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Rodolfo Villarreal Ríos


Anexión o protectorado,  alternativas ofrecidas por un diario neoyorkino

Anexión o protectorado, alternativas ofrecidas por un diario neoyorkino


Marzo 16, 2018 23:36 hrs.
Periodismo Nacional › México Coahuila
Rodolfo Villarreal Ríos › guerrerohabla.com



Cada vez que, en nuestro país, se presentan problemas que sacuden el entorno nacional, no faltan acomedidos, ayer y hoy, quienes creen poseer la fórmula mágica para que podamos salir de ellos. Al norte y el sur del Bravo, los de la salida fácil proponen que como somos incapaces de resolver nuestras dificultades y por consiguiente administrar nuestros recursos, pues lo mas conveniente es que el país deje de ser lo que es y se convierta en una estrella más, no del canal televisivo que así se anunciaba, sino de nuestros vecinos al norte. En este contexto, les narraremos lo que un diario estadounidense, ’The New York Herald’ proponía al momento en que las reyertas internas se sucedían tras de la muerte del estadista Benito Pablo Juárez García. Pero antes de entrar al tema, no está por demás delinear que era y quien estaba detrás de ese diario neoyorkino.
El ’Herald’ fue fundado, el 6 de mayo de 1835, por un escoces, James Gordon Bennet perteneciente una familia católica de posición económica elevada. Tras haber pasado cuatro años en un seminario católico, a la edad de 24 años se traslada a los EUA y tras aventurar en varias ocupaciones relacionadas con la actividad editorial, finalmente funda el diario mencionado. Al frente de él, se convierte en el primer periodista al que un presidente en funciones Martin Van Buren (1837-1841) le concede una entrevista exclusiva lo cual ocurrió en 1839. En las tareas de convertir a la prensa en un negocio, Bennet fue el primero en demandar que la publicidad fuera pagada por adelantada, además de ser pionero en eso de acompañar las noticias con ilustraciones. Aun cuando la línea editorial era proclamada como independiente, lo mismo apoyó candidaturas presidenciales de Demócratas y Know Nothings. Durante la Guerra Civil, apoyó las candidaturas presidenciales de Demócratas, aun cuando mantuvo la línea en favor de la Unión. En 1866 dejó el diario en manos de su hijo, de nombre similar, a quien había educado en Francia. El diario continuó siendo exitoso bajo la dirección del junior quien era además conocido por un tren de vida pleno de extravagancias e incidentes que para aquellos tiempos sonaban escandalosos. Uno de ellos terminó por hacerlo que se trasladara a Paris y desde allá empezó a dirigir el diario vía telegrama, al tiempo que fundaba ’The Paris Herald.’ La distancia hizo mella en el New York Herald. En 1924, tras la muerte de Bennet Jr., el diario es vendido al New York Tribune, convirtiéndose en The New York Herald Tribune que sobre vive hasta 1966 cuando desaparece. Hasta aquí sobre la historia del diario que el 5 de agosto de 1872, en su página 5, coloca una nota en cuyo titular se leía: ’Continued Civil War in Mexico—An American Protectorate or Annexation— A Splendid Opportunity for Lerdo de Tejada.’
La pieza daba inicio mencionando que la muerte de Benito Juárez no había traído paz a México. Conforme a los últimos reportes recibidos provenientes de Matamoros, Tamaulipas, los generales Jerónimo Treviño Leal y Julián Quiroga con un buen número de hombres bajo su mando, se rehusaban a aceptar la amnistía ofrecida por el gobierno de Sebastián Lerdo de Tejada, quien, como presidente de la Suprema Corte, por mandato constitucional ocupó el cargo de presidente de la república a la muerte de Juárez, el cual ocuparía hasta que se realizaran elecciones. Según el Herald, ambos generales se oponían a Lerdo de Tejada y apoyaban a Porfirio Díaz quien desde 1871, se había rebelado en contra de Juárez al promulgar el Plan de la Noria. Volviendo a la narrativa del diario neoyorkino, el general Sostenes Rocha Fernández estaba listo para tomar acción en contra de los sublevados. Sin embargo, al fallecer Juárez, la revuelta entro en un impasse y se esperaba que concluyera. Pero, era mucho esperar de quienes, en las palabras del diario, solamente perseguían sus propios fines egoístas sin tener en cuenta los intereses del país. ’Aun cuando tienen la oportunidad de llevar al triunfo a su candidato durante la próxima contienda electoral, prefieren el arbitraje sangriento de la espada a un triunfo pacifico en las urnas. Eso es una muestra de que esa gente [los mexicanos] no están aptos para autogobernarse.’ Sin embargo, siguiendo la narrativa del Herald, a nadie le quedaba duda de que Lerdo de Tejada es el encargado del ejecutivo conforme a lo dispuesto por la Constitución hasta que se efectué las elecciones. Para ello, se requiere llamar a los miembros del Congreso y una vez que estén reunidos que procedan a promulgar la disposición legal correspondiente para establecer el día y el propósito que tendrá la elección. Sin embargo, Treviño y Quiroga querían llevar a Porfirio Díaz por la fuerza de las armas a la presidencia. ’Fieles al sistema usual de la guerra mexicana, sus seguidores saquean a la gente de derecha e izquierda, sin tener en cuenta el partido.’ Antes de seguir con la preparación que hacia el New York Herald preparando el terreno para lanzar su argumento principal, cabe hacer algunas precisiones históricas que tal vez por la lentitud con que entonces viajaban las noticias, aun no las había recibido.

Para inicios de agosto, las fuerzas al mando de Sostenes Rocha ya se habían apoderado de Monterey en donde derrotaron a las comandadas por Quiroga. Por lo que respecta al general Treviño Leal, ya andaba analizando como enfrentaría los tiempos por venir bajo el principio de que esa batalla la había perdido, pero el futuro no. Finalmente, el 29 de agosto de 1872, reconoce al gobierno de Lerdo de Tejada y así se ponía a esperar lo que serían sus mejores días que llegarían a partir de que en 1876 apoyó el Plan de Tuxtepec en donde Quiroga ya estaba del otro lado derrotándolos en la batalla de Icamole, algo que Porfirio Díaz nunca olvidaría y al triunfar en 1877, le cobraría la factura fusilandolo. Pero retornemos a 1872 con las deducciones y recomendaciones provistas por el editor del New York Herald.

El diario neoyorkino afirmaba que en vista del desorden crónico en que vivía México, la guerra civil interminable que padecía y los conflictos que se suscitaban a lo largo de la frontera entre los cuatreros y contrabandistas mexicanos con los ciudadanos de Texas, sería un actuar muy inteligente de parte de Lerdo de Tejada y sus seguidores preparar el camino para que todo eso pasara a formar parte del ayer y ver hacia adelante con espíritu optimista mediante la anexión de México a los Estados Unidos, o al menos aceptar convertirse en un protectorado. Para sustentar esta propuesta, el Herald indicaba que ’los telegramas de sus corresponsales en la frontera, publicados ayer, y todos los días desde hace tiempo, muestran que las depredaciones en nuestro suelo [el estadounidense] se incrementan en lugar de disminuir. Son tan frecuentes y alarmantes los robos y ultrajes que los texanos, ante la falta de una protección adecuada provista por Washington, están organizándose para protegerse.’ De prevalecer esta situación, ’una guerra fronteriza parece inevitable, lo cual habrá de concluir en una confrontación bélica entre las dos naciones.’ Pero había que ponerle color, si era rojo mejor, a la propuesta.

Y empezaba, ’toda la frontera del Río Grande (Bravo) esta infestada de mexicano ilegales y depredadores que tratan sin respeto a los Estados Unidos y su bandera. Además, nuestros ciudadanos [los estadounidenses] al igual que oficiales de aduanas son asesinados y vejados a plena luz del día.’ De nada sirven ‘las buenas intenciones del gobierno instalado en la ciudad de México, el cual no tiene ni los medios, ni el poder para prevenir estas barbaridades.’ Cualquiera diría que los ecos del pasado se entremezclan con las voces del presente.
Ante lo expuesto, llegaba la receta que habría de curarnos de todos los males. El diario neoyorkino asentaba que ’la anexión tendrá que darse en un día no muy distante, y seria muy adecuado que el presidente interino (Lerdo de Tejada) preparara a los mexicanos e iniciara negociaciones con los Estados Unidos para que eso sea convertido en realidad. Un protectorado estadounidense, o, mucho mejor, la anexión a los EUA, traería paz y prosperidad a México.’ Cuantas maravillas nos esperaban, nada mas lea lo que sigue.
’Bajo influencias tan benignas empleadas bajo el imperio de la ley, la industria y los recursos vastos del país habrían de desarrollarse. Para dar inicio a ello, habrían de construirse ferrocarriles mediante la promoción de las inversiones con capital foráneo el cual también debería destinarse a las áreas mineras, agrícolas y manufactureras. En esta forma, el presidente Lerdo de Tejada se abrogaría los honores máximos al proveer con los beneficios más sustanciales y perdurables a su país.’ En plena carrera, procedían a describirnos lo que teníamos y no aprovechábamos.
’Los recursos minerales de México permanecen sin desarrollarse.’ Para ello, primero que nada, para alcanzar el desarrollo ’se requiere paz, capital, inteligencia y una legislación liberal en materia de ferrocarriles.’ Para que viéramos que no habíamos sido tan limitados de sesera, nos decían que ’las leyes mineras eran los suficientemente generosas al aceptar que las minas pudieran ser propiedad de quien deseara trabajarlas, independientemente e quien fuera el propietario de las tierras o quien las hubiera descubierto.’ Acto seguido, nos mostraba cuan importantes éramos en el contexto de las naciones al decirnos que ’el mundo necesita, con fines de circulación, los depósitos vastos de oro y plata que hay en México, y que evidentemente México no puede por si mismo extraer e incorporarlos al flujo de comercio. Ante ello, irremisiblemente, otros, provenientes de naciones diversas, consideraran seriamente en incorporarse al aprovechamiento de los mismos.’ Para sustentar sus dichos, indicaba que ’hemos escuchado acerca de los millones de dólares que representan las barras de plata que se extraen de las minas de Real del Monte en el Estado de México [al parecer al editor neoyorkino las noticias le llegaban retrasada. En 1869, el estadista Juárez García había creado el Estado de Hidalgo y a esa entidad pertenecía ya ese sitio]; de las fortunas inmensas amasadas recientemente alrededor de los descubrimientos de depósitos, lo cual ha generado millones de dólares solamente por explotar algunas minas; pero cuando se conoce que por cada mina actualmente en operación hay cientos que no se han abierto al aprovechamiento, es innegable que ese potencial puede ser aprovechado por hombres trabajadores.’ Y para que viéramos la imagen que proyectábamos, pues a colgarnos el sambenito. ’Si los mexicanos optan por ser flojos e indiferentes ante esas riquezas que poseen entro de sus fronteras, hombres y capitalistas de otras nacionalidades, los mineros angloamericanos, podrían pronto mostrarles una forma segura y satisfactoria de mostrarles cómo aprovecharlas.’ Aquí no paraba la descripción de todo lo que no poseíamos y que no terminábamos de percatarnos que lo teníamos.
’En México hay en abundancia, oro, plata, hierro, cobre, estaño, mercurio, carbón y petróleo; pero hasta la fecha solamente se ha extraído la plata y esto en una escala muy pequeña [seguramente no le avisaron que durante trescientos años ese metal mantuvo a la corona española]. Acto seguido, el periodista neoyorkino, procedía describir como los recursos abundantes de minerales de especies diversas no eran aprovechados por carecerse de un medio de trasporte adecuado, el ferrocarril, solamente se utilizaban mulas. En la costa del pacifico y el Golfo de México estaban los depósitos de petróleo sin ser aprovechados, lo mismo sucedía en otras regiones en donde se tenían depósitos de piedras preciosas. Ante esto, hacía una pregunta que mostraba la imagen que nos proyectaban.
’¿Que vamos a hacer con ese país ubicado en nuestro continente, habitado por gente que duerme perezosa y ve pasar el tiempo con esas riquezas debajo de su suelo?’ Y daba la respuesta: se deben de construir ferrocarriles para trasportar las tropas que vayan a suprimir las revueltas, y asi puedan proporcionar seguridad al capital y la mano de obra empleada en el desarrollo de su riqueza natural, al mismo tiempo que abaraten los costos de transporte. Ahora es el tiempo adecuado para hacerlo. Los californianos en la cuenca del Pacifico están tendiendo líneas férreas hacia la frontera mexicana. A la vez, hombres del este construyen el Southern Pacific Railroad, el cual en uno o dos años estará en operación total cerca de la frontera mexicana de Paso del Norte (Ciudad Juárez) a San Diego; la gente de Colorado, con la mira puesta en los Palacios de Moctezuma como destino final, construyen por el flanco oriental de las Montañas Rocallosas un camino de vía estrecha hasta El Paso, y los mormones en Salt Lake City desarrollan un camino que atraviese Utah hasta llegar a Arizona.’ Con ello, afirmaban, se aprovecharán las ventajas que existían para México y para los estadounidenses. Extender esos caminos hasta la ciudad de México era inevitable, retrasarlo significaba perder dinero. No obstante, ello, de nueva cuenta nos culpaban de no preocuparnos por el progreso.
’Observamos a través de los despachos de prensa que México es indiferente a los ferrocarriles, que los pioneros y capitalistas dispuestos a participar seriamente en la construcción de es país infeliz no tienen la cooperación de los mexicanos quienes no expiden las franquicias, nim siquiera el derecho de vía.’ Para nadie es un secreto, apuntaba el editor, ’que México no tiene, ni dinero, ni crédito con el cual emprender las grandes obras, pero también es cierto que tiene muy pocas tierras públicas para concesionar; pero en su pobreza, conocida en todo el mundo, podría mostrar disposición a otorgar derechos de vía de manera gratuita, si nada más, a menos que estúpidamente estén dispuestos s crear una muralla que les impida civilizarse y progresar a escala mayor que la que hoy tiene. El incremento en el comercio mundial demanda un incremento en el medio circulante, y como México posee metales preciosos, esto podría convertirse pronto en una cuestión de interés universal por lo cual es un deber de los Estados Unidos asegurarse que ese país esté en condiciones de suministrar lo requerido.’ Lo que sigue es para leerse sin agitarse.


’Como nos hemos combatido en contra las influencias extranjeras sobre este Continente, ya sea el capital político, militar o pecuniario-estadounidense, la empresa y el trabajo estadounidense deben de emplearse para encontrar una solución al problema en cuestión. En ello ha de prevalecer una protección que será controlada por las necesidades comerciales y la civilización de la época. Este tema inevitable no puede posponerse por mucho tiempo, y representa una oportunidad para que el presidente Lerdo de Tejada inicie una era nueva y gloriosa era en la historia de México.’ Pues don Sebastián tendría muchísimos defectos, pero no jugaba en las ligas del gallero-lotero, ni nos ofreció para convertirnos en una estrella más, ni aceptó que pasáramos a protegernos bajo el ala de una ’bold eagle.’ Preferimos enfrentar el futuro, con revueltas y todos con las fronteras bien definidas y tratando de definir los limites de la relación con nuestros vecinos al norte en medio de diferencias y coincidencias. La anexión o el protectorado nunca serán la solución a nuestros problemas. Cuando hemos tenido dirigentes que entienden la relación la situación nos ha favorecido, quienes conocemos de cerca y de lejos, de adentro y de afuera la relación con nuestros vecinos al norte, sabemos de primerísima mano que con todas nuestras carencias y ventajas, virtudes y defectos, la línea que marca el Bravo es lo mejor que puede existir para mantener la identidad de ambas naciones que al final siempre serán capaces de encontrar puntos de coincidencia que resuelvan sus diferencias.vimarisch53 @hotmail.com
Añadido (1) Con la caída del puente peatonal en Miami, se demuestra que no solamente aquí se ’cuecen habas.’ La construcción de dicha pieza considerada como ’state of the art,’ tardó cinco años y costó 14 millones de dólares. Fue financiada con recursos provistos bajo el programa ’Transportation Investment Generating Economic Recovery (TIGER),’ una de las joyas de la administración estadounidense que concluyó en enero de 2017.
Añadido (2) Pues finalmente el bronco nos resultó un potrillito tramposo, lo peor es que sus paisanos van a tenerlo de vuelta para completar su obra devastadora sobre la entidad. Por su parte, el jaguar salió un minino experto en jugar con bolas de estambre, pero pésimo para falsificar apoyos. La dama del rebozo pasó de panzaso ¿sería que la consideraron porque dijo que no utilizara fondos públicos?
Añadido (3) Ayer, al ver la foto de registro del ciudadano López, no pudimos sustraernos a recordar lo que, el 15 de marzo, escribió Sergio Enrique Castro Pena en ’Hablemos de prospectiva 2018 o el ’secreto’ del señor López’ (www.guerrerohabla.com).

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