La trata de personas

Aquí, pensando en voz alta

Ana María Ponce

Aquí, pensando en voz alta

Derechos Humanos

Julio 30, 2020 19:35 hrs.
Derechos Humanos Nacional › México Ciudad de México
Ana María Ponce › codice21.com.mx

El día mundial contra la trata de personas es el 30 de julio. Es halagüeño saber que en México las denuncias de trata de personas han ido a la baja desde 2016 a 2020; sin embargo, ninguna persona debería ser sometida a este tipo de experiencia.

Por un lado, las mujeres han tomado el problema de la falta de equidad, de forma seria y contundente; lo que es muy bueno. Por el otro, baste transitar por los lugares emblemáticos de la prostitución, como la Calzada de Tlalpan, en la Ciudad de México, para saber que el fenómeno que quita los mejores años de vida a las personas, sobre todo a las mujeres que son obligadas a prostituirse, sigue vigente.

De nada sirve que en los recintos legislativos se efectúen sendos análisis en donde se invita a la sociedad civil a participar; y a las propias víctimas de este flagelo para que den su punto de vista, si del lado operativo sigue habiendo servidores públicos que simplemente no ven a las personas ni hacen nada para evitar que continúen exponiendo sus cuerpos como mercancías.

Poco se ha dicho que, en la actualidad, el primer contacto con el depredador o la depredadora son los medios de comunicación. Un teléfono o una computadora, que sirven para acceder a la comunicación y a la información, también son utilizados por el crimen para acceder a las futuras víctimas y que a distancia remota las pueden obligar a hacer actos o prácticas perniciosas.

En el pasado, era común que a una adolescente se le abordara cuando veía un aparador. Una mujer joven, bien vestida, se le acercaba y trataba de entender por qué veía los vestidos y zapatos ahí ofertados.
- ¿Te gustan? ¿verdad que están bonitos? Si quieres yo te puedo dar trabajo para que te puedas comprar eso y más. ¿Te imaginas que pudieras vestir así, como yo? y si en tu casa hay necesidades, tú podrías ayudar con el dinero que puedes ganar. Piénsalo, sólo voy a estar aquí unas horas, porque tengo que seguir mi viaje. Quieres comer, mira que ahora te puedo invitar, vamos, mira a ese restaurante que está allá enfrente.

Si la víctima cede, es más fácil el resto, le están vendiendo una buena vida. Es una buena persona que la ha invitado a comer. No, no puede ser malo.
-Oiga, pero le voy a avisar a mi mamá.
-Mira es que ya me tengo que ir, pero llegando a mi casa le puedes llamar a tu mamá y le cuentas, hasta con más detalles, ya que conozcas bien tu trabajo.

La adolescente ingenua no se resiste y se va con tan buena persona. Inicio de la trata de personas.

O aquella muchacha bonita, de 20 años, tez clara, delgada, cuyo único defecto es el que le dejó la polio en una de sus piernas. Es imperceptible su rengueo, pero nadie le ha pedido ser su novia.

De pronto llega un muchacho que le presta atención, es amable y cariñoso con ella; y en poco menos de una semana ya se han hecho novios. Es muy pronto para decir en su casa que ya tiene novio.

De la nada el novio le dice que tiene un problema y debe ausentarse de la Ciudad, que lo siga. Ella piensa que la vida se le acaba si el único novio que ha tenido se va.

Por supuesto que lo va a seguir. Le pide que la deje ir por su ropa y avisar a su mamá. Él inmediatamente la abraza, la besa y le dice que sea un secreto, que su mamá va a pensar mal si le dice que el novio tiene problemas, que mejor se vayan y después le avisen, porque si no, le impedirá marcharse y ya no van a ser felices.

Ella cree todo lo que él le diga. Acepta. Para que no desconfíe su mamá, su ropa va en una bolsa plástica, le dice que es ropa que va a regalar. Sale de su casa y se van a la Ciudad de México.

Al llegar a la terminal, ella empieza a notar que ya no la ayuda con la bolsa de ropa, pero está tan guapo, tan fuerte, musculoso, bello.

Salen del metro portales y caminan sobre la banqueta, él va de prisa dos pasos adelante; ella con su rengueo y su bolsa de plástico no puede. Se para, trata de sonar amable y que no necesita apoyo. Le dice que pesa mucho la bolsa. Él sólo le contesta que se apure, que si no la puede cargar ahí la deje; que ya no la va a necesitar.

Ella no comprende, pero sigue cargando su bolsa. Llegan a un burdel disfrazado de motel. Ahí la entrega y se va. Fin del noviazgo, inicio de la explotación de carácter sexual.

Existen tantos casos, como personas se descuidan y confían en seres inescrupulosos que pueden ser hombres o mujeres.

Debemos alertar a las personas de este flagelo en el que sólo basta una mala decisión que puede costar la libertad y hasta la vida a las víctimas.

Estar alertas en todo momento. Decisiones propias o ajenas que afectan a personas no es cualquier cosa. Ante la menor sospecha de que alguien está siendo objeto del delito de trata de personas debemos denunciar.


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