Adultos mayores desafían la fase 2



*Señor, usted tiene que quedarse en casa, le dice la cajera de un supermercado; ’¿Y? Lo que va a pasar va a pasar. No se aflija mucho, señorita’, responde.

| Eloísa Domínguez | Desde guerrerohabla.com
Adultos mayores desafían la fase 2

Derechos Humanos

Marzo 26, 2020 22:46 hrs.
Derechos Humanos Nacional › México Ciudad de México
Eloísa Domínguez › guerrerohabla.com


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Todos se mueven por necesidad ante la emergencia, porque muchos viven al día y si no trabajan no comen, otros porque viven sólos y no les queda de otra.
Ciudad de México. 26 marzo 2020.-Hugo López-Gatell, subsecretario de Prevención y Promoción de Salud, ha sido firme en indicar que las personas más vulnerables al contagio del coronavirus son las personas de 60 años en adelante, además de quienes padezcan diabetes u otras enfermedades crónicodegenerativas, por lo que ha pedido, casi suplicado, que los adultos mayores se queden en su casas y sean sus familias las que se encarguen de sus necesidades.

En un recorrido por diversas zonas de la ciudad, Crónica observó a adultos mayores abordo del transporte público, trabajando y haciendo compras en mercados y supermercados. Incluso, algunos empleados de la tercera edad que fueron enviados a resguardarse en sus hogares por sus empleadores dinero que han tenido que salir a la calle a comprar los insumos de la comida.

Esther —se le cambia el nombre a petición de la misma— trabaja en la Cámara de Diputados. Padece diabetes y desde la semana pasada fue enviada a su casa para no exponerse al contagio del virus del SARS CoV-2, mejor conocido como coronavirus o COVID-19.

Se le contacta vía telefónica para saber cómo han sido estos días de aislamiento o sana distancia, lo que no ha podido lograr porque hay necesidades que la obligan a poner pies en las calles, dice, aunque tiene tres hijos debe hacerse cargo de la comida.

’Es que no me puedo quedar todo el tiempo en la casa. He ido al mercado a comprar que el jitomate, el huevo... pero principalmente verduras’.

Sale en defensa de los hijos: ’Tienen que trabajar’. Esther tiene 56 años y un nieto de casi tres años que de vez en cuando cuida, cuando no trabaja.

Admite que la situación social y económica se puede empeorar por el tema de la contingencia.

También acepta que sí le da miedo contagiarse, pero asegura que en la medida de los posible ya no saldrá a la calle.

Como ella, en la calle, en el supermercado, fueron vistas personas adultos mayores, por quiénes las autoridades piden extremar los cuidados y medidas de prevención, como la sana distancia.

En un Chedraui de la zona centro de la capital del país este diario constató la presencia de hombre y mujeres, solos y acompañados, haciendo compras moderadas, principalmente alimentos como fruta, carnes, leche y pan.

En el supermercado incluso habilitaron una caja exclusiva para el cobro a este sector de la población.

—Señor, usted tiene que estar en su casa. El país está en fase II por un virus para el cual no hay vacuna aún.

—’¿Y? Lo que va a pasar va a pasar. No se aflija mucho, señorita’.

Tras el comentario amable con el que se le abordó, el señor, de aproximadamente 70 años, sigue su camino y mueve la cabeza en desaprobación de algo.

Vendedores de la tercera edad. En tanto, en el jardín de Buen Tono, entre Pugibet y Ayuntamiento, el mercado de artesanías de San Juan, cuyos comerciantes debieron salir a la calle desde hace más de un año porque el inmueble que los albergaba se encuentra en rehabilitación, es atendido por su mayoría por persona de la tercera edad.

Son propietarios de locales heredados de sus padres. Principalmente venden plata traída de Taxco, Guerrero. Ropa de diversas regiones del país. Prendas típicas de Oaxaca o Chiapas.

La contingencia sanitaria los tiene ahí sentados, sin ventas, expuestos al contagio. El gran número de estos vendedores rondan en una edad de entre los 60 y 80 años.

En ese espacio convive un bolero, que la edad lo tiene encorvado y quizá el arduo trabajo que haya tenido que hacer a lo largo de su vida. No procuran el ocaso de la vida.

Están ahí, pese al anuncio de tantos apoyos económicos para que no salgan de sus casas. Dispersión de recursos lo más pronto posible, tanto del gobierno federal como de la Ciudad de México, pero también habilitación de hospitales ya denominados COVID-19, para cuando la crisis se agudice.

Fuente: La Crónica de Hoy


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