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’ Venid a mí todos los que estáis cansados ’



Dios libera a su pueblo de la esclavitud

’ Venid a mí todos los que estáis cansados ’

Julio 14, 2021 21:50 hrs.
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La Palabra de Dios

15 jueves 2021
Memoria de San Buenaventura, Obispo y Doctor de la Iglesia

Lectura I
Ex 3,13-20
En aquel tiempo, Moisés [después de oír la voz del Señor en medio de la zarza] le dijo: ’Está bien. Me presentaré a los hijos de Israel y les diré: ‘El Dios de sus padres me envía a ustedes’; pero cuando me pregunten cuál es su nombre, ¿qué les voy a responder?’

Dios le contestó a Moisés: ’Mi nombre es Yo-soy’; y añadió: ’Esto les dirás a los israelitas: ‘Yo-soy me envía a ustedes’. También les dirás: ‘El Señor, el Dios de sus padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob, me envía a ustedes. Este es mi nombre para siempre. Con este nombre me han de recordar de generación en generación’.

Ve a reunir a los ancianos de Israel y diles: El Señor, el Dios de sus padres, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, se me apareció y me dijo: ‘Yo he venido a ustedes porque he visto cómo los maltratan en Egipto. He decidido sacarlos de la esclavitud de Egipto para llevarlos al país de los cananeos, hititas, amorreos, perezeos, jiveos y yebuseos, a una tierra que mana leche y miel’.

Los ancianos de Israel escucharán tu voz y tú irás con ellos a ver al faraón y le dirán: ‘El Señor, el Dios de los hebreos, se nos ha aparecido. Permítenos caminar tres días por el desierto, para ofrecer sacrificios al Señor, nuestro Dios’.

Ya sé que el faraón no los dejará ir, si no se ve obligado. Por eso yo extenderé mi brazo y azotaré a los egipcios con toda clase de males, y finalmente el faraón los dejará salir’.
Palabra de Dios
Te alabamos, Señor

Salmo Responsorial
Del Salmo 104
R. (8a) El Señor nunca olvida sus promesas.
Aclamen al Señor y denle gracias,
relaten sus prodigios a los pueblos.
Entonen en su honor himnos y cantos,
celebren sus portentos.
R. El Señor nunca olvida sus promesas.
Ni aunque transcurran mil generaciones,
se olvidará el Señor de sus promesas,
de la alianza pactada con Abraham,
del juramento a Isaac, que un día le hiciera.
R. El Señor nunca olvida sus promesas.
Dios hizo a su pueblo muy fecundo,
más poderoso que sus enemigos.
A éstos les endureció el corazón
para que odiaran a su pueblo,
y le pusieran asechanzas a sus siervos.
R. El Señor nunca olvida sus promesas.
Pero envió a su siervo, Moisés,
y a Aarón, su elegido,
a que hicieran contra ellos sus señales anunciadas,
sus prodigios en la tierra de Egipto.
R. El Señor nunca olvida sus promesas.


Aclamación antes del Evangelio
Mt 11,28
R. Aleluya, aleluya.
Vengan a mí, todos los que están fatigados
y agobiados por la carga,
y yo les daré alivio, dice el Señor.
R. Aleluya.

Evangelio
Mt 11,28-30
En aquel tiempo, Jesús dijo: ’Vengan a mí, todos los que están fatigados y agobiados por la carga, y yo les daré aliviaré. Tomen mi yugo sobre ustedes y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontrarán descanso, porque mi yugo es suave y mi carga, ligera’.
Palabra del Señor
Gloria a ti, Señor Jesús

Reflexión del Evangelio de hoy

Dios libera a su pueblo de la esclavitud
Estamos ante los inicios de la liberación por parte de Dios de su pueblo, del pueblo judío, de la esclavitud de Egipto. Dios se aparece a Moisés en medio de una zarza ardiendo que no se consume y le pide que comunique a su pueblo su deseo de liberarle. Cuando Moisés pregunta a Dios qué nombre debe decirles que tiene ese Dios que le ha hablado, su respuesta es: ’Soy el que soy’. Esto dirás a los israelitas: ’Yo soy’ me envía a vosotros’. Pero también añade que el rey de Egipto no les dejará marchar, aunque Él vendrá en su auxilio para que les deje irse… y se vean libres de su esclavitud.

Los cristianos hemos tenido la suerte de que Dios nos ha enviado no a un profeta humano como Moisés, sino a su propio Hijo Jesús para liberarnos para siempre, con su amor, su palabra, su amistad… de todas nuestras esclavitudes, empezando por nuestros pecados. Acojamos con profunda alegría y agradecimiento a Jesús y sigamos siempre sus pasos.

’Venid a mí’
Cuando tenemos una enfermedad acudimos a quien más sabe de la salud humana, acudimos a un médico para que nos libre de esa dolencia. Jesús nos invita a que cuando estemos cansados y agobiados en nuestro discurrir vital acudamos a él porque está dispuesto a echarnos una mano y aliviarnos. Jesús tiene la medicina adecuada. Nos pide que carguemos con su yugo porque ’mi yugo es llevadero y mi carga ligera’. El yugo de Jesús lo conocemos y en él encontramos su luz, su amor, su perdón, su verdad… alimentos que sacian nuestro corazón, y con los que somos capaces de superar todas las adversidades que la vida nos pueda deparar. No lo olvidemos, su yugo no acabó en el viernes santo… acabó en el domingo de resurrección.

Una vez más, hay que repetir que los cristianos no somos los que oímos las palabras de Jesús y nos las creemos… vamos más allá, somos los que después de oír sus palabras las llevamos a nuestra vida y experimentamos que Jesús tiene razón, y que son el camino que nos lleva a la vida y vida en abundancia. Y cuando en nuestro día a día el cansancio y el agobio nos visitan… experimentamos el descanso y la paz que solo Jesús nos puede proporcionar.

Fray Manuel Santos Sánchez O.P.
Convento de Santo Domingo (Oviedo)

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