’ Y la Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros ’


Muchos anticristos han aparecido

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’ Y la Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros ’

Religión

Diciembre 30, 2020 22:02 hrs.
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La Palabra de Dios

Séptimo día dentro de la octava de Navidad

Primera lectura
1 Jn 2, 18-21
Hijos míos: Ésta es la última hora. Han oído ustedes que iba a venir el anticristo; pues bien, muchos anticristos han aparecido ya, por lo cual nos damos cuenta de que es la última hora.

De entre ustedes salieron, pero no eran de los nuestros; pues si hubieran sido de los nuestros, habrían permanecido con nosotros. Pero sucedió así para que se pusiera de manifiesto que ninguno de ellos es de los nuestros.

Por lo que a ustedes toca, han recibido la unción del Espíritu Santo y tienen así el verdadero conocimiento. Les he escrito, no porque ignoren la verdad, sino porque la conocen y porque ninguna mentira viene de la verdad.
Palabra d Dios
Te alabamos, Señor

Salmo Responsorial
Sal 95, 1-2. 11-12. 13
R.(11a) Alégrense los cielos y la tierra.
Cantemos al Señor un nuevo canto,
que le cante al Señor toda la tierra;
cantemos al Señor y bendigámoslo,
proclamos su amor día tras día.
R. Alégrense los cielos y la tierra.
Alégrense los cielos y la tierra,
retumbe el mar y el mundo submarino.
Salten de gozo el campo y cuanto encierra,
manifiesten los bosques regocijo.
R. Alégrense los cielos y la tierra.
Regocíjese todo ante el Señor,
porque ya viene a gobernar el orbe.
Justicia y rectitud serán las normas
con las que rija a todas las naciones.
R. Alégrense los cielos y la tierra.

Aclamación antes del Evangelio
Jn 1, 14. 12
R. Aleluya, aleluya.
Aquel que es la Palabra se hizo hombre
y habitó entre nosotros.
A todos los que lo recibieron
les concedió poder llegar a ser hijos de Dios.
R. Aleluya.

Evangelio
Jn 1, 1-18
En el principio ya existía aquel que es la Palabra,
y aquel que es la Palabra estaba con Dios y era Dios.
Ya en el principio él estaba con Dios.
Todas las cosas vinieron a la existencia por él
y sin él nada empezó de cuanto existe.
Él era la vida, y la vida era la luz de los hombres.
La luz brilla en las tinieblas
y las tinieblas no la recibieron.

Hubo un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan.
Éste vino como testigo, para dar testimonio de la luz,
para que todos creyeran por medio de él.
Él no era la luz, sino testigo de la luz.

Aquel que es la Palabra era la luz verdadera,
que ilumina a todo hombre que viene a este mundo.
En el mundo estaba;
el mundo había sido hecho por él
y, sin embargo, el mundo no lo conoció.

Vino a los suyos y los suyos no lo recibieron;
pero a todos los que lo recibieron
les concedió poder llegar a ser hijos de Dios,
a los que creen en su nombre,
los cuales no nacieron de la sangre,
ni del deseo de la carne, ni por voluntad del hombre,
sino que nacieron de Dios.

Y aquel que es la Palabra se hizo hombre
y habitó entre nosotros.
Hemos visto su gloria,
gloria que le corresponde como a Unigénito del Padre,
lleno de gracia y de verdad.

Juan el Bautista dio testimonio de él, clamando:
’A éste me refería cuando dije:
‘El que viene después de mí, tiene precedencia sobre mí,
porque ya existía antes que yo’ ’.

De su plenitud hemos recibido todos gracia sobre gracia.
Porque la ley fue dada por medio de Moisés,
mientras que la gracia y la verdad vinieron por Jesucristo.
A Dios nadie lo ha visto jamás.
El Hijo unigénito, que está en el seno del Padre,
es quien lo ha revelado.
Palabra del Señor
Gloria a ti, Señor Jesús

Reflexión del Evangelio de hoy

Muchos anticristos han aparecido
En el momento que escribe San Juan esta carta había entre los cristianos la idea generalizada de que el mundo presente llegaba a su fin. Nos habla también de que ’muchos anticristos han aparecido’ como prueba de la llegada de la última hora. Los anticristos aunque eran de los nuestros han dejado de serlo… Sigue la dialéctica que Cristo vivió desde su venida a nuestro mundo. Muchos le aceptaron, pero otros muchos le rechazaron hasta clavarle en una cruz. Pero venció a la muerte, resucitó y ha sido y sigue siendo vida para todos los que le acogen y aceptan.

Nosotros, cristianos que vivimos este último día del año 2020, no queremos ser anticristos, sino todo lo contrario. Queremos seguir acogiendo en lo más íntimo de nuestro corazón, a Jesús, al Niño-Dios, que nos ha nacido el día de Navidad, y poder disfrutar del amor, de la luz, de la plenitud de la vida que después de nuestra resurrección nos quiere regalar.

Y la Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros
Rico, muy rico en verdades sublimes este conocido prólogo del evangelio de San Juan. Destaquemos algunas de ellas. La primera y principal, de la que parten las demás, es que la Palabra, Jesús, ha venido hasta nuestra tierra. Todo un Dios que viene hasta nosotros y nos ofrece lo que más necesita nuestra persona. ’En la Palabra había vida, y la vida era la luz de los hombres’. Vida y luz, una luz que disipa nuestras tinieblas. Lo pasamos mal cuando no vemos claro, cuando las oscuridades prevalecen sobre las claridades. Dios nos ha dotado a los hombres de libertad y usando de ella podemos cometer el enorme error de rechazar a Jesús y la vida y la luz que nos brinda. Pero a cuantos le reciben, y nosotros queremos recibirle ’les da el poder de ser hijos de Dios, si creen en su nombre’. Enorme el amor que Jesús nos tiene que le lleva a hacernos hijos de Dios. Dios para nosotros no es en primer lugar el Omnipotente, el Altísimo, sino nuestro Padre, el que nos ama y cuida de nosotros, y al que podemos dirigirnos sin temor, sin miedo porque es nuestro Padre. Toda la vida es distinta y mejor si Dios es nuestro Padre entrañable.

Fray Manuel Santos Sánchez O.P.
Convento de Santo Domingo (Oviedo)


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