’ Sus ángeles están viendo siempre en el cielo el rostro de mi Padre celestial ’


’¿Quién es más grande en el Reino de los cielos?’

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’ Sus ángeles están viendo siempre en el cielo el rostro de mi Padre celestial ’

Religión

Octubre 01, 2020 22:53 hrs.
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La Palabra de Dios

Memoria de los Santos Ángeles Custodios

Primera lectura
Job 38, 1. 12-21; 40, 3-5
El Señor le habló a Job desde el seno de la tormenta y le dijo:
’¿Acaso alguna vez en tu vida
le has dado órdenes a la mañana
o le has señalado su lugar a la aurora,
para que ciña a la tierra por los bordes
y sacuda de ella a los malvados;
para que ponga de relieve sus contornos
y la tiña de colores como un vestido;
para que prive a los malvados del amparo de las tinieblas
y acabe con el poder del hombre criminal?

¿Has llegado hasta donde nace el mar
o te has paseado por el fondo del océano?
¿Se te han franqueado las puertas de la muerte
o has visto los portones del país de los muertos?
¿Has calculado la anchura de la tierra?
Dímelo, si lo sabes.

¿Sabes en dónde vive la luz
y en dónde habitan las tinieblas?
¿Podrías conducirlas a su morada
o enseñarles el camino de su casa?
Si lo sabes, es que para entonces tú ya habrías nacido
y el número de tus años sería incontable’’.

Job le respondió al Señor:

’He hablado a la ligera, ¿qué puedo responder?
Me taparé la boca con la mano.
He estado hablando y ya no insistiré más;
ya no volveré a hablar’.

Palabra de Dios
Te alabamos, Señor

Salmo Responsorial
Salmo 138, 1-3. 7-8. 9-10. 13-14ab
R. (24b) Condúcenos, Señor, por tu camino.
Tú me conoces, Señor, profundamente:
tú conoces cuándo me siento y me levanto,
desde lejos sabes mis pensamientos,
tú observas mi camino y mi descanso,
todas mis sendas te son familiares. R.
R. Condúcenos, Señor, por tu camino.
¿A dónde iré yo lejos de ti?
¿Dónde escaparé de tu mirada?
Si subo hasta el cielo, allí estás tú;
si bajo al abismo, allí te encuentras. R.
R. Condúcenos, Señor, por tu camino.
Si voy en alas de la aurora
o me alejo hasta el extremo de mar,
también allí tu mano me conduce
y tu diestra me sostiene. R.
R. Condúcenos, Señor, por tu camino.
Tú formaste mis entrañas,
me tejiste en el seno materno.
Te doy gracias por tan grandes maravillas;
soy un prodigio y tus obras son prodigiosas. R.
R. Condúcenos, Señor, por tu camino.

Aclamación antes del Evangelio
Sal 102, 21
R. Aleluya, aleluya.
Que bendigan al Señor todos sus ejércitos,
servidores fieles que cumplen su voluntad.
R. Aleluya.

Evangelio
Mt 18, 1-5. 10
En cierta ocasión, los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron: ’¿Quién es más grande en el Reino de los cielos?’

Jesús llamó a un niño, lo puso en medio de ellos y les dijo: ’Yo les aseguro a ustedes que si no cambian y no se hacen como los niños, no entrarán en el Reino de los cielos. Así pues, quien se haga pequeño como este niño, ése es el más grande en el Reino de los cielos. Y el que reciba a un niño como éste en mi nombre, me recibe a mí.

Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, pues yo les digo que sus ángeles, en el cielo, ven continuamente el rostro de mi Padre, que está en el cielo’’.

Palabra del Señor
Gloria a ti, Señor Jesús

Reflexión del Evangelio de hoy

Sus ángeles están viendo siempre en el cielo el rostro de mi Padre celestial
Nuestro Padre Dios nos quiere de manera desbordante. Todo lo que pida el amor y esté de su mano nos lo va a ofrecer en la línea de favorecernos a vivir el seguimiento de Jesús que hemos prometido.

Evidentemente su gran ayuda hacia nosotros es su Hijo Jesús. Aquí nuestro Padre Dios se desbordó: ’Tanto amó Dios al mundo que le envió a su Hijo Unigénito’. Por supuesto, en la línea de sus ayudas están nuestros padres, hermanos, amigos… personas humanas que nos quieren, a las que siempre podemos acudir en nuestro caminar por la vida.

La fiesta que hoy celebramos nos habla de otra ayuda que Dios Padre nos regala: los ángeles custodios. Los ángeles son esas criaturas espirituales que Dios ha creado, que siempre le rodean y que están a su servicio, para las tareas que él crea oportuno. ’Desde la creación, y a lo largo de toda la historia de la salvación, los encontramos anunciando de lejos o de cerca, esa salvación, la de Dios, y sirviendo al designio de su realización’. En un momento clave de su relación con la humanidad, Dios se sirve de un ángel, Gabriel, para comunicarle a María que ha sido elegida para ser Madre de su Hijo y, para completar este acoceamiento, un ángel le explica a José los secretos del embarazo de María, y a los pastores otros ángeles les anuncian el nacimiento de nuestro Salvador.

La fiesta de hoy nos recuerda que Dios a unos ángeles les encarga acompañar a los hombres, a cada hombre en su caminar por esta tierra y ser sus custodios, ayudarles en todas sus necesidades y, sobre todo, animarles a que sigan siempre el camino de Jesús. Recogemos lo que dice el Catecismo de la Iglesia Católica a este respecto: ’De aquí que toda la vida de la Iglesia se beneficie de la ayuda misteriosa y poderosa de sus ángeles… Desde la infancia a la muerte, la vida humana está rodeada de su custodia y de su intercesión. ‘Cada fiel tiene a su lado un ángel protector y pastor para conducirlo a la vida’, en palabras de San Basilio’.

Fray Manuel Santos Sánchez O.P.
Convento de Santo Domingo (Oviedo)


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