Benito Juárez y la guerra de tres años - LAS LEYES DE REFOMA Y LA SUSPENCIÓN DE PAGOS - Gustavo A. Madero - todotexcoco.com


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LAS LEYES DE REFOMA Y LA SUSPENCIÓN DE PAGOS

*Mtro. Virgilio A. Arias Ramírez-C.


Benito Juárez y la guerra de tres años

Benito Juárez y la guerra de tres años


Septiembre 02, 2021 22:46 hrs.
Periodismo Nacional › México Ciudad de México
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En ocasiones cuando se escribe algo acerca de acontecimientos históricos, puede suceder que se crea que quien escribe se inclina por un personaje, partido o pueblo de su preferencia y si no cuenta con la bibliografía necesaria es posible que acepte o repruebe lo que lee, por ello, las citas históricas deben ser precisas, la versión del cronista también es bien venida, como es el caso de Bernal Díaz del Castillo, el soldado cronista más consultado en la reseña y conquista de la gran Tenochtitlán.
Esto es, que en historia la verdad debería ser la regla, por ejemplo: respecto a la guerra de Reforma, esta confirmado que ésta fue interna entre los conservadores unidos a la iglesia católica, contra los liberales; y en cuanto a la intervención francesa, que fue el heroico ejército liberal mexicano formado mayormente por civiles, frente al francés de Napoleón III que se creía como el más temible del mundo, y que llegó a las costas de Veracruz, con el apoyo de las tropas belgas, alemanas, italianas, austriacas y mercenarios contratados por los reyes de esos países.
Sí, el ejército francés fue temible, pero con el emperador Napoleón Bonaparte, quien en 1812 reconociendo como estratega militar a Morelos dijo: ’Con cinco generales como Morelos, conquistaría el mundo’ , ese fue el gran José Ma. Morelos y Pavón, el mismo que organizó el Congreso de Anáhuac en 1813, donde nacieron los ’Sentimientos de la Nación’, y el que por necesidad, reforzaba su ejército incluso con mujeres y niños.
Y volviendo a la imparcialidad de quien relata algo, el escritor Modesto de la Fuente, en su obra: Historia General de España, parte 3ª., libro 10 capítulo 30, dice: ’Es común error pensar que la dificultad de escribir la historia contemporánea esté solamente en no poder confiar en la imparcialidad y desapasionamiento del que haya de escribirla…No; la dificultad no suele estar en el historiador, sino en los lectores mismos, que son muchos, y que sin aquellos deberes, son aquellos compromisos de interés y de honra, sin aquel estudio, sin aquel trabajo de investigación, si aquel cotejo de datos, sin aquella frialdad que sólo se siente en las alturas desde las cuales hay que abarcarlo y denominarlo todo’. .
Nuestra idea de retomar algunos pasajes de la guerra de Tres Años y luego la Intervención Francesa, es por la inquietud de que no se olvide la historia de México, ahora que la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, en el Medio Milenio de la llegada de los europeos a la gran Tenochtitlán, esta reescribiendo la historia con las mejores plumas de la academia, la crónica y los historiadores, para entenderla mejor, reinterpretarla y explicarla. Porque podrán desaparecer algunos lugares, las hullas que dejaron esos pueblos, pero no sus ideas y sus ejemplos.
Cicerón decía: ’La verdad se corrompe tanto con la mentira como con el silencio’. Y consideramos que por esto es que, tenemos que regresar por nuestros pasos, para recordar lo que históricamente nos lego don Benito Juárez. Aquel niño de origen zapoteco que un día salió de las frescas montañas de Ixtlán porque quería superarse, aquel indito que aprendió idiomas ajenos como el español, latín, el inglés para entender la Constitución Norteamericana y luego el francés. Por necesidad se convirtió en políglota y luego estadista. Resolviendo un conflicto nacional, se volvió universal, exhibiendo ante el mundo a fanáticos religiosos, al papa Pío IX y a monarcas europeos.

FIN DE LA GUERRA DE TRES AÑOS
En aquellos tiempos del 12 de julio de 1859, estando en Veracruz el presidente Juárez manifiesto: ’Más vale una guerra que dos’ y fue cuando don Miguel Lerdo de Tejada, dijo: ’Ahora o nuca Sr. presidente’. Y es que no todos los hombres del Reforma estaban de acuerdo en que se promulgaran varias leyes al mismo tiempo. Por ejemplo, estaban conformes con Juárez: Melchor Ocampo, Miguel Lerdo de Tejada, Fuentes, Ignacio Ramírez y Manuel Romero Rubio y los que estaban en contra decían: si con la Constitución de 1857 promulgadas en tiempo de Comonfort, en especial la relativa a la desamortización de bienes eclesiásticos, tienen envuelta a la república en una conflagración universal, ¿Qué será echando nuevo combustible a la hoguera?
Y Francisco Zarco, abundaba: ’Si el Congreso hubiera votado la libertad de cultos, hoy se diría que a medida tan avanzada se debían los motines y asonadas que han estallado en todas partes. ¿qué se gano con haber retrocedido ante el principio por consideraciones tímidas? Nada, el enemigo no agradeció esta concesión y sólo creyó descubrir el flanco débil del partido liberal. Contra la Ley Juárez, estalló la reacción en Puebla, acaudillada por don Antonio de Haro; contra la Ley Lerdo, el movimiento de Orihuela. Esta sola consideración demuestra que el progreso excesivamente lento y gradual es un error de funestas consecuencias’.
La situación en verdad era candente, por el lado liberal y el conservador, así vemos que el obispo en la Ciudad de México José Lázaro de la Garza y Ballesteros, el 29 de julio de 1859 refiriéndose a las Leyes de Juárez, dijo: ’Amagos y proyectos son, y no otra cosa, por ninguna autoridad que aún por lo meramente civil tienen los que lo han hecho y los firman, por más que usurpen y se den así mismo los nombres que tienen las autoridades verdaderas y legítimas’
Pero estos funcionarios de la iglesia no esperaban que el 31 de julio de 1859 se expidiera la Ley sobre secularización de cementerios y el 3 de agosto la Ley Juárez que suprimía la Legación Mexicana en Roma. No era para menos la protesta, Aniceto Zamacois, acerca de los bienes de la iglesia en su Historia de México tomo 15 páginas 283 al 289 dice: ’El valor de los bienes del clero mexicano conocidos al tiempo de la Ley Lerdo, era el de cuarenta y cinco millones de pesos. En el tiempo de la referida Ley Lerdo, había en la República: 1,500 templos; 1,069 curatos; 144 conventos de monjes; 58 conventos de monjas; 178 colegialas en esos conventos de monjas y 1,000 criadas en los mismos conventos.
Así vemos que siguieron los movimientos económicos, por ejemplo: El 26 de septiembre se da el Tratado Mon—Almonte, que fue firmado en París entre Alejandro Mon, ministro de Isabel II y Juan N. Almonte ministro de Zuluaga, en él se ratificaba el Convenio de 1853, por el cual el gobierno de Santa Anna se obligo pagar a España, deudas atrasadas y la obligación del gobierno de Zuluaga de pagar otra cantidad por los asesinatos de españoles en la hacienda San Vicente Chiconcuac, Mor. , y el mineral de San Dimas, Depto. de Durango, pero Juárez no lo acepto declarando traidor a Almonte. Y continuaban las cantidades de dinero, Leonardo Márquez el 27 de septiembre tomó en Guadalajara $600,000 pesos de un envío de plata a San Blas; el 2 de noviembre el general Miramón, reprobó el abuso de Márquez y le ordeno devolver esos 600, 000 pesos.
El 6 de marzo de 1860, el general Tomás Marín por ordenes de Miguel Miramón, se presento frente al puerto de Veracruz con dos buques que había comprado en la Habana, el ’Marqués de la Habana’ en $130,000 y el ’General Miramón’ en $70, 000 con muchos soldados cubanos enganchados. Por lo que Juárez celebró un contrato con Jarvis, comandante de una cuadrilla norteamericana que se encontraba en aguas de Veracruz, para que apresase a la cuadrilla de Marín por ser un filibustero, él y sus compañeros fueron llevados a Nueva Orleans, donde quedaron encarcelados por piratas.
El 9 de septiembre de 1860, el general Santos Degollado previo acuerdo con Manuel Doblado, cerca de la hacienda Laguna Seca se apoderó de la cantidad de $1,127,414 propiedad de particulares y varios extranjeros, la ’Conducta’ de Guanajuato y SLP, que iban con rumbo a Tampico. Juárez escrupuloso como él era, mando que toda la cantidad fuera devuelta a los dueños y que Degollado fuera procesado. Pero no obstante la actitud legal y honrada del presidente de México, hubo una voz la del embajador español Pacheco, al ministro de Relaciones de Isabel II que le dijo: ’Yo estoy convencido que aquí no habrá paz sino por la intervención resuelta y armada de Europa…’
Pero la lucha seguía, la Ciudad de Guadalajara defendida con 7,000 conservadores estaba sitiada por 20,000 liberales, al mando del general Jesús González Ortega y los generales Ignacio Zaragoza, Epitacio Huerta, Leandro Valle, Felipe Berriozábal, Manuel Doblado, Ignacio L. Vallarta, Los coroneles: Ramón Corona, Refugio González, Manuel Toro, Anacleto Herrera y Domingo Reyes.
Así la situación, una vez más los conservadores y concretamente Miguel Miramón, celebro con el banquero Jecker un contrato por el cual recibió un préstamo de $700,000, pero reconociendo la enorme cantidad de $15, 000,000 en bonos pagaderos con la quinta parte de los impuestos federales. El 1º. De noviembre de 1860, Zaragoza derrota al general asesino de los mártires de Tacubaya Leonardo Márquez en Zapotlanejo, quien huyó a la Ciudad de México.
El día 16 de noviembre, quien se hacía llamar siervo de Dios, el general Márquez, por ordenes de Miramón y por medio del jefe de la policía Lagarde, rompió los sellos de la casa de la Legación inglesa en la calle de Capuchinas y tomo 660, 000 pesos. Miramón que se encontraba en la capital, publico el día 17 de noviembre un manifiesto que decía: ’Grandes desastres en la guerra han desplazado a los espléndidos triunfos obtenidos por nuestras armas; sucesivamente han sido conquistados los departamentos que estaban unidos a la Metrópoli, y hoy sólo México y alguna que otra ciudad importante (Puebla), esta libre del imperio de los contrarios’.
Lo anterior era cierto, porque todo el sureste del país estaba resguardado por el general Ángel Albino Corzo, gobernador del Departamento de Chiapas, él expulso a los conservadores de San Juan Bautista hoy Villahermosa, encabezados por Simón Sarlat, donde por cierto se enfermo gravemente de paludismo, vigilaba toda la frontera con Guatemala gobernada por el general Carrera, quien financiaba a Juan Ortega que también encabezaba a simpatizantes de los franceses, pero que fue vencido en San Cristóbal de las Casas. Controlaba también toda la costa del océano Pacífico desde Tapachula, hasta Juchitán y Tehuantepec, Oax. Donde incursionaba el general Cobos, de origen español, porque las fuerzas militares de México estaban concentradas en el centro y norte del país.
En comunicación del 13 de octubre de 1859 el presidente Juárez, dice al general Corzo: Creo que obrando usted con la actividad y energía que tantas pruebas ha dado, logrará dominar la situación…Al obispo debe usted mandarlo aprehender y remitirlo para este puerto (Veracruz), por la vía de Tabasco, lo mismo que a los demás cabecillas y frailes revoltosos.- Obre usted dictando cuantas medidas demanden las circunstancias, en el concepto de que se aprobara cuanto usted hiciere. La Constitución y los Decretos de Reforma deben cumplirse al pie de la letra’. Su amigo afectísimo Q.E.S.M. Benito Juárez . Por sus valientes méritos, Juárez lo ascendió a general y lo nombro gobernador de Tabasco a través del general Zaragoza, pero él no acepto y agradeció esa distinción, entonces lo hizo jefe Militar de Chiapas, Tabasco, Campeche y la Península de Yucatán.
Acerca de la histórica batalla de Calpulalpan, Zamacois en el tomo 15 página 520 cita: ’A este ejército (el de González Ortega) se habían unido las divisiones de los generales Ampudia, Carbajal, Cuéllar Rivera, Garza y otros’. Y el Sr. Vigil en México a Través de los Siglos página 443 dice: ’El entusiasmo que de lo de Toluca había despertado en los conservadores fue de corta duración’. Y es que a los pocos días llegó el general González Ortega al Valle de México, con diez y seis mil hombres de las brigadas de San Luis Potosí, Michoacán, Guanajuato y Jalisco. El día 22 los dos ejércitos estaban frente a frente y el liberal ocupaba las lomas de San Miguel Calpulalpan, pero algo imprevisto sucedió, la valentía del ejército juarista y debido a que porte del ejército conservador se pasó al liberal, Miramón tuvo que abandonar la batalla y huir a la capital llevando la noticia de la derrota.
Ante la triste realidad, los conservadores el 24 de diciembre de 1860 Miguel Miramón, entrego el gobierno al Ayuntamiento y este nombró a Berriozábal para que resguardara el orden en la Ciudad mientras llegaba el general González Ortega. Miramón y Zuluaga salieron con 1,500 hombres, pero gran parte de ese ejército deserto, entonces Márquez y Zuluaga huyeron, mientras que Miramón e Isidro Díaz disfrazados regresan a la Ciudad de México, el día 25 llegó el general González Ortega con parte de su ejército. Y así, la Guerra de Tres años felizmente se había Terminado, y los liberales y México se alzaban con la victoria.
LAS LEYES DE REFORMA
Siguiendo con los siclos de la historia, nuevamente Juárez y los hombres de la Reforma, henchidos de una ferviente convicción patriótica con las Leyes de Reforma, abrieron sendas de una vida más libre y humana para las generaciones futuras de la República, éstas fueron:
Ley sobre la nacionalización de los bienes eclesiásticos 12 de junio de 1859, Complementa la Ley de Desamortización de los Bienes Eclesiásticos, es decir, la Ley Lerdo, con un cambio: los bienes ya no pasaban a manos de los rentistas, o sea, del clero.
Decreto del 31 de julio de 1859 de secularización de los cementerios y camposantos, Decreto expedido en el puerto de Veracruz. Juárez proclamó esta Ley con la cual cesó la intervención del clero en los cementerios y camposantos.
Ley de matrimonio civil 23 de julio de 1859, el matrimonio religioso no tenía validez oficial y que era como un contrato civil con el Estado, eliminando la intervención de los sacerdotes y los cobros.
Ley de exclaustración de monjas y frailes del 11 agosto de 1859. Se prohibió la existencia de claustros o conventos.
Ley sobre la secularización de los hospitales y establecimientos de beneficencia del 5 de febrero de 1861, y tres días después de la secularización, se expidió otra ley que reglamentó los establecimientos de la beneficencia.
Decreto de extinción de las comunidades religiosas del 26 de febrero de 1863, por el cual, las monjas fueron restituidas a la condición civil y al goce de sus derechos naturales.

ENTRADA DE BENITO JUÁREZ A LA CIUDAD DE MÉXICO.
A principios de enero de 1961, llega a la Ciudad de México el ejército liberal con 28,000 hombres al mando del general Jesús González Ortega y el día 11 del mismo mes, el presidente Benito Juárez entra solemnemente a la capital de la República, ese mismo día reorganizó su Gabinete de la manera siguiente: ministro de Relaciones, Melchor Ocampo; Gobernación, Francisco Zarco; Justicia e Instrucción Pública, De la Fuente; Fomento, Ignacio Ramírez y de Guerra Ignacio de la Llave.
Debido a la directa intervención de los dirigentes de la iglesia católica, el presidente Juárez ordena el 17 de julio la expulsión del arzobispo: Garza y de los obispos: Murguía, Espinosa, Barajas y Madrid, señalándole tres días para salir de la capital. Pero sucede un acto muy sospechoso, y ese mismo día en la noche, se comete el ’robo’ del ostensorio o custodia, de la catedral metropolitana. ’Era de vara y ochava de alto tenía 5,872 diamantes, 2,653 esmeraldas, 544 rubíes, 106 amatistas y 28 zafiros.
Aparentemente la República avanzaba, pero las pasiones también, y estas se manifestaban con la muerte de los principales actores políticos, por ejemplo, Juárez decreta el 4 de junio: ’quedan fuera de la ley y de toda garantía en sus personas y propiedades los execrables asesinos Félix Zuluaga, Leonardo Márquez, Tomás Mejía, José María Cobos, Juan Vicario, Lindoro Cajigas y Manuel Lozada’.
Esta decisión del presidente fue como respuesta al reprobable asesinato de Don Melchor Ocampo, quien el 3 de junio había sido aprendido en su hacienda de Pomoca, Mich., donde vivía porque se había retirado a la vida privada, el autor fue por el guerrillero español Lindoro Cajigas, Ocampo fue fusilado sin juicio alguno por Leonardo Márquez, cerca de Tepeji del Río, Qro. La noticia causo gran indignación en la clase social y política, al grado que, encabezando a un grupo del público entraron a la Cámara entre otros: Ponciano Arriaga, Ignacio Ramírez, Guillermo Prieto y el general Santos Degollado, expresando violentos discursos por el artero crimen.
Las acciones violentas llegaban por todas direcciones, porque el 15 de junio la batalla de los llanos de Salazar, es ganada por el coronel conservador Buitrón, en esta acción muere Santos Degollado. El día 23 en el Monte de Las Cruces, triunfa Márquez contra Leandro Valle, quien al caer prisionero es fusilado sin juicio militar en esos casos.
Un hecho de verdadera hombría sucede según el general Ramírez de Arellano, en breve nota de la pág. 462 del tomo IX de México a Través de los Siglos: ’cuando se le avisa al general de brigada Valle, que iba a ser fusilado en el campo de batalla, le pregunta a un ayudante ¿Quién me manda fusilar? El general Márquez, le responde el oficial. Hace bien, dijo Valle. La misma suerte le hubiera cabido si hubiese caído en mi poder. Minutos después el joven general que aún no cumplía 22 años de edad, moría demostrando su temple y patriotismo republicano.
El 2 de julio de 1861 el general Jesús González Ortega, es nombrado presidente de la Suprema Corte de Justicia de la nación, esto permitía al general González Ortega, en una ausencia del presidente Juárez, sucederlo en puesto por ministerio de Ley.
SUSPENCIÓN DE LA DEUDA EXTERNA
Como consecuencia de los conflictos vividos en México, para hacer respetar las Leyes de Reforma, el presidente Benito Juárez, el 17 de julio de 1861, solicita al Congreso aprobar el Decreto por el cual se suspendía por dos años el pago de todas las deudas públicas, incluyendo las contraídas con el extranjero. El Congreso se erige en gran jurado y ahí se dieron fuertes discusiones con elocuentes piezas oratorias, entre otras la de Manuel Payno en defensa e Ignacio Manuel Altamirano en contra.
Esto motivo la llegada de los representantes de Inglaterra, Francia y España, con sus respectivos buques armados. Si bien era cierto que México tenía esas deudas, también lo era, que los empréstitos no fueron hechos los liberales y las arcas de la nación estaban vacías por la prolongación de la guerra, con la clara intervención de la iglesia católica, además, solamente era suspensión por dos años. Los montos de estas deudas eran: a Inglaterra: $69, 994,542.00, a España: $9,460,986.00 y a Francia: $2,800,762.03 centavos .
Pero las acciones violentas continuaban, así el 7 de septiembre en Calpulalpan la batalla es ganada por el coronel Antonio Carvajal a Marcelino Cobos, quien fue hecho prisionero y fusilado. Ese mismo día, una representación de 51 diputados llega ante Juárez pidiéndole su renuncia como presidente de la República, para que fuera ocupada por el general González Ortega, pero más tarde, también se presentan 54 diputados diciéndole que no renunciara y es así, como Juárez continúa como presidente de la República.
En Europa se dieron diversas reuniones entre los tres países reclamantes de las deudas, y en México los encuentros bélicos continuaban en diversas partes del país, unas ganadas por los conservadores y otras el triunfo correspondía a los liberales. Afortunadamente para México, los Estados Unidos 14 años después de haberle cercenado el 50% de su territorio, cuando no existía el Derecho Internacional, sino la ley del más fuerte, pero un presidente liberal, como Abraham Lincoln, decide de manera distinta a la esperada por europeos, Francia principalmente.
Así el día 4 de diciembre de 1861, el gobierno norteamericano da respuesta a las diversas invitaciones de Inglaterra, España y Francia para que se uniera a las reclamaciones. Destacamos la Cláusula 3ª. Que dice: ’Los Estados Unidos se interesan seriamente en la prosperidad de la República Mexicana; que han dado amplios poderes a su ministro acreditado acerca de aquel gobierno, para que haga un tratado destinado a auxiliarle, y que se pondrá, así lo esperamos, en situación de satisfacer las justas reclamaciones de los soberanos citados, y apartar por este medio la guerra que quieren emprender contra México’
En virtud de las asechanzas a México, principalmente de Francia y las claras complicidades de algunos mexicanos, el gobierno de México decide el 25 de enero de 1862 expedir la llamada Ley Juárez, la que serviría en 1867 para juzgar a Maximiliano de Habsburgo y a los generales Tomás Mejía y Miguel Miramón. Citamos algunos puntos: Art. 1º. Entre los delitos contra la independencia y seguridad de la nación, se comprenden: I. la invasión armada, hecha al territorio de la República por extranjeros y mexicanos o por los primeros solamente, sin que haya precedido declaración de guerra por parte de la potencia a que pertenezcan.
XI. La conspiración, que es el acto de unirse algunas o muchas personas con objeto de oponerse a la obediencia de las leyes o al cumplimiento de las ordenes de las autoridades reconocidas.
Art. 12. La invasión hecha al territorio, de que habla la fracción II serán castigados con pena de muerte, o de la República, de que habla la fracción I del Art. 1º. De esta ley, y el servicio de mexicanos en tropas extrajeras enemigas, de que habla la fracción II, serán castigados con pena de muerte.
A principio del mes de abril, el emisario español y los ingleses salen de Veracruz, rumbo a sus respectivos países, pero el ejército francés continúa firme avanzando hacía el centro de México y el día 19 de abril de 1862, ocurre el primer ataque militar a los mexicanos, en Fortín, población ubicada entre Córdoba y Orizaba.
Y llegamos a una fecha histórica, 5 de mayo de 1862. La batalla fue ganada por el general Ignacio Zaragoza Seguín, conjuntamente con los generales Miguel Negrete, Antonio Álvarez, Porfirio Díaz Mori, Felipe B. Berriozábal, Juan N. Méndez, Francisco Lamadrid, Ignacio M. Alatorre, Jesús González Arratia, José María Sánchez Olivares, Manuel Andrade Párraga, Mariano Escobedo, Pedro Martínez, Ceferino Rodríguez, Antonio Álvarez y Santiago Tapia.
Mensaje del general Zaragoza, al ministro de Guerra: ’Las armas nacionales C. Ministro, se han cubierto de gloria, y por ello felicito al Primer Magistrado de la República, por el digno conducto de usted; en el concepto de que puede afirmar con orgullo que ni un solo momento volvió la espalda al enemigo el ejército mexicano, durante la larga lucha que sostuvo’. ’Libertad y Reforma.-Cuartel general de Puebla, 9 de mayo de 1862.-I. Zaragoza.-C. Ministro de Guerra.-México’
Los franceses perdedores después de ser rechazados tres veces y siendo las cuatro y media de la tarde, tristes y abatidos se dirigían a su campamento, a la cabeza iban los comandantes: conde de Laurencez, Bernart Mallat y L. Herriler. Y queriéndose justificar, el conde de Laurencez, emite la Proclama siguiente: ’…pero la Francia engañada sabrá reconocer su error, porque nuestro soberano es demasiado grande para hacer el mal. Él mismo lo ha dicho: la justicia acompaña por todas partes al pabellón francés.-¡Viva el emperador!
Y nosotros preguntamos: Qué justicia? Francia engañada?, por los conservadores de México?, por la iglesia? Por el Vaticano? Que ese soberano era demasiado grande?, sí pero su ejército había perdido el 5 de mayo en Puebla, queriendo implantar a un ’emperador’ Maximiliano de Habsburgo, hermano del rey austriaco quien no lo quería en su reino. Sí, Francia era grande pero para hacer el mal a una República de leyes, no de reyes, que legalmente fue reconocida y respetada por Inglaterra y España.
*Vicepresidente de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística y Secretario General del Club Primera Plana.

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