’ Llamó a los que le pareció conveniente ’


La misericordia y la fidelidad se encuentran

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’ Llamó a los que le pareció conveniente ’

Religión

Enero 21, 2021 20:37 hrs.
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La Palabra de Dios


Día de oración por la protección legal de los niños no nacidos

Primera Lectura
Heb 8, 6-13
Hermanos: Jesucristo, nuestro sumo sacerdote, ha obtenido un ministerio tanto más excelente, cuanto que él es el mediador de una mejor alianza, fundada en mejores promesas. Si aquella primera alianza hubiera sido perfecta, no habría habido lugar para una segunda. Pero de hecho, Dios la encuentra imperfecta, cuando reprendiendo a los israelitas, les dice:

Se acerca el tiempo en que haré con la casa de Israel y con la casa de Judá una alianza nueva, dice el Señor. No será como la alianza que hice con los padres de ustedes cuando los tomé de la mano para sacarlos de Egipto, porque ellos rompieron mi alianza y yo tuve que hacer un escarmiento con ellos. Ésta es la alianza nueva que voy a hacer con la casa de Israel: Voy a poner mi ley en lo más profundo de su mente y voy a grabarla en sus corazones. Yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo. Ya nadie tendrá que instruir a su prójimo ni a su hermano, diciéndole: ’Conoce al Señor’, porque todos me van a conocer, desde el más pequeño hasta el mayor de todos, cuando yo les perdone sus culpas y olvide para siempre sus pecados.

Conforme a esto, al hablar de una alianza nueva, Dios declara anticuada la primera, y lo que es anticuado y envejecido está próximo a la desaparición.
Palabra de Dios
Te alabamos, Señor

Salmo Responsorial
84, 8 y 10. 11-12. 13-14
R. (11a) Muéstranos, Señor, tu misericordia.
Muéstranos, Señor, tu misericordia,
y danos tu salvación.
Está ya cerca nuestra salvación
y la gloria del Señor habitará en la tierra.
R. Muéstranos, Señor, tu misericordia.
La misericordia y la verdad se encontraron,
la justicia y la paz se besaron,
la fidelidad brotó en la tierra,
y la justicia vino del cielo.
R. Muéstranos, Señor, tu misericordia.
Cuando el Señor nos muestre su bondad,
nuestra tierra producirá su fruto.
La justicia le abrirá camino al Señor
e irá siguiendo sus pisadas.
R. Muéstranos, Señor, tu misericordia.

Aclamación antes del Evangelio
2 Cor 5, 19
R. Aleluya, aleluya.
Dios reconcilió consigo al mundo, por medio de Cristo,
y nos ha encomendado a nosotros
el mensaje de la reconciliación.
R. Aleluya.

Evangelio
Mc 3, 13-19
En aquel tiempo, Jesús subió al monte, llamó a los que él quiso, y ellos lo siguieron. Constituyó a doce para que se quedaran con él, para mandarlos a predicar y para que tuvieran el poder de expulsar a los demonios.

Constituyó entonces a los Doce: a Simón, al cual le impuso el nombre de Pedro; después, a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, a quienes dio el nombre de Boanergues, es decir ’hijos del trueno’; a Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago el de Alfeo, Tadeo, Simón el Cananeo y a Judas Iscariote, que después lo traicionó.
Palabra del Señor
Gloria a ti, Señor Jesús

Reflexión del Evangelio de hoy

Pondré mis leyes en su mente y las escribiré en sus corazones
Curiosa forma de empezar este texto.’ Si el primer pacto/ alianza hubiera sido perfecto, no habría sido necesario el segundo’, es decir la llegada de Jesús, que culminaría ese diálogo entre Dios y su pueblo. Jesucristo es el nuevo notario entre Dios y su pueblo.

Quien escribe esta carta, probablemente un sacerdote judío convertido al cristianismo (cosa realmente extraña, pero posible; también entre los sacerdotes judíos los había buena gente, gente buscadora, ansiosa de la verdad del Mesías esperado), conocía muy bien los textos de la antigua Alianza y los cita con fluidez, teniendo en cuenta de que es una carta eminentemente sacerdotal.

Dios, viene a decirnos el autor, no es alguien de ideas fijas, es capaz de cambiar y revitalizar la alianza la amistad con su pueblo y con cada uno de nosotros, haciendo un nuevo pacto, rechazando el antiguo, inscribiendo su ley en las entrañas de cada uno, instruyendo al pueblo y a cada uno según la conciencia interior. Dios, dice, perdonará las maldades realizadas, no se acordará de los pecados cometidos. El autor anónimo conoce bien cual es la función sacerdotal por antonomasia: interceder, ofrecer sacrificios de alabanza, restaurar la amistad maltrecha.

Este pacto nuevo, hecho en el santuario fundamental que no es otro que Jesucristo, adquiere una nueva dimensión. Se trata de que nosotros nos fiemos de Jesucristo, pongamos en Él nuestra confianza y le veamos como el nuevo y definitivo sacerdote intercesor y guía para nuestras vidas. Por eso, en este tiempo ordinario, pasada la Navidad ya deberíamos haber dado la vuelta al corazón, convertirnos hacia Jesús y dar por acabada nuestra vida pasada.

El borrón y cuenta nueva comienza con el sacerdote Jesucristo, intercesor y guía para nuestras vidas. Él es quien levanta acta de la nueva creación y de las nuevas criaturas que comenzamos a ser.

La misericordia y la fidelidad se encuentran
Salmo de súplica y alabanza reconociendo las bondades de Dios para con su pueblo. Es una súplica nacional dividida en tres partes: primero, recuerda la misericordia del Señor cuando los liberó de la cautividad de Babilonia; la segunda, es una súplica que brota de las aflicciones del presente, que no se habían acabado con la libertad y la tercera, un anuncio profético de salvación, de paz y prosperidad para el pueblo para que no perdiesen la confianza en Dios. Era/es tan fácil perderla.

Salmo que merece orarse con pausa porque en verdad: Dios siempre está cerca, a la vuelta de la esquina.

Llamó a los que le pareció conveniente
En mi Biblia ecuménica comienza este capítulo diciendo: ’Después subió Jesús a un cerro y llamó a los que le pareció conveniente’. Y cuando los tenía reunidos, eligió a doce para que le acompañasen y fuesen testigos. ¿Qué fue de los otros que estaban presentes en esa subida al cerro…? ¿Por qué eligió un alto, un cerro que nos ería muy alto…? ¿Cómo se sintieron los no elegidos? ¿Frustrados, desanimados? ¿Para esto hemos subido hasta aquí? ¿Qué tienen estos que nosotros no tengamos? ¿Qué tengo yo que no pueda ser uno de los enviados…? Los murmullos aún resuenan…

Apóstol significa enviado. Quiero imaginar que Jesús daría alguna explicación a su aparente ’antojo selectivo’: que si quería significar a las doce tribus de Israel, que los había observado y conocido bastante bien, que para lo que Él pensaba no todos valían por igual, que si… Dudo de que quedasen convencidos. Y para más abundamiento les dio poder para expulsar a los demonios… Mucho poder de golpe, ¿no?

Cierto, la elección o selección fue muy variada, pertenecían a distintos estamentos. Eso salvaba la situación. La sigue salvando en nuestra época. Porque la verdad, muchas veces el pueblo cristiano se extraña de la elección de algunos para ser enviados. Y de entre los enviados nos extrañamos mucho de que algunos hayan sido seleccionados. ¿Qué criterio siguió Jesús? ¿Qué criterio(s) se siguen en la selección de los que se dicen llamados a ser enviados, a ser predicadores, evangelizadores…? ¿No habrá que revisar esos criterios? A veces es mejor no pensar, como tampoco es saludable decir frases tópicas que no convencen: el Espíritu Santo sabrá lo que hace, Dios elige a los más despreciables, y por último, como a un aborto (dice Pablo) me eligió a mí… No convence, oiga, no convence. Nosotros, el pueblo cristiano deberíamos decir, opinar algo ¿no cree?, porque después sufrimos las consecuencias…

Sin llamada y, por supuesto, sin escucha atenta y paso a la acción/conversión/cambio, no hay enviados, no hay evangelizadores. Con este gesto de libre elección, Jesús hacía frente a aquella guerra solapada entre el mesianismo judío conservador y sus sacerdotes del templo y el nuevo Mesías portador de un mensaje nuevo, de unos nuevos criterios y selección del personal apostólico.

Antes de escribir este comentario, he leído una entrevista a un autor sobre su último libro Así empieza todo: la guerra oculta del s. XXI quien termina con una cita ¡de un chino, sí! que dice acertadamente: ’La guerra es una contienda moral que se gana en los templos antes que en los campos de batalla’ (Sun Tzu). ¡Contienda moral! Por eso nosotros, apóstoles desde el bautismo, en la rutina de nuestras vidas, hemos de pertrecharnos con las armas de la Luz que viene de lo alto. Una Luz/llamada que no pocas veces es antojadiza; ¿por qué yo, Señor…?; ¿por qué no, Señor?

Fr. José Antonio Solórzano Pérez O.P.
Casa San Alberto Magno (Madrid)


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