Epístolas Surianas

(Carta a Don Héctor)

De Julio Ayala Carlos

(Carta a Don Héctor)

Periodismo

Enero 08, 2020 21:55 hrs.
Periodismo Estados › México Guerrero
De Julio Ayala Carlos › guerrerohabla.com

CHILPANCINGO, EL AYUNTAMIENTO, como bien dice el alcalde Antonio Gaspar Beltrán, está en crisis económica. Es decir, carece de los recursos suficientes para operar, y más concretamente para cubrir los sueldos y salarios de sus trabajadores, y el problema se agrava porque hay quienes se niegan a pagar ciertos impuestos como el del predial, y servicios como el del agua potable.

Ciertamente el alcalde capitalino ha hecho lo que está a su alcance para sacar el barco a flote, de tal forma que lo mismo ha racionalizado el gasto donde debe hacerse, que liquidado a un número importante de trabajadores que, como muchos otros, carecen de presupuesto en la nómina, y sin embargo, la escasez de recursos continúa el gobierno municipal.

Más allá de cómo se haya generado el problema que tiene hoy al alcalde Antonio Gaspar Beltrán ’Con el Jesús en la boca’ a la hora de pagar los sueldos y salarios de los trabajadores del Ayuntamiento municipal, lo cierto es que éste debe resolverse, pues de lo contrario, en uno o dos años será tan grande que paralizará a la administración capitalina.

Por supuesto, el problema es de dinero y se resuelve con éste. El gobierno del estado, el que encabeza Héctor Astudillo Flores ha hecho lo que está a su alcance y en diversas ocasiones ha acudido en auxilio del alcalde. Sin embargo, también el gobierno del estado enfrenta problemas de recursos, producto de los recortes presupuestales, y en consecuencia, se ve imposibilitado para seguir haciéndolo.

Chilpancingo, hay que decirlo, no es el único municipio cuyas autoridades enfrentan problemas de recursos, incluso para pagar la nómina, pero sí es el más emblemático, y aunque se ha recurrido al gobierno federal y al propio Congreso de la Unión, éstos han puestos oídos sordos para auxiliarlos.

Es pues grave lo que ocurre en el gobierno de Chilpancingo, pues no de solucionar su problema de la falta de recursos para el pago de los trabajadores, llegará el momento en que se tendrá paralizar, es decir, que dejará de prestar incluso los servicios básicos a la población, como agua potable, recolección de basura e incluso seguridad pública, además de que se dejará de realizar obra pública y se dejarán también de entregarse los apoyos a quienes más lo necesitan.

Y eso sería el acabose, y por fuerza, tendría que intervenir con recursos extraordinarios, ahora sí, el gobierno federal que encabeza Andrés Manuel López Obrador.

Hay que decirlo. No se trata de quién esté al frente del Ayuntamiento capitalino. Se trata de la falta de recursos, y quien lo gobierne, tenía que enfrentar este problema. El alcalde Gaspar Beltrán, sin duda, ha hecho su mejor esfuerzo para resolver el problema.

Hay que decirlo también. Bien harían aquellos que se niegan a pagar sus impuestos alegando que son exagerados, como es el caso del predial, dado la actualización catastral que se hizo, y cuyas tarifas fueron aprobadas por el Congreso del estado, o los que se niegan a pagar el servicio de agua potable, alegando que no se tiene. Paradójicamente exigen los servicios pero se niegan a pagarlos.

Sin duda, también hay argumentos válidos para ello, y hay que atenderlos. Sin embargo, también es cierto que por años, muchos ciudadanos se han negado a pagar los servicios, razón por la cual sus adeudos se cuentan por miles de pesos, y ahora que se les invita a cubrirlos pegan el grito en el cielo.

En fin que el problema para el Ayuntamiento capitalino, y su alcalde, es grave. Es de falta de recursos, lo cual pone en una difícil situación su operación. Y ante la falta de apoyo del gobierno federal, una solución sería, en el caso del agua potable, concesionar el servicio, con lo que además se eficientaría.

O en su caso, implementar una política de cobro como la tiene la Comisión Federal de Electricidad, e incluso la de Teléfonos de México y la televisión por cable e internet, quienes si no pagan los usuarios, de manera inmediata suspenden el servicio. Y es que, en el caso del agua potable, no se entiende que se nieguen a pagarle a la Capach por el vital líquido, y de manera puntual cubran las tarifas del internet, por citar un ejemplo.

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