Opinión

Así andaba el país en la versión de los usurpadores

Rodolfo Villarreal Ríos

Así andaba el país en la versión de los usurpadores

Periodismo

Febrero 05, 2021 20:00 hrs.
Periodismo Nacional › México Coahuila
Rodolfo Villarreal Ríos › guerrerohabla.com

Hace unos días, mientras realizábamos nuestro recorrido cotidiano en busca de paliar la ignorancia amplia que poseemos, nos topamos con una serie de ejemplares de el diario ’El Independiente,’ editado en la ciudad de México durante los días de los usurpadores, del cual tomamos la información taurina que comentamos en nuestro escrito de la semana anterior. Antes de eso, hemos de confesar que desconocíamos la existencia de esa publicación a la cual, después de revisar sus contenidos, determinamos que, tras el artículo, le sobran las dos primeras letras. El periódico en cuestión era simplemente un órgano de difusión de cuan maravilloso era todo lo que realizaba el grupo encabezado por el sujeto de apellido Huerta a quien acompañaban lo mismo intelectuales y profesionales brillantes que matasietes desalmados, todos unidos por una característica común, la ambición por el poder. Vayamos a dar un repaso acerca de algunas notas, publicadas entre mediados de septiembre de 1913 y abril de 1914, en las cuales encontraremos como ofrecían una versión sobre lo bien que iba el país bajo su dirección (¡!) atinada (¿?)
El 17 de septiembre de 1913, las notas principales que destacaba el diario mencionado eran dos: Una que mencionaba como la lluvia restó lucimiento al desfile militar del día anterior, en el cual ’14067 hombres pasaron en correcta formación en medio de los vítores de las multitudes.’ La otra en la cual se relataba el informe que daba el usurpador sobre la labor que había desarrollado, y el estado que guardaba del país, desde el día en que dio el cuartelazo y cometió la felonía, en febrero de ese año. Para tranquilidad de las buenas conciencias, en el encabezado principal, se leía: ’Ni la guerra intestina, ni la crisis provocada por ella, han logrado detener el progreso de la nación.’ Como podemos ver, siempre han existido gacetilleros al servicio de la ficción. Respecto a este asunto, el de la contienda, el informante apuntaba que ’además de la lucha fratricida que nos desangra, afortunadamente -si cabe la palabra tratándose de hermanos- se halla a punto de concluir gracias al no desmentido esfuerzo del glorioso ejército federal…’ Para ver hasta donde el fulano estaba seguro de que pronto acabaría con los revolucionarios, en otra parte de su perorata anunciaba que ’siendo necesario mejorar la disciplina en la Escuela Nacional Preparatoria y creyéndose conveniente que los jóvenes alumnos que en la misma se educan, tengan la preparación debida para servir a la patria en caso necesario, se han dictado las disposiciones requeridas para la organización disciplinaria de ese importante establecimiento educativo, conforme a un régimen militar.’ Como puede deducirse, esto era la leva con disfraz, buscando evitar de esa manera que algún descarriado se incorporara al grupo de inconformes. Asimismo, mencionaba que, desde el 6 de mayo de 1913, se había emitido un decreto sobre ’la forma de alistamiento en el ejército a fin de cubrir el efectivo de las nuevas unidades que se formaron.’ La paz ya estaba próxima, según él, pero nada de desaparecer esos grupos que se crearon. Asimismo, ’para evitar que los trastornadores del orden cuenten con elementos de guerra, se prohibió de una manera absoluta y por el tiempo que sea necesario la importación por las aduanas de la república, de toda clase de armas de fuego con sus cartuchos y municiones respectivos y los elementos aislados para las mismas; pudiéndose importar explosivos, mechas, etc., para la industria con permiso de la secretaría de guerra.’ Vaya medida tan certera, seguramente al enterarse los agentes de los revolucionarios habrían de acudir presurosos, documentación en mano, a solicitar al jede de la aduana respectiva que les permitiera importar pertrechos de guerra para combatir al usurpador y cuando se les negara la autorización saldrían contritos a informar a sus jefes quienes seguramente habrían de decir ‘pues ni modo, ya será en otra ocasión. Vámonos a casa, todo terminó.’ La medida anunciada lo único que pudo haber producido entre los insurrectos fue una carcajada. Pero eso no era todo en materia militar, asimismo, se anunció que el Colegio Militar desaparecía como tal y se creaban tres instituciones: ’Escuela Militar Preparatoria, Escuela Militar Profesional y Escuela Superior de Guerra.’ En igual forma, los cuerpos rurales pasaban a formar parte del ejercito como cuerpos exploradores. Aunado a ello, se informaba la adquisición de implementos y transportes de guerra. Ni duda quedaba, pronto el país volvería a ser un remanso de paz. Eso sí, en los asuntos de los dineros las cosas presentaban un panorama halagüeño, pero les decía que faltaba una revisión final que les daría a conocer en diciembre. Hablaba de repartición de tierras a pequeños propietarios, apoyo para solucionar huelgas, mejoras en puertos, aprovechamiento de aguas federales y trabajos en caminos carreteros. Para cerrar, indicaba que habían sido recuperadas la mayor parte de las poblaciones ’que tenían en su poder los rebeldes que se titulan constitucionalistas…’ En ese contexto, ’[el gobierno] no omitirá esfuerzo ni sacrificio alguno a fin de obtener la anhelada paz y garantizar ampliamente en los próximos comicios la libre emisión del voto; y podéis tener la seguridad que constituirá un triunfo absoluto para el gobierno interino, la transmisión del poder al definitivo que lo suceda, si este se inicia, como es de esperarse, sus funciones constitucionales, cuando sean un hecho el orden y la paz públicos.’ Al final no pudo ocultar el rabo, ya preparaba lo que vendría, más de lo mismo. Todo eso nos pareció que ya lo hemos escuchado en otra parte, pero por m’as esfuerzo que hicimos no pudimos recordar en donde, seguramente usted, lector amable, tendrá una memoria mejor y podrá identificarlo.
Al día siguiente del informe mencionado, se indicaba que las tropas federales al mando de los generales Emilio Campa, Eduardo Ocaranza y Benjamín Argumedo (ese cuya figura Felipe del Sagrado Corazón de Jesús utilizó en un monigote para celebrar el centenario del inicio de la Revolución Mexicana) habían logrado un triunfo muy importante en la región de La Laguna. Asimismo, en una nota minúscula, casi perdida, se daba cuenta que ’Álvaro Obregón es el único jefe que existe en Sonora y está hasta sobre el gobernador Juan Cabral…’ Para día diecinueve, ’El ..dependiente’ se daba de alta en lo que un siglo después sería la divisa de varios diarios y cadenas televisivas estadounidenses, las ’fake news.’
El día 19, en la plana primera anunciaba que ’el bandolero Francisco Villa cayó en poder de las tropas federales. En un encuentro fue herido y capturado con diez de sus secuaces.’ Ante ese hecho, tarde se le hacia al ’..dependiente’, para anunciar que con ello, ’la revuelta en Chihuahua ha recibido con esta aprehensión un golpe mortal.’ Con toda certeza se trató de un fantasma quien diez días después fue nombrado jefe de la División del Norte. Ese sería el inicio de una costumbre que se arraigó en las paginas de ’El ..dependiente.’ Durante el mes de abril de 1914, dicho diario utilizó la guadaña con alegría singular. El día 5, clamaba que ’Raúl Madero cayó con el pecho atravesado por una bala,’ inclusive afirmaba que ‘los rebeldes identificaron su cuerpo el cual se llevaron a Chihuahua.’ Vaya noticia para nosotros los coahuilenses, resulta que entre 1957 y 1963, así como de agosto a noviembre de 1981, fuimos gobernados por hologramas. En el primer periodo cuando al frente estuvo el general Madero quien, según el diario, murió en 1914, mientras que en el segundo lo hizo Francisco José Madero González quien, nacido en 1930, era hijo del general. Entonces, debemos investigar quien falleció en su cama a la edad de 94 años en 1982 y la persona que se despidió en febrero de 2013. Pero la urgencia del ’..dependiente’ por desaparecer revolucionarios no paró ahí. El día 7 de abril, daba a conocer que ’en los campos rebeldes de El Venadillo [es mencionado] que en la zona revolucionaria, se dio a conocer por medio de un bando que en la ciudad de Hermosillo fue fusilado el cabecilla Rafael Buelna [Tenorio] fue sentenciado a muerte por haber sido acusado de traición…’ Nuevamente, el gacetillero erraba, el general, uno de los mas brillantes del movimiento revolucionario, a quien apodaban ’granito de oro,’ aun le quedaban muchas victorias por lograr, hasta enero de 1924, cuando fue a meterse en esa reyerta, la Delahuertista, en donde muchas vidas valiosas perdieron la vida inútilmente. Siguiendo con esa racha de exterminios de papel, el 8 de abril, se anunciaba que ’T.[omás] Urbina uno de los asesinos del Gral. Alvirez, pende de las ramas de un corpulento árbol.’ Sin embargo, ese personaje seguiría en la brega hasta que, en julio de 1915, fue acusado de traición al villismo durante la batalla de El Ébano en donde decían que Jacinto Blas Treviño González y Pablo González Garza lo sobornaron para que se rindiera. En ese entorno, fue Rodolfo Fierro quien lo asesinó a traición. Para mediados de abril de 1914, el encabezado principal del diario anunciaba: ’El exgeneral [el huertismo lo expulsó del ejercito el 8 de abril] Ángeles cayó prisionero y fue inmediatamente pasado por las armas.’ Para dar cuerpo a la historia, se alababa la acción de Benjamín Argumedo quien lo había capturado en Gómez Palacio y en el patio de la estación del Ferrocarril Central lo fusiló. Toda una patraña sin sustento, el general Ángeles sería factor fundamental en los éxitos del villismo durante las tomas de Torreón y Zacatecas. Viviría hasta noviembre de 1919 cuando, tras pronunciarse en contra del presidente Carranza Garza, fue aprendido y sentenciado a muerte en uno de los juicios mas injustos de que se tenga historia. Hasta aquí con eso de las desapariciones inexistentes, pasemos a ver como trataban las notas reales de entonces.
El 10 de octubre de 1913, se daba a conocer el rumor de que el senador por Chiapas, Belisario Domínguez Palencia había desaparecido y que los miembros de ese cuerpo legislativo enviaron una comisión para preguntarle al secretario de gobernación, Manuel Garza Aldape, que sabia al respecto. Este fulano les dijo que ’no tenía ni la mas leve noticia al respecto, hasta que fue entrado por la comisión que presidia el señor José Castellot.’ Para que no se fueran con las manos vacías, les dijo: ’yo les aseguro que se abrirá una averiguación escrupulosísima [el antecedente de ‘hasta las ultimas consecuencias’] sobre el particular y se sabrá donde y como se encuentra el señor Domínguez a quien no tengo la honra de conocer.’ Al día siguiente, se daba a conocer que perdían el fuero los miembros del Congreso que había sido disuelto por ordenes de Huerta, al tiempo que en los días posteriores se informaba sobre cateos en los recintos legislativos, en donde decían encontraron documentos muy importantes, además de que, se indicaba, continuaban presos varios legisladores. Mientras tanto, las noticias que predominaban en octubre eran sobre lo bien que iban las acciones militares de los federales en contra de los revolucionarios y para el día 19, ya anunciaban ’golpe de muerte a la rebelión en el norte.’ Como refuerzo, desde Spokane, Washington llegaban las declaraciones del nefasto exembajador estadounidense en México, Henry Lane Wilson quien decía que el gobierno de su criatura, Huerta, era tan legítimo como el de Theodore Roosevelt, advirtiendo que si el presidente Wilson no lo reconocía sobre México caería la anarquía. Ya metido en eso de las relaciones internación ales, el 24 de octubre, Huerta se reunió con el cuerpo diplomático acreditado en México a quienes les comunicó que había disuelto las Cámaras porque sus miembros conspiraban en contra del gobierno. Además, les indico que no seria candidato a la presidencia.
Las elecciones se efectuaron el domingo veintiséis y, según ’El ..dependiente,’ fueron un fracaso ya que solamente el diez porciento de los votantes acudió a las urnas. A un lado de la nota aparecía el anuncio de que pronto el ejercito federal contaría con 150 mil hombres perfectamente instruidos y equipados. Para el miércoles ya se rumoraba que de todas partes del país llegaban noticias de que la formula triunfante era la de Huerta-Blanquet. Mientras que el otro candidato presidencial el sobrino de su tío, Félix Díaz, huía del país. En paralelo, en el diario, se acumulaban las derrotas de Carranza, Villa y Obregón quienes no ganaban una sola batalla, todo era resplandor para los usurpadores. Acerca del paradero del doctor Domínguez nada se mencionaba.
A pesar de todos los problemas, el gobierno anunciaba que el crédito del país se mantenía incólume. No había ejercido presión alguna sobre las instituciones bancarias, y ’tiene el firme propósito de respetar el derecho de propiedad y la libertad de contratación.’ Y de pronto, el 4 de noviembre el encabezado del citado matutino era: ’¿Qué es la patria? La patria es actualmente el ejército.’ Días más tarde, desde Alemania, se anunciaba que ’el general Huerta es el único hombre capaz de imponer orden en México.’ Para mediados de noviembre, el de la investigación escrupulosísima, Garza Aldape renunciaba al cargo y se iba a Europa, mientras que cuatro días más tarde la Legislatura nueva quedaba legalmente constituida con puro huertista. Y como todo marchaba sobre ruedas, en su residencia, en el Castillo de Chapultepec, Huerta y su esposa ofrecían un sarao al cuerpo diplomático, al tiempo que se anunciaba que Europa entera estaba con México, aun cuando en realidad era que veían a Huerta como un aliado potencial para enfrentar a los EUA. Y así llegó la fecha de otro informe de gobierno.
El 20 de noviembre, se anunciaba que ’No se viola la ley cuando se salva a la patria.’ Volvía a aparecer el recurso sobado, de ayer y después, del salvador de la nación. Con eso, Huerta buscaba justificar el golpe de estado legislativo. Ya nada se dijo de lo bien que iba la economía, ni las obras innumerables que se emprendían, Hacía un llamado indicando que ’todos los mexicanos unidos estrechamente debemos aplicarnos a la grandiosa y fecunda tarea de la reconstrucción nacional.’ Ni duda cabe, el sujeto vivía una realidad alternativa, el país estaba en llamas y él soñaba que todo era paz y tranquilidad. Asimismo, fantaseaba con que pronto los EUA reconocerían a su gobierno. Por eso, anunciaban que ’los capitalistas extranjeros tienen confianza en el porvenir de México.’
Para finales de noviembre, se decía que en Ciudad Juárez los hospitales no se daban abasto para atender a los heridos pertenecientes a las tropas de Villa a las cuales el ejército federal prácticamente había destrozado. Hasta ese momento, en ’El ..dependiente,’ Villa, Carranza, Obregón y demás revolucionarios era fecha que no alcanzaban una victoria mientras acumulaban muertos entre sus tropas.. Vaya usted a saber de donde sacaban gente para seguir combatiendo y que cada vez los declaran casi extinguidos sin que los federales sufrieran bajas considerables.
Lo que Huerta anunciaba en septiembre de que pronto liquidaría la revuelta parecía no tener fin. Ya era abril de 1914 y aquello no paraba, al tiempo que aprecia otro asunto que amenazaba al país, una epidemia de viruela.
La desesperación empezaba a apoderarse de los usurpadores y el 8 de abril anunciaron que el país se dividiría en 27 estados y cinco territorios. Estos ultimo serían Baja California, Tepic, Morelos, los otros dos se obtendrían de la partición en tres del estado de Chihuahua. Este seria el Territorio del Bravo cuya capital sería Ciudad Juárez abarcando los distritos de Galeana y Bravo, así como parte del distrito de Iturbide limitada por una línea que parte del sur del pueblo de Coyamé al sur del pueblo de 25 de Marzo o Cuchillo Parado, hasta tocar el rio Conchos siguiendo de este hasta el limite con el distrito de Camargo y por la línea limítrofe con los distritos de Camargo e Iturbide hasta terminar el lindero con el estado de Coahuila y los limites siguientes: al norte el Rio Bravo y al sur los distritos de Guerrero e Iturbide. El Territorio de Jiménez con capital en Hidalgo del Parral se formaría con los distritos de Arteaga, Andrés del Río, Mina, Hidalgo del Parral y Jiménez. El estado de Chihuahua, cuya capital seria la ciudad del mismo nombre, quedaría circunscrito a los distritos de Guerrero, Rayón, Benito Juárez, Camargo e Iturbide, salvo la parte que se agregó para el Territorio del Bravo. La razón que argüía Huerta para desbaratar la entidad era el estado de rebelión que había prevalecido ahí y creía que partiéndolo le sería más fácil dominar a los rebeldes. Lo bueno era que, en la versión de sus gacetilleros, los federales iban ganando. Al final, la propuesta quedó en nada.
Pero ni duda cabe que la patria estaba en deuda con el felón de apellido Huerta y el 9 de abril, se anunciaba que se le ascendía a General del Ejercito por los servicios prestados. Se convertía en el segundo en alcanzar dicho grado durante los últimos meses, el otro respondía al nombre José de la Cruz Porfirio Diaz Mori.
Y cuando ya poco le quedaba para seguir vendiendo mentiras, el felón Huerta vio aparecer camino a las costas mexicanas a las embarcaciones estadounidenses y de ahí decidió asirse para evitar caer ante el embate de las tropas revolucionarias que poco a poco iban dejándole menos margen de maniobra. Ante la oportunidad que le ofrecía el error del presidente Thomas Woodrow Wilson y sus lugartenientes, Josephus Daniels y Franklin Delano Roosevelt, el usurpador decidió echar mano del nacionalismo y de ese clavo ardiente se colgaría para sostenerse los tres meses siguientes. En ese lapso, las tropas villistas aplastaron a las de los usurpadores en Zacatecas, mientras que el ejército carrancista con Obregón a la cabeza por la región del occidente del país desbarataba a las huestes huertistas. A la par, los representantes de la felonía se iban a Niagara Falls en busca de negociar un acuerdo que les permitiera salir con vida. Todo concluiría el 15 de julio de 1914 cuando Huerta renunciaba al cargo que ilegalmente había ocupado desde febrero del año anterior y se largaba del país para no volver.
Este ha sido un recuento breve sobre un período negro de la historia patria durante el cual un grupo de gacetilleros a sueldo trataron de hacer creer que los usurpadores eran amados por todo el pueblo quien les aprobaba cuanto hicieran. El problema fue que quienes pagaban para proveer esa versión terminaron por creérsela y pensaron que lo publicado en ese diario subvencionado era la realidad de un país que se bañaba de sangre con enfrentamientos fratricidas y la economía camino al caño. Mientras tanto, Huerta vivía en su castillo sumergido entre sahumerios olor a petate y aromas de licor caro, al tiempo que en la usurpación lo acompañaban sujetos de toda pinta con apellidos como López Portillo, Rabasa, De La Lama, Moheno, García Naranjo, Diaz Mirón, Garza Aldape, Robles Gil, Blanquet, Mondragón, Rincón Gallardo, Lozano, Gamboa, León De La Barra, Mass, Argumedo, Orozco, Urrutia y varios más. Hay que apuntar que ellos no se fueron del todo ya que muchísimos años después varios regresarían vía los retoños de sus retornos para apropiarse de cargos públicos importantes y aún queda por ahí uno en primerísima fila. [email protected]
Añadido (1) ¿Cuál hubiera sido la reacción de la izquierda mexicana en caso de que los presidentes Echeverria Álvarez, López Portillo, Salinas de Gortari o Zedillo Ponce De León hubieran condonado a sus paisanos, de la entidad en donde nacieron, el pago del servicio eléctrico?
Añadido (2) ¿Pues cual será el compromiso con ese fulano, o con sus patrocinadores, para que con ese historial negro lo sostengan?
Añadido (3) Ya se fue enero junto con la primera semana de febrero y no vemos como la economía mexicana se va a reactivar para crecer entre 3.5 y 4 por ciento en 2021. ¿Cuál será el artilugio que emplearan para revertir la tendencia negativa que viene desde 2019?


Ver nota completa...

Escríbe al autor

Escribe un comentario directo al autor

Suscríbete

Recibe en tu correo la información más relevante una vez al mes y las noticias más impactantes al momento.

Recibe solo las noticias más impactantes en el momento preciso.