’ Va en busca de la perdida ’



El Padre celestial no quiere que se pierda uno solo de estos pequeños’.

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’ Va en busca de la perdida ’

Religión

Diciembre 09, 2019 23:44 hrs.
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Martes 10 de diciembre 2019

La Palabra de Dios

Primera lectura
Is 40, 1-11
’Consuelen, consuelen a mi pueblo,
dice nuestro Dios.
Hablen al corazón de Jerusalén
y díganle a gritos que ya terminó el tiempo de su servidumbre
y que ya ha satisfecho por sus iniquidades,
porque ya ha recibido de manos del Señor
castigo doble por todos sus pecados’.

Una voz clama:
’Preparen el camino del Señor en el desierto,
construyan en el páramo
una calzada para nuestro Dios.
Que todo valle se eleve,
que todo monte y colina se rebajen;
que lo torcido se enderece y lo escabroso se allane.
Entonces se revelará la gloria del Señor
y todos los hombres la verán’.
Así ha hablado la boca del Señor.

Una voz dice: ’¡Griten!’,
y yo le respondo: ’¿Qué debo gritar?’
’Todo hombre es como la hierba
y su grandeza es como flor del campo.
Se seca la hierba y la flor se marchita,
pero la palabra de nuestro Dios permanece para siempre’.

Sube a lo alto del monte,
mensajero de buenas nuevas para Sión;
alza con fuerza la voz,
tú que anuncias noticias alegres a Jerusalén.
Alza la voz y no temas;
anuncia a los ciudadanos de Judá:

’Aquí está su Dios.
Aquí llega el Señor, lleno de poder,
el que con su brazo lo domina todo.
El premio de su victoria lo acompaña
y sus trofeos lo anteceden.
Como pastor apacentará a su rebaño;
llevará en sus brazos a los corderitos recién nacidos
y atenderá solícito a sus madres’.
Palabra de Dios
Te alabamos, Señor Jesús

Salmo Responsorial
Salmo 95, 1-2. 3 y 10ac. 11-12. 13
R. (cf Is 40, 9-10) Ya viene el Señor a renovar el mundo.
Cantemos al Señor un nuevo canto;
que el cante al Señor toda la tierra;
cantemos al Señor y bendigámoslo,
proclamemos su amor día tras día.
R. Ya viene el Señor a renovar el mundo.
Su grandeza anunciemos a los pueblos;
de nación en nación, sus maravillas.
’Reina el Señor’, digamos a los pueblos,
gobierna a las naciones con justicia.
R. Ya viene el Señor a renovar el mundo.
Alégrese los cielos y la tierra,
retumbe el mar y el mundo submarino.
Salten de gozo el campo y cuanto encierra,
manifiesten los bosques regocijo.
R. Ya viene el Señor a renovar el mundo.
Regocíjese todo ante el Señor,
porque ya viene a gobernar el orbe.
Justicia y rectitud serán las normas
con las que rija a todas las naciones.
R. Ya viene el Señor a renovar el mundo.

Aclamación antes del Evangelio

R. Aleluya, aleluya.
Ya está cerca el día del Señor.
Ya viene el Señor a salvarnos.
R. Aleluya.

Evangelio
Mt 18, 12-14
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ’¿Qué les parece? Si un hombre tiene cien ovejas y se le pierde una, ¿acaso no deja las noventa y nueve en los montes, y se va a buscar a la que se le perdió? Y si llega a encontrarla, les aseguro que se alegrará más por ella que por las noventa y nueve que no se le perdieron. De igual modo, el Padre celestial no quiere que se pierda uno solo de estos pequeños’.
Palabra del Señor
Gloria a ti, Señor Jesús

Reflexión del Evangelio de hoy
Consolaos, consolaos… el Señor llega con fuerza.
Texto clásico de Adviento
La fuerza del Señor brota de su cercanía afectiva. Es como pastor que apacienta al rebaño y lleva en brazos los corderos. Es necesario preparar el camino al Señor. Prepararlo en medio del desierto, como en medio de la ’nada’. Allanar, enderezar caminos. Suprimir recovecos: mostrarse tal como somo: pobres, necesitados, pero con confianza en ese Señor-Pastor.

¿…No deja las noventa y nueve en los montes y va en busca de la perdida?
Mateo nos presenta también la figura del pastor. Ahonda en lo que anunciaba Isaías en la primera lectura. Mateo precisa: una oveja vale tanto como todo el rebaño. Por eso va a buscar a la oveja perdida abandonando a las noventa y nueve y vuelve muy contento con ella. Razón: cada oveja, es decir, cada ser humano, tiene un valor absoluto. Es una proclamación excelsa y precisa de la dignidad humana. Se entiende mejor al comparar ese texto con el del evangelio de Juan cuando, ante la queja de representantes de la religión judía al sumo sacerdote Caifás sobre el peligro que suponían los signos que Jesús realizaba, pues hacía que ’muchos creyeran en él’ (Jn 11,45), él dice: ’Vosotros no entendéis ni palabra; no comprendéis que os conviene que uno muera por el pueblo, y que no perezca la nación entera’ (Jn 11,50). Caifás considera al ser humano como un número de un pueblo que es una suma de ’números’. No tiene entidad propia es solo parte de un todo. Por eso, así como se extirpa un brazo para salvar el resto del cuerpo, es aconsejable eliminar a un ser humano para salvar el todo social.

En la medida en que no se ve al ser humano más allá de un número de la sociedad, o un simple instrumento que, como tal, no tiene valor en sí mismo, desaparece la dignidad humana, Se desprecia o elimina a quien ya no es útil para los proyectos políticos o económicos, o simplemente para llevar una vida más fácil, holgada, burguesa, sin nadie que la altere. Así pueden sobrar desde el no nacido y no deseado hasta el anciano enfermo que solo causa molestias. Y también se eliminará a la ’oveja que anda descarriada’. Se la elimina o se la excluye de la sociedad. Por ejemplo, se le cierran las fronteras.

Nos preparamos en Adviento para recibir a quien viene para todos y para cada uno. Para salvar, no para condenar. No seamos nosotros los que condenamos, al buscar lo cómodo, lo fácil, y excluimos a quien nos exige salir de nuestra comodidad. Seamos Iglesia en salida que acoge a lo periférico; no queramos quedarnos solo con quienes son ’de los nuestros’. Aprendamos del Buen Pastor.

Fray Juan José de León Lastra
Convento de Santo Domingo (Oviedo)


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