el bien, que llevamos en nuestro corazón, venza al mal, porque Él sabe que la bondad nos humaniza, y la maldad nos deshumaniza, y, a la postre, no nos deja ser felices… y además predica con el ejemplo. Su vida fue una lucha a favor del bien y en contra del mal. En el supremo momento de su muerte, cuando lo que prevalecía era la maldad de unos hombres en un juicio injusto, vence ese mal, pero no a base de matar a sus enemigos, algo que estaba a su alcance, sino a base de seguir predicando el amor, la verdad, la bondad… Ese camino le llevó a su resurrección y no al abismo. Jesús nos pide que, en la lucha que es la vida humana, no dejemos que se cuele en nuestro corazón ni un miligramo de mal, de odio, de venganza… Porque los grandes perjudicados, además de nuestros semejantes, vamos a ser nosotros. Nadie puede ser feliz con malos sentimientos. Nuestro corazón está hecho para la bondad y no para la maldad.

En este día de su fiesta, pidamos a San José, un hombre bueno, que se sintió amado por Dios, por María, por Jesús, y que dejó que la bondad guiase su vida entera, que le imitemos siendo personas buenas. Que nos convenza de que: ’Es bueno ser bueno. Es malo ser malo’. Nuestro corazón está hecho para gozar con el bien y el amor. El que se guíe por el desamor y el mal no puede ser feliz. Con frecuencia, las apariencias engañan.
Fray Manuel Santos Sánchez
Convento de Santo Domingo (Oviedo)


Ver nota completa...

Escríbe al autor

Escribe un comentario directo al autor

Suscríbete

Recibe en tu correo la información más relevante una vez al mes y las noticias más impactantes al momento.

Recibe solo las noticias más impactantes en el momento preciso.