’ Levántate, coge la camilla y echa a andar ’


Entramos en el descanso de los creyentes

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’ Levántate, coge la camilla y echa a andar ’

Religión

Enero 14, 2021 19:08 hrs.
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La Palabra de Dios

Viernes 15 enero, 2021


Primera Lectura
Heb 4, 1-5. 11
Hermanos: Mientras está en pie la promesa de entrar en el descanso de Dios, tengamos cuidado, no sea que alguno se quede fuera. Porque a nosotros también se nos ha anunciado este mensaje de salvación, lo mismo que a los israelitas en el desierto; pero a ellos no les sirvió de nada oírlo, porque no lo recibieron con fe. En cambio, nosotros, que hemos creído, ciertamente entraremos en aquel descanso, al que se refería el Señor, cuando dijo: Por eso juré en mi cólera que no entrarían en mi descanso.

Los trabajos de Dios terminaron con la creación del mundo, ya que al hablar del séptimo día, la Escritura dice que Dios descansó de todos sus trabajos el día séptimo; y en el pasaje de que estamos hablando, afirma que no entrarían en su descanso.

Apresurémonos, pues, a entrar en ese descanso; no sea que alguno caiga en la infidelidad, como les sucedió a los israelitas.
Palabra de Dios
Te alabamos, Señor Jesús

Salmo Responsorial
77, 3 y 4bc. 6c-7. 8
R. (cf 7c) No olvidemos las hazañas del Señor.
Cuanto hemos escuchado y conocemos
del poder del Señor y de su gloria,
cuanto nos han narrado nuestros padres,
nuestras hijos lo oirán de nuestra boca.
R. No olvidemos las hazañas del Señor.
Que ellos también lo cuenten a sus hijos
para que en Dios coloquen su esperanza,
cumplan los mandamientos del Señor
y no echen al olvido sus hazañas.
R. No olvidemos las hazañas del Señor.
Que no vayan a ser, como sus padres,
generación rebelde y obstinada,
inconstante de corazón
e infiel a Dios, de alma.
R. No olvidemos las hazañas del Señor.

Aclamación antes del Evangelio
Lc 7, 16
R. Aleluya, aleluya.
Un gran profeta ha surgido entre nosotros.
Dios ha visitado a su pueblo.
R. Aleluya.

Evangelio
Mc 2, 1-12
Cuando Jesús volvió a Cafarnaúm, corrió la voz de que estaba en casa, y muy pronto se aglomeró tanta gente, que ya no había sitio frente a la puerta. Mientras él enseñaba su doctrina, le quisieron presentar a un paralítico, que iban cargando entre cuatro. Pero como no podían acercarse a Jesús por la cantidad de gente, quitaron parte del techo, encima de donde estaba Jesús, y por el agujero bajaron al enfermo en una camilla.

Viendo Jesús la fe de aquellos hombres, le dijo al paralítico: ’Hijo, tus pecados te quedan perdonados’. Algunos escribas que estaban allí sentados comenzaron a pensar: ’¿Por qué habla éste así? Eso es una blasfemia. ¿Quién puede perdonar los pecados sino sólo Dios?’

Conociendo Jesús lo que estaban pensando, les dijo: ’¿Por qué piensan así? ¿Qué es más fácil, decirle al paralítico: ‘Tus pecados te son perdonados’ o decirle: ‘Levántate, recoge tu camilla y vete a tu casa’? Pues para que sepan que el Hijo del hombre tiene poder en la tierra para perdonar los pecados – le dijo al paralítico –: Yo te lo mando: levántate, recoge tu camilla y vete a tu casa’.

El hombre se levantó inmediatamente, recogió su camilla y salió de allí a la vista de todos, que se quedaron atónitos y daban gloria a Dios, diciendo: ’¡Nunca habíamos visto cosa igual!’
Palabra del Señor
Gloria a ti, Señor Jesús

Reflexión del Evangelio de hoy

Entramos en el descanso de los creyentes
Permitidme que hoy hagamos una lectura continuada de la Lectura de los Hebreos y del Evangelio de Mateo. Permitidme también un lenguaje más íntimo que de constumbre.

Cuando uno descubre la fe en Dios, descubre también la dimensión de su promesa: la de entrar en su descanso. Lo cual nos lleva a comprender que el descanso de Dios en la creación no fue el término de la misma, sino el momento de contemplar todo lo creado por amor. El descanso es contemplar lo creado, disfrutar de la presencia y la gracia de Dios.

Lo que finalizó fue el hecho de la llamada de Dios para que todos los seres se advinieran a la vida. Sin embargo, su Palabra, tras lo que ’Dijo Dios’ y proclamar la bondad de su existencia, resuena eternamente. Aún resuena la palabra creadora por los siglos, como promesa y realización, para que todos puedan entrar en su descanso. La obra creadora no ha terminado, porque es una obra a realizar por toda la eternidad; Dios aún sigue proclamando la bondad de la creación; su eco no es ensordecedor, al contrario, hace oír a los que se muestran sordos por su rebeldía.

Y, ¿qué tal si contemplamos la muerte como una llamada al descanso con Dios? La muerte la contemplamos con miedo, por cuanto nos es desconocida, por cuanto supone abandonarnos confiadamente en las manos de Dios, por cuanto supone la reducción total de todo el control y protagonismo de lo que somos y cuanto somos. Es la hora de Dios, del diálogo definitivo con la verdad y el amor que Dios nos propone.

Es cierto, me da miedo morir, abandonar este mundo; pero, en Él confío, y sé que cuando llegue la hora definitiva de mi encuentro con el Padre, sabré responder a su diálogo de amor con un simple asentimiento a su voluntad. No queda otra que abandonarse al amor definitivo, a su inmensidad. La muerte es una propuesta definitiva de amor: ’Venid benditos de mi Padre…’. Sólo espero haber respondido en esta vida con la verdad de ese amor ofrecido. Hambrientos, desnudos, presos, pobres y enfermos seréis mis profetas de esperanza o de denuncia. Sólo espero haber atinado con mi actitud cuando con sinceridad he cuidado de algún hermano vuestro…

No sé si he tenido el suficiente valor de buscar a Dios en la multitud, ni tampoco sé si el coraje para vivir la fe ha sido el necesario. Sólo le pido a Dios que me libere de las cadenas del miedo que me atrapa, y de la cobardía que paralizó mis manos, mi mente y mi corazón, para enarbolar con valentía la palabra única que siempre he pronunciado: ’Cristo habita en mí, como la vida misma, como el relato divino que Dios ha querido pronunciar con mis pasos en esta humanidad’.

El Evangelio de hoy nos muestra a unos individuos haciendo un hueco por el techo de una casa para acceder a Jesús, y permitir que un paralítico se encontrara con Él. La gente impedía su paso. Hay muchas cosas y mucha gente que nos impiden acceder al perdón, a la palabra de sanación (Como los escribas del Evangelio) ¡Cuánta liberación hay con la palabra perdón! A veces se llevan cargas innecesarias en la vida, que no nos permiten ponernos en pie y caminar.

Permitidme que traiga a colación un poema de Eladia Blázquez, y que canta Mercedes Sosa, titulado: ¡Honrar la Vida!

No! Permanecer y transcurrir
No siempre quiere sugerir
Honrar la vida!

Hay tanta pequeña vanidad
En nuestra tonta humanidad
Enceguecida

Merecer la vida es erguirse vertical
Más allá del mal, de las caídas
Es igual que darle a la verdad
Y a nuestra propia libertad
La bienvenida!

Eso de durar y transcurrir
No nos da derecho a presumir
Porque no es lo mismo que vivir
Honrar la vida!

¡Merecer la vida es erguirse en vertical!Siempre he pensado en esta frase, como un ponerme de pie al lado de Dios, más allá del mal que soporte, y las caídas que sufra. No tengo derecho a presumir porque no sé si he podido honrar la vida junto a Dios. Pero sí sé, que he creído profundamente en Él para conseguir la calma y la serenidad necesarias para enfrentar el dolor de mi gente, de mis amigos, con la escucha y el consuelo. Unas veces con una palabra de ternura, otras veces con una palabra de sincera verdad.

El Evangelio añade: Viendo Jesús la fe que tenían, le dijo al paralitico: ’Hijo tus pecados quedan perdonados’.

Fray Alexis González de León O.P.
Convento de San Pablo y San Gregorio (Valladolid)


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