’ Se puso a enseñarles con calma ’


Todo el que ama ha nacido de Dios

| Agencia Plata Pura | Desde guerrerohabla.com

’ Se puso a enseñarles con calma ’

Religión

Enero 07, 2021 20:31 hrs.
Religión Internacional › México
Agencia Plata Pura › guerrerohabla.com

La Palabra de Dios

Viernes 08 enero, 2021

Primera Lectura
1 Jn 5, 5-13
Queridos hijos: ¿Quién es el que vence al mundo? Sólo el que cree que Jesús es el Hijo de Dios. Jesucristo es el que vino por medio del agua y de la sangre; él vino, no sólo con agua, sino con agua y con sangre. Y el Espíritu es el que da testimonio, porque el Espíritu es la verdad. Así pues, los testigos son tres: el Espíritu, el agua y la sangre. Y los tres están de acuerdo.

Si aceptamos el testimonio de los hombres, el testimonio de Dios vale mucho más y ese testimonio es el que Dios ha dado de su Hijo.

El que cree en el Hijo de Dios tiene en sí ese testimonio. El que no le cree a Dios, hace de él un mentiroso, porque no cree en el testimonio que Dios ha dado de su Hijo. Y el testimonio es éste: que Dios nos ha dado la vida eterna y esa vida está en su Hijo. Quien tiene al Hijo, tiene la vida; quien no tiene al Hijo, no tiene la vida.

A ustedes, los que creen en el nombre del Hijo de Dios, les he escrito estas cosas para que sepan que tienen la vida eterna.
Palabra de Dios
Te alabamos, Señor

Salmo Responsorial
147, 12-13. 14-15. 19-20
R.(12a) Demos gracias y alabemos al Señor.
Glorifica al Señor, Jerusalén;

a Dios ríndele honores, Israel.
El refuerza el cerrojo de tus puertas
y bendice a tus hijos en tu casa. R.
R. Demos gracias y alabemos al Señor.
El mantiene la paz en tus fronteras,
con su trigo mejor sacia tu hambre.
El envía a la tierra su mensaje
y su palabra corre velozmente. R.
R. Demos gracias y alabemos al Señor.
Le muestra a Jacob su pensamiento,
sus normas y designios a Israel.
No ha hecho nada igual con ningún pueblo,
ni le ha confiado a otros sus proyectos. R.
R. Demos gracias y alabemos al Señor.

Aclamación antes del Evangelio
Cfr Mt 4, 23
R. Aleluya, aleluya.
Predicaba Jesús la buena nueva del Reino
y sanaba toda enfermedad en el pueblo.
R. Aleluya.

Evangelio
Lc 5, 12-16
En aquel tiempo, estando Jesús en un poblado, llegó un leproso, y al ver a Jesús, se postró rostro en tierra, diciendo: ’Señor, si quieres, puedes curarme’. Jesús extendió la mano y lo tocó, diciendo: ’Quiero. Queda limpio’. Y al momento desapareció la lepra. Entonces Jesús le ordenó que no lo dijera a nadie y añadió: ’Ve, preséntate al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que Moisés prescribió. Eso les servirá de testimonio’.

Y su fama se extendía más y más. Las muchedumbres acudían a oírlo y a ser curados de sus enfermedades. Pero Jesús se retiraba a lugares solitarios para orar.
Palabra del Señor
Gloria a ti, Señor Jesús

Reflexión del Evangelio de hoy

Todo el que ama ha nacido de Dios
Nacer es una respuesta al amor de unos padres. Dios es Padre y es Amor, así nos lo describe la Primera carta de Juan. Por eso nacer es responder al amor de Dios. Dios nos amó primero y a consecuencia de ello la vida aconteció. La vida es un hecho de amor, la muerte también lo es, cuando la observamos desde la fe en Jesucristo.

Lo que mejor define a Dios es el amor: el desprendimiento, la entrega, la reconciliación, la convergencia, el sacrificio. La vida de Jesucristo fue desde sus inicios un acontecimiento de amor. Fue durante su estancia terrenal un encuentro con el amor. Y fue en su muerte un derramamiento de amor.

Pero el amor no está de moda. Parece que nos desquicia la mente cuando escuchamos hablar de amor y de Dios. Sin embargo, todo nuestro equilibrio personal, toda nuestra estabilidad como personas depende de sentirnos amados.

La vida se realiza con gestos de amor: una mirada, un tiempo dedicado, la escucha, la compresión, la disculpa, la fidelidad, la confianza… es lo que nos mantiene de pie ante el hermano y ante la realidad que me circunda. Alejarme del amor, es exponerme a la negativa de nacer y crecer.

No podemos dejar de hacerlo. Es el nacer, el vivir, y el crecer en el amor lo que nos da la felicidad, y nos otorga un sentido de plenitud. La vida sin fe es un destino incierto, intolerante con los que aman, e incomprensivos con los que creen en Dios. Si hemos nacido de Dios, hemos nacido del Amor, y si hemos nacido del Amor, hemos nacido para vivir amándonos. Ese es nuestro reto.

Muchas veces creemos negativamente que amar es exponerte a una dependencia de otra persona. Quizás sea, porque no se ha entendido la libertad que requiere el amor: dejar libre, dejar vivir, dejar crecer. Otras veces, el convencer a otra persona de su dependencia de otra, sugiere que media algún interés personal mediante el cual, egoístamente te hace destinatario de todas las atenciones, y enmascara la celotipia con la que actúas, para tu propio beneficio. Muchas relaciones de amor son ensombrecidas por la oscuridad que encierra el interés egocentrista de pretender ser el más importante: ¡Todo debe dirigirse a ti!

Juzgamos amistades y relaciones íntimas con un sentido poco apropiado de libertad. Quizás en ese tipo de relaciones esté Dios afianzando con su amor el sentido de dichas relaciones. Y al mostrarnos jueces de las historias de amor, abogamos por la ruptura de las relaciones ¿Y si en lugar de dependencia hubo una conciencia de libertad? ¿Y si en lugar de negatividad hubo un dejar crecer? ¿y si en lugar de apropiación hubo desprendimiento y entrega?

La ruptura puede ser en este caso una tragedia, un drama de incomprensión. Los demás pudieron lograr su objetivo, pero las huellas de una verdad de amor no se borran fácilmente. Todo ello nos ha de cuestionar algo importante ¿Por qué te dejas convencer de los otros para no creer en Dios?

Se puso a enseñarles con calma
Con la multiplicación de los panes y de los peces Jesús se revela como profeta. Su acción no fue suplir el compromiso humano de la caridad; su acción milagrosa fue multiplicar las manos, multiplicar el esfuerzo humano que se dedica a la gente hambrienta y exhausta.

El primer sentimiento que surge en el corazón de Jesús es la compasión. Contemplaba como una multitud andaba errante como ovejas sin pastor. Su contemplación pasó a la acción: ’se puso a enseñarles con calma’.

La acción de evangelizar requiere la calma. No por mucho iniciar una conversación, un sermón, o una predicación vas a dejarlos convencidos a todos en el momento. La calma es una de las claves que hemos de conseguir para procurar que alguien pueda escuchar tu mensaje.

Contrasta la acción confiada de Jesús respecto a Dios, respecto a la multitud sufriente, y respecto a la actitud de los discípulos, bien dispuestos a desplazarse para ir a comprar lo necesario, confiando en sus únicas fuerzas. Los discípulos no captan el mensaje ’Dadles vosotros de comer’.

La confianza ha de partir de ti, de tu capacidad de compartir, de tu capacidad de ejercer la caridad, pero lo primero ha de dirigirse a Dios, para que él sea quien multiplique las manos de la bondad, los hombros de la solidaridad, los pies que se dirigen al servicio de los más necesitados.

Tan sólo bastó una mirada de Jeús al cielo, una palabra confiada de bendición, para que se obrara el milagro del compartir. Pero el compartir siempre va precedido de la escucha de la palabra, y de la participación en el Reino de Dios mediante la fe.

Oremos por tantos agentes evangelizadores para que no pierdan la calma frente a la realidad de pobreza que les rodea, y encuentren en la oración a Dios su capacidad comprometida para ejercer la caridad que se deriva del sentido de la fe en Cristo, Señor, nuestro.
Fray Alexis González de León O.P.
Convento de San Pablo y San Gregorio (Valladolid)


Ver nota completa...

Escríbe al autor

Escribe un comentario directo al autor

Suscríbete

Recibe en tu correo la información más relevante una vez al mes y las noticias más impactantes al momento.

Recibe solo las noticias más impactantes en el momento preciso.