’ ¿Qué buscáis? ’


¡Venid y veréis!

| Agencia Plata Pura | Desde guerrerohabla.com
’ ¿Qué buscáis? ’

Religión

Enero 03, 2021 21:05 hrs.
Religión Internacional › México
Agencia Plata Pura › guerrerohabla.com

Memoria de Santa Isabella Ana Seton, religiosa


La Palabra de Dios

Primera Lectura
1 Jn 3, 22–4, 6
Queridos hijos: Puesto que cumplimos los mandamientos de y hacemos lo que le agrada, ciertamente obtendremos de él todo lo que le pidamos. Ahora bien, éste es su mandamiento: que creamos en la persona de Jesucristo, su Hijo, y nos amemos los unos a los otros, conforme al precepto que nos dio. Quien cumple sus mandamientos permanece en Dios y Dios en él. En esto conocemos, por el Espíritu que él nos ha dado, que él permanece en nosotros.

Hermanos míos, no se dejen llevar de cualquier espíritu, sino examinen toda inspiración para ver si viene de Dios, pues han surgido por el mundo muchos falsos profetas. La presencia del Espíritu de Dios la pueden conocer en esto: Todo aquel que reconoce a Jesucristo, Palabra de Dios, hecha hombre, es de Dios. Todo aquel que no reconoce a Jesús, no es de Dios, sino que su espíritu es del anticristo. De éste han oído decir que ha de venir; pues bien, ya está en el mundo.

Ustedes son de Dios, hijitos míos, y han triunfado de los falsos profetas, porque más grande es el que está en ustedes que el que está en el mundo. Ellos son del mundo, enseñan cosas del mundo y el mundo los escucha. Pero nosotros somos de Dios y nos escucha el que es de Dios. En cambio, aquel que no es de Dios no nos escucha. De esta manera distinguimos entre el espíritu de la verdad y el espíritu del error.
Palabra de Dios
Te alabamos, Señor

Salmo Responsorial
2, 7-8. 10-11
R. (8a) Yo te daré en herencia las naciones.
Anunciar el decreto del Señor.
He aquí lo que me dijo:
’Hijo mío eres tú, yo te he engendrado hoy.

Te daré en herencia las naciones,

y como propiedad, toda la tierra’. R.
R. Yo te daré en herencia las naciones.
Escuchen y comprendan estas cosas,
reyes y gobernantes de la tierra.
Adoren al Señor con reverencia,
sírvanlo con temor. R.
R. Yo te daré en herencia las naciones.

Aclamación antes del Evangelio
Cfr Mt 4, 23
R. Aleluya, aleluya.
Predicaba Jesús la buena nueva del Reino
y sanaba toda enfermedad en el pueblo.
R. Aleluya.

Evangelio
Mt 4, 12-17. 23-25
Al enterarse Jesús de que Juan había sido arrestado, se retiró a Galilea, y dejando el pueblo de Nazaret, se fue a vivir a Cafarnaúm, junto al lago, en territorio de Zabulón y Neftalí, para que así se cumpliera lo que había anunciado el profeta Isaías:

Tierra de Zabulón y Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los paganos; el pueblo que caminaba en tinieblas vio una gran luz. Sobre los que vivían en tierra de sombras una luz resplandeció.

Desde entonces comenzó Jesús a predicar, diciendo: ’Conviértanse, porque ya está cerca el Reino de los cielos’. Y andaba por toda Galilea, enseñando en las sinagogas y proclamando la buena nueva del Reino de Dios y curando a la gente de toda enfermedad y dolencia.

Su fama se extendió por toda Siria y le llevaban a todos los aquejados por diversas enfermedades y dolencias, a los poseídos, epilépticos y paralíticos, y él los curaba. Lo seguían grandes muchedumbres venidas de Galilea, Decápolis, Jerusalén, Judea y Transjordania.
Palabra del Señor
Gloria a ti, Señor Jesús

Reflexión del Evangelio de hoy

No os dejéis engañar
En la lectura de la primera carta de Juan se nos expone cómo el vivir como hijos de Dios es incompatible con el pecado. El vocativo con el que Juan llama a los destinatarios de la carta hijos míos, supone que entre ellos existe una relación no solo de fraternidad sino también de filiación.

El autor, muy dado a la confrontación dualista entre la luz y la oscuridad, el bien y el mal, presenta en contraste las obras de los hijos de Dios y las obras de los hijos del Diablo. Unos y otros tienen comportamientos antitéticos. Conociendo sus obras, sabremos a quien se ha adherido quien las realiza.

El texto comienza con la exhortación a no dejarse engañar, acción propia de los pseudo-profetas. No podemos dejarnos engañar por nada ni nadie, ni por las tentaciones que nos alejan del proyecto original de Dios, ni por las seducciones de otros que nos desvían de nuestro camino vocacional, ni siquiera por nosotros mismos y nuestros egos: todo el que no obra la justicia no es de Dios, ni tampoco el que no ama a su hermano.

La prueba de nuestra identidad, o lo que es lo mismo de que pertenecemos al ámbito de Dios, es nuestra praxis, nuestras opciones y acciones concretadas en el amor al hermano: Si alguno dice: «Amo a Dios», y aborrece a su hermano, es un mentiroso; pues quien no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios, a quien no ve (1 Jn 4, 20). Los profetas ya anunciaron y denunciaron continuamente esto. Una buena relación con Dios siempre se traduce en una relación de amor fraterno hacia los hermanos. Y viceversa, la idolatría siempre se traduce en la injusticia y la insolidaridad. Mirando nuestro comportamiento podremos determinar a quién hemos entregado nuestra existencia, nuestro proyecto vital, quien es el Señor de nuestra vida. Desde esta perspectiva el papa Francisco en la Fratelli tutti ha subrayado que ’no basta con fomentar una mística de la fraternidad, sino que al mismo tiempo hay que promover una organización mundial más eficiente para ayudar a resolver los problemas acuciantes de los abandonados que sufren y mueren en los países pobres’ (Cf. Francisco, Fratelli Tutti, 165).

¡Venid y veréis!
El texto del evangelio nos narra la vocación de los primeros discípulos en el cuarto evangelio que se despega de la narración sinóptica. La escena comienza con Juan Bautista acompañado de dos de sus discípulos, uno de ellos Andrés, hermano de Pedro, del otro no sabemos su nombre. El Bautista al ver a Jesús, lo señala ante sus discípulos como el Cordero de Dios. Lo está identificando, así como el siervo de Yahvé (Is 42,1-4; 53,1-9) que quita el pecado del mundo, como el cordero pascual, símbolo de la liberación con su sangre de la décima plaga y de la salida de Egipto de la esclavitud (Ex 12, 1-14).

Juan se convierte así en mediador entre sus discípulos y Jesús. Él les ayudará a que reconozcan al Nazareno en medio de sus búsquedas, y con ello provocará el deseo de los discípulos de ir con Él: ¿Maestro, donde vives? La respuesta de Jesús no es teórica: Él les invita a realizar la experiencia personal y a recorrer su propio camino: ¡Venid y veréis!

Jesús también nos dice a nosotros hoy estas palabras: ¡Venid y veréis! ¿A qué lugares acudimos para vivir la experiencia del encuentro con Él?

En el relato de vocación vemos cómo en las llamadas a los primeros discípulos aparecen mediadores, Juan Bautista, Andrés. Ellos ayudan a identificar la voz de Dios, a descubrir la identidad de Jesús. En muchas ocasiones nosotros también necesitamos la mediación de los hermanos para distinguir la voz de Dios o de Jesús en medio de los ruidos de nuestro mundo, y poder así escuchar sus llamadas. En los diferentes momentos de nuestra vida nos encontramos con hermanos ’señaladores’ o ’indicadores’ de Jesús o del Padre, que por nosotros mismos no reconoceríamos. Pero también nosotros podemos ser mediadores para llevar hasta Dios a otros hermanos, para que lo reconozcan presente en su historia o para que descubran el bien que su presencia puede hacer a sus vidas. Lo que hemos recibido gratis, hemos de darlo gratis(Mt 10, 8b). ¿Qué medios utilizamos para descubrir a Dios activo y presente en nuestro mundo? ¿Cómo podemos ser mediadores para llevar a otros a su encuentro?

Hna. Mariela Martínez Higueras O.P.
Congregación de Santo Domingo


Ver nota completa...

Escríbe al autor

Escribe un comentario directo al autor

Suscríbete

Recibe en tu correo la información más relevante una vez al mes y las noticias más impactantes al momento.

Recibe solo las noticias más impactantes en el momento preciso.