’ La fuerza del altísimo te cubrirá con su sombra ’


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’ La fuerza del altísimo te cubrirá con su sombra ’

Religión

Octubre 06, 2020 21:34 hrs.
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La Palabra de Dios

Memoria de Bienaventurada Virgen María del Rosario

Primera lectura
Gal 2, 1-2. 7-14
Queridos hermanos: Después de catorce años volví de nuevo a Jerusalén con Bernabé y también con Tito. Regresé porque Dios me lo había revelado. Ahí, en una reunión privada con los dirigentes, les expuse el Evangelio que predico a los paganos. Hice esto para que mis trabajos pasados y presentes no resultaran inútiles.

Todos reconocieron que yo había recibido la misión de predicar el Evangelio a los paganos, como Pedro había recibido la de predicarlo a los judíos. Porque aquel que le dio poder a Pedro para ejercer el apostolado entre los judíos, me lo dio a mí para ejercerlo entre los paganos.

Así pues, Santiago, Pedro y Juan, que eran considerados como las columnas de la Iglesia, reconocieron la gracia que Dios me había dado y nos dieron la mano a Bernabé y a mí, en señal de perfecta unión y para expresar su acuerdo de que nosotros nos dirigiéramos a los paganos y ellos a los judíos. Lo único que nos pidieron fue que nos preocupáramos por los pobres, cosa que he procurado cumplir con solicitud.

Más tarde, cuando Pedro fue a Antioquía, yo me le enfrenté, porque era digno de reprensión. En efecto, antes de que llegaran algunos judíos enviados por Santiago, Pedro solía comer con los paganos convertidos; pero después empezó a apartarse de ellos por temor a los judíos recién llegados. Los demás judíos convertidos imitaron su ejemplo, tanto que hasta el mismo Bernabé se dejó arrastrar por aquella conducta contradictoria.

Entonces, cuando vi que Pedro no procedía rectamente, conforme a la verdad del Evangelio, le dije delante de todos: ’Si tú, que eres judío, vives como un pagano y no como un judío, ¿por qué quieres ahora obligar a los paganos convertidos a que vivan como judíos?’
Palabra de Dios
Te alabamos, Señor

Salmo Responsorial
Salmo 116, 1.2
R. (Mc 16, 15) Bendito sea el Señor.
Que alaben al Señor todas las naciones,
que lo aclamen todos los pueblos.
R. Bendito sea el Señor.
Porque grande es su amor hacia nosotros
y su fidelidad dura por siempre.
R. Bendito sea el Señor.

Aclamación antes del Evangelio
Rom 8, 15
R. Aleluya, aleluya.
Hemos recibido un espíritu de hijos,
que nos hace exclamar: ¡Padre!
R. Aleluya.

Evangelio
Lc 11, 1-4
Un día, Jesús estaba orando y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: ’Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos’.

Entonces Jesús les dijo: ’Cuando oren, digan:
Padre, santificado sea tu nombre, venga tu Reino,
danos hoy nuestro pan de cada díay perdona nuestras ofensas, puesto que también nosotros perdonamos a todo aquel que nos ofende, y no nos dejes caer en tentación’.
Palabra del Señor
Gloria a ti, Señor Jesús

Reflexión del Evangelio de hoy

Voy a habitar en medio de ti
El profeta Zacarías nos hace un llamamiento a la alegría, a ensanchar nuestros corazones porque el Señor va habitar en medio de su pueblo: es una promesa realizada a lo largo del tiempo como una historia de salvación.

La fe no está reñida con la alegría, no somos creyentes sombríos o entristecidos por la ausencia de compañeros de camino. La fe nutre el alma de alegría porque es en ella donde se encuentra el habitar de Dios. La presencia de Dios no es misteriosa sino real, Dios acampa en la realidad humana, se hace presente en sus alegrías y esperanzas, también en sus dolores y tristezas.

Las palabras de Zacarías también nos invitan al silencio, para poder contemplar cómo el Señor se levanta de su morada Santa, y establece su morada en medio de los hombres.

Dos actitudes en la vida que son importantes para alcanzar una mayor profundidad en la felicidad que buscamos: Alegría y Silencio.

Respecto a la alegría, Pablo VI en su carta Gaudete Domino,sobre la alegría cristiana nos dice: ’De esta manera el hombre experimenta la alegría cuando se halla en armonía con la naturaleza y sobre todo la experimenta en el encuentro, la participación y la comunión con los demás. Con mayor razón conoce la alegría y felicidad espirituales cuando su espíritu entra en posesión de Dios, conocido y amado como bien supremo e inmutable’.

Es una alegría fundamentada en la búsqueda y encuentro de Dios. Toda alegría nos puede parecer quebradiza ante los acontecimientos de dolor y sufrimiento, pero eso sólo pertenece a los momentos de tempestad por lo que hay que pasar para reconocer en nosotros que la presencia de Dios nos colma de su alegría.

El silencio por su parte, nos llama a la contemplación de la Presencia de Dios en nuestra vida, cómo nos libera y restaura cada día habitando entre nosotros. No es un Dios que se desentienda de su pueblo, sino que permanece presente mostrándonos un camino de sanación. Por eso, en el Silencio se hace necesario acallar las voces del dolor, de la incomprensión, del sin sentido, las voces de la tristeza, de la injusticia, para comprender cómo actúa Dios en nuestra vida. Dios escucha el grito de dolor que lanza su pueblo al cielo, pero una vez dado el grito, se necesita silencio para respirar y comprobar por donde nos viene el aliento de Dios.

La fuerza del altísimo te cubrirá con su sombra
No otra cosa, sino un anuncio de Alegría es lo que recibe María con el saludo de Gabriel: Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo. No puede ser más tranquilizador y más inquietante dicho saludo. Tranquilizador, porque se da muestra de la presencia de Dios, inquietante porque ese saludo se hace personal y le interpela hacia un compromiso mayor.

Has hallado gracia ante Dios: y la gracia se muestra bajo la concepción de la vida. Con el mensaje de alegría se engendra la vida, y Dios tiene un proyecto para ese hijo que va a nacer: ’Será grande, se llamará hijo del Altísimo…reinará para siempre’

Hoy es el día de la Virgen del Rosario, los dominicos estamos bajo su protección. Cuando invocamos en las letanías el nombre de María, le hemos añadido sobrenombres que llaman al consuelo, al auxilio, a la alegría, como Madre de Dios y Madre nuestra. De ella hemos heredado la apertura de nuestro corazón lleno de confianza hacia Dios, pero ella siempre nos indica un camino para llegar a Él, su Hijo.

Con ella recibimos esa fuerza del Altísimo que nos cubre con su sombra y disipa toda duda, a pesar de que su fuerza desencaje nuestros proyectos. Necesitamos de la mirada de María, para volver sobre los pasos de Jesús y comprender que era necesario la presencia de Dios, para que el diálogo de la salvación se llenara de plenitud, de realización, de plena revelación.

Hágase en mí según su palabra: No es una frase fácil de pronunciar. Se necesita un corazón disponible, servicial, que comprenda la grandeza de Dios, que comprenda su habitar entre nosotros. María comprendió que en su sacrificio se abría la salvación para la humanidad. Confiarse en las manos de la Providencia, en las manos de Dios, supone una apertura de mente y corazón para que Dios actúe como salvación. Con María se abrió un horizonte de esperanza para la humanidad. Su libre adhesión a Dios procuró que la esperanza se abriera a la humanidad.

Oremos, para que, con María, sepamos pronunciar nuestro fiat a Dios por la humanidad. Que su implicación en el proyecto de salvación nos encamine hacia una mayor profundización en nuestra fe, al servicio de quienes en este mundo sienten el sufrimiento y el pesar de la existencia. Que en María encuentren el consuelo de Dios.

Fray Alexis González de León O.P.
Convento de San Pablo y San Gregorio (Valladolid)


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