José Antonio Rivera Rosales | codice21.com.mx

La verdadera contienda

José Antonio Rivera Rosales


BAJO FUEGO

BAJO FUEGO


Abril 04, 2018 13:14 hrs.
Política Nacional › México Guerrero
José Antonio Rivera Rosales › codice21.com.mx

Al margen de nombres, siglas y figuras, en este proceso comicial los que realmente pujan por el poder en Guerrero son los grupos fácticos que pelean el control político formal tanto como el acceso a los negocios millonarios inherentes.

En este proceso electivo, los ciudadanos sólo ejercen por única vez un poder soberano que en los hechos legitima a los grupos fácticos, que son los que ejercen -y disfrutan- durante un periodo determinado de tiempo. el poder público por encima de todos los segmentos de una sociedad.
Son muchos los candidatos, algunos impresentables, que competirán en las elecciones federales y locales del primero de julio, pero son contadas las personas que verdaderamente encarnan el poder sobre vidas y haciendas en este sufrido estado de Guerrero.

Aunque con el tiempo han sufrido algunas modificaciones sustanciales, entendibles por las cambiantes circunstancias, estos grupos tienen nombre y apellido y, aunque con frecuencia chocan entre sí, a la hora de la competencia electoral sostienen alianzas para evitar que otro grupo los desplace y, con ello, pierdan los beneficios.

En el Partido Revolucionario Institucional el grupo que ha mantenido históricamente la hegemonía, entendida como control e influencia política, es el de Rubén Figueroa Alcocer, quien mantiene intacto su poderío económico en toda la Zona Norte y parte de la Costa Grande del estado de Guerrero.
Para la foto, Figueroa Alcocer mantiene incólume su permanencia en las filas del tricolor, pero las actuales circunstancias lo orillarán a tomar una determinación insospechada en este proceso en que la característica más importante será el voto diferenciado que posibilitará que algún candidato llegue o no a un cargo de elección popular.

Por ello, así sea de manera sesgada, Figueroa se mantiene al lado de los tricolores pero no se descarta un cambio de postura en mediano plazo.

También en el PRI, otro grupo de poder lo encarna la coalición política formal integrada por el triunvirato Héctor Astudillo-René Juárez-Manuel Añorve, que impulsan a Javier Taja Ramírez a la alcaldía de Acapulco.

A diferencia del continuismo histórico representado por Figueroa Alcocer, estos tres personajes parecen constituir un cacicazgo político de nuevo cuño que buscaría trascender los periodos históricos de gobierno con el fin, obviamente, de perpetuarse en el poder.

Pero no resulta descabellado vaticinar que las cosas no les van a salir bien a este eje político, en particular porque el postulado delfín se ha distinguido siempre por traicionar a sus mentores: Taja primero fue regidor en el Ayuntamiento de Acapulco postulado por el PRD, pero después mudó al PRI bajo el cobijo, precisamente, de Manuel Añorve Baños, a quien traicionó para colocarse en el ánimo del gobernador Héctor Astudillo. ¿A quién más va a traicionar Taja Ramírez?

El tercer grupo de poder lo representa Ángel Aguirre Rivero, el caballo negro de la Costa Chica de Guerrero.

Como decíamos, las circunstancias políticas cambiantes obligaron a Aguirre a abandonar a su partido de origen, el PRI, para abanderar al todavía partido de izquierda el PRD en la carrera por la gubernatura de Guerrero (2011-2014), donde superó a todos sus adversarios con una histórica votación de 650 mil votos, cifra jamás alcanzada por ningún otro político.

Aguirre Rivero es, por cierto, quien impulsó la candidatura de Joaquín Badillo Escamilla como candidato del PRD, al considerarlo un prospecto sano, sin cargas negativas, que con el respaldo y las decisiones apropiadas bien podría dar el golpe en la presente puja electoral.

En otro sector de la izquierda electoral, un grupo todavía amorfo que incluye a la izquierda histórica, encabezada por el profesor Eloy Cisneros Guillén, impulsa la lucha electoral en Morena aunque carentes de una figura emblemática que no sea la sombra de Andrés Manuel López Obrador. Con todo, sin duda darán la batalla por el poder llevando como candidata a Adela Román Ocampo, un ícono de las mujeres de izquierda.

Así, lo que tenemos en la competencia real por el poder es al grupo figueroista tradicional, al grupo neopriista encabezado por el gobernador Héctor Astudillo, al grupo aguirrista y al grupo morenista en proceso de formación.

Pero estas formaciones políticas han cometido el error de pasar por alto a un nuevo grupo emergente, encabezado por Rubén Figueroa Smutny, que con integrantes de diferentes filiaciones políticas -incluidos segmentos importantes de la lucha social- ha construido una estructura política formidable.

Esta nueva clase política, que simboliza el relevo generacional, en las próximas semanas irrumpirá con toda su fuerza en la liza por la alcaldía aunque a decir verdad su verdadero objetivo se sitúa a la distancia, en 2021.

La nueva clase política se ha construido en silencio a lo largo de años, recibiendo por cierto la adhesión de muchos liderazgos viejos y nuevos que han sido ignorados por los engreídos operadores electorales de izquierda y derecha que, como en el caso de los priistas, han creado una estructura electoral con ingeniería de saliva.
Esta poderosa fuerza emergente dará mucho de qué hablar en las próximas semanas, pero sobre todo avanzará substancialmente hacia la gubernatura en 2021. Por cierto que una gran parte de su vigor reside en centenares de jóvenes -hombres y mujeres-, que consideran como propio este proyecto que pretende catapultarlos al futuro mediato en busca del tan esperado cambio.

Estos son los verdaderos contendientes que buscarán el poder, con la mira puesta en el futuro, en este proceso electoral de 2018 en que se disputará la presidencia de la República, la renovación del Congreso de la Unión, de las alcaldías y los congresos locales. Hagan sus apuestas, señores.

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