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’ Quien me ha visto a mí, ha visto al Padre ’


Fiesta de los Santos Felipe y Santiago, Apóstoles

’ Quien me ha visto a mí, ha visto al Padre ’

Mayo 02, 2021 19:18 hrs.
Religión Internacional › México
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La Palabra de Dios

Primera Lectura
1 Cor 15, 1-8
Hermanos: Les recuerdo el Evangelio que yo les prediqué y que ustedes aceptaron y en el cual están firmes. Este Evangelio los salvará, si lo cumplen tal y como yo lo prediqué. De otro modo, habrán creído en vano.

Les transmití, ante todo, lo que yo mismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, como dicen las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según estaba escrito; que se le apareció a Pedro y luego a los Doce; después se apareció a más de quinientos hermanos reunidos, la mayoría de los cuales vive aún y otros ya murieron. Más tarde se le apareció a Santiago y luego a todos los apóstoles. Finalmente, se me apareció también a mí.
Palabra de Dios
Te alabamos, Señor

Salmo Responsorial
Salmo 18, 2-3. 4-5
R. (5a) El mensaje del Señor llega a toda la tierra.
Los cielos proclaman la gloria de Dios
y el firmamento anuncia la obra de sus manos.
Un día comunica su mensaje al otro día
y una noche se lo transmite a la otra noche.
R. El mensaje del Señor llega a toda la tierra.
Sin que los cielos pronuncien una palabra,
sin que resuene su voz,
a toda la tierra llega su sonido
y su mensaje hasta el fin del mundo.
R. El mensaje del Señor llega a toda la tierra.

Aclamación antes del Evangelio
Jn 14, 6. 9
R. Aleluya, aleluya.
Yo soy el camino, la verdad y la vida, dice el Señor.
Felipe, el que me ve a mí, ve también al Padre.
R. Aleluya.

Evangelio
Jn 14, 6-14
En aquel tiempo, Jesús dijo a Tomás: ’Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie va al Padre si no es por mí. Si ustedes me conocen a mí, conocen también a mi Padre. Ya desde ahora lo conocen y lo han visto’.

Le dijo Felipe: ’Señor, muéstranos al Padre y eso nos basta’. Jesús le replicó: ’Felipe, tanto tiempo hace que estoy con ustedes, ¿y todavía no me conoces? Quien me ha visto a mí, ha visto al Padre. ¿Entonces por qué dices: ‘Muéstranos al Padre’? ¿O no crees que yo estoy en el Padre y que el Padre está en mí? Las palabras que yo les digo, no las digo por mi propia cuenta. Es el Padre, que permanece en mí, quien hace las obras. Créanme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Si no me dan fe a mí, créanlo por las obras.

Yo les aseguro: el que crea en mí, hará las obras que hago yo y las hará aún mayores, porque yo me voy al Padre; y cualquier cosa que pidan en mi nombre, yo la haré para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Yo haré cualquier cosa que me pidan en mi nombre’’.
Palabra del Señor
Gloria a ti, Señor Jesús

Reflexión del Evangelio de hoy

La Palabra anunciada
El capítulo 15 de la Primera Carta a los Corintios aborda el tema de la resurrección. En el pasaje de este lunes, Pablo expone el contenido esencial de la predicación cristiana: Cristo murió por nuestros pecados…fue sepultado y resucitó al tercer día…se apareció a Cefas….Y se basa en las Escrituras, el Evangelio anunciado. Puede haber muchas versiones de un mismo mensaje, muchas interpretaciones y formas de aplicarlo a la vida, pero el mensaje es el que es, el anunciado y por el que se fueron dando las conversiones de los primeros cristianos y la formación de las comunidades.

La muerte de Jesús tiene sentido a la luz de la resurrección. Es la base de nuestra fe y, sin embargo, no es fácil ni evidente creer en la resurrección de Jesús o la de los muertos. Tampoco entendemos fácilmente que necesitamos ser salvados y el valor de la muerte redentora de Jesús. Quizás entendemos al Jesús humano, o al divino, pero creer en Jesucristo que muere por nosotros y que resucita, y que eso afecta esencialmente nuestra vida, la historia humana y al mundo, es más difícil. La respuesta a los más importantes interrogantes de la vida estará ahí.

No hay fórmulas que lo demuestren ni evidencias que lo vuelvan comprensible. Es un paso que hemos de dar desde la fe, que madura y se contrasta en cada etapa o acontecimiento. Por eso es esencial ir a la Palabra anunciada, al Evangelio. Ahí está la luz que nos permitirá crecer en la fe, descubrir y comprender la Verdad, y vivir la experiencia del encuentro personal con Jesucristo.

Quien me ha visto a mí, ha visto al Padre
Hoy celebramos la fiesta de los apóstoles Felipe y Santiago. Se trata de Santiago, el hijo de María de Cleofás y pariente de Jesús, llamado el menor para distinguirlo del otro Santiago; y de Felipe, originario de Betsaida, discípulo de Juan Bautista. En el texto del Evangelio de hoy, es Felipe quien le dice al Señor: muéstranos al Padre y nos basta. Y quien recibe el reproche de Jesús: Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre.

Si en la primera lectura Pablo nos recuerda el contenido esencial de la fe, en el Evangelio, Juan nos centra en la persona que es la Palabra predicada: Jesús, camino, verdad y vida. La despedida de Jesús desconcierta a los discípulos, no entienden dónde va ni saben cómo seguirle, aunque lleven ya mucho tiempo con Él. ¿No me conoces, Felipe?Podemos dejar que Jesús nos haga esa misma pregunta a cada uno y que resuene en nuestro interior. ¿Adónde me lleva mi fe, en qué o quién pongo mi esperanza, qué amor me mueve? El camino de fe implica ahondar en el conocimiento del Señor. Y ello lleva consigo orar, profundizar en el Evangelio, intentar vivir las actitudes de Jesús, celebrar y compartir la fe comunitariamente… Si no, Cristo se nos irá convirtiendo en un desconocido.

El camino del encuentro con Jesús será el que nos vaya conduciendo a la Vida, y el que nos lleve al Padre. Podemos creer en muchos dioses, hacernos muchas imágenes sobre Dios, pero el único camino para llegar al Padre es Jesús. El Dios en quien creemos es el Dios que nos predicó Jesús. Y es lo que alimentará esas ’obras que podremos hacer’ en la evangelización. Quien me ha visto a mí, ha visto al Padre. El mensaje de salvación que Jesús nos deja con su vida, muerte y resurrección, va más allá de él mismo, nos permite entender la historia de la salvación desde el origen hasta el fin, ilumina el pasado y abre el horizonte del futuro. Y quizás lo más importante, nos permite comprender el plan de Dios sobre nosotros y colaborar con él.
Hna. Águeda Mariño Rico O.P.
Congregación de Santo Domingo

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