De Sandra Luz Falcón y su delantera con las demás contendientes electorales en Texcoco


’La ola Morena está en el espíritu de mucha gente, así como también los crecientes reproches al PRI son moneda corriente. Y aquí es donde Sandra saldrá mejor librada de ese pantano que representan las campañas. A que sí ’.

Mayo 03, 2018 00:16 hrs.
Política Municipios › México Estado de México / Texcoco
Alex Sanciprián › todotexcoco.com

Texcoco, Edomex.- Como en un espejo retrovisor miro el nombre y lo vuelvo a tomar para nominar una columna que estaba allá donde habita la muñeca fea: escondida en los rincones: Silvino’s Bar.

Es decir, al calor de las informaciones, trascendidos y novedades al vuelo es imperativo habilitar un espacio para ventilar aspectos que rebasan en boletín, la grandilocuencia del mitin masivo o la estridencia del discurso matraquero de previsible confección.

Esto significa que mi diva, Angelikita y yo, volvemos a la escena pública en estos días de creciente efervescencia por cortesía de las campañas políticas.

Y en tanto acá en el oriente mexiquense el panorama, el horizonte se tiñe de ese color de piel que tanto abunda por el rumbo, por el microcosmos propio de cada quien, de morena semblanza política, mi diva se estremece y aún cuando ha manifestado de tiempo atrás su desdén y pronto odio por la partidocracia coincide en que al menos en Texcoco está por registrarse una pugna electoral de pronóstico reservado, con el significativo encanto de que esta vez el género femenino prevalece en la contienda electoral.

Y con ella, cientos de jóvenes y un nutrido sector de gente madura se han dado cuenta que las promesas del institucional y los sucios modos de esa combinatoria explosiva que no cuaja del todo, el llamado ’Por México al Frente’, del PAN, PRD y MC, es una burda manera de mantener el status quo que tanto conviene a quienes miran únicamente por sus intereses.

De su ronco pecho, que a la vuelta del tiempo le ha concedido cantar cada vez mejor las rancheras ya en porte de tequilera que pisa fuerte, me ha manifestado la esencia de su parecer al respecto: ’no te hagas bolas, vida de mi vida, me encanta que las seductoras del voto sean mujeres en este Texcoco donde habita buena parte de la cereza del pastel electoral. Deja me explico: Rosa Isela Martínez, Sandra Luz Falcón, y Erika Funes están por protagonizar una campaña electoral que será histórica. Todas tienen, en la forma, las mismas oportunidades de alzarse con el triunfo. Sin embargo, amparadas por sus respectivos partidos políticos, el ingrediente de las llamadas estructuras, a pie de tierra, son vitales junto a la naturaleza política de cada una’.

Lo dice en ese tono de madura hasta las cachas.

Angelikita, cuya edad está en la delgada línea, indescifrable, de alguien que se mueve con garbo y habla con la seguridad de tener más de treinta años y menos de cuarenta y cuatro, le ha seguido la pista a varios procesos electorales, y además su trayectoria de vida la desarrolla en el contexto de asumirse como conciencia crítica.

Por eso me encanta cuando levanta la voz y al paso suelta algunas majaderías para sellar ese tono conversacional de nuestros debates, al amparo de algún brebaje maravilloso y botana variada.

Por eso me deja pasmado el modo como escucha mi parecer en cuanto a la importancia de la naturaleza de la política, de su quehacer: ’La esencia de la política oscila entre la administración del bien común, la conservación y desarrollo del poder, y el debate, la controversia, y la definición de representantes de la mayoría en los círculos de poder (parlamentos, congresos y/o asambleas) donde se toman las grandes decisiones que afectan a determinados conglomerados sociales’, deslizo.

A bote pronto responde, sin extraviar el hilo de la charla: ’déjame decirte que te viste ligeramente pedagógico. Aquí no estás en un salón de clases, cabroncito. No te pases conmigo, ni trates de que te mire como alumna ingenua. El punto es que sí tienes razón, pero te falta explicar el cómo se configura una candidatura, y también los porqués a menudo la personalidad de quienes buscan el voto rebasa o se minimiza en proporción directa del partido que les cobija. Quiero decir, no es lo mismo una Rosa Isela, aún desconocida para muchos por el bajo perfil de los partidos que le dan sustento, presencia, al escenario que están por configurar la propia Erika Funes y Sandra Luz Falcón’.

’Te concedo cierto espacio de razón’, suelto con tono irónico.

La diva se acerca al sillón donde estoy, percibe mi estrategia y despojándose se su bata, con el vaso en mano advierte: ’quieres que me tire a llorar a tus pies, que prenda el calentador y no te bañes; por favor, mejor sírveme otro trago, y dale a ese cd de Chet Baker que tanto me hace vibrar’.

En automático obedezco las instrucciones.

Y entonces le sorprendo mientras pongo un poco de brebaje amarillo a su vaso y al mío y le doy play al cd que ha solicitado, al comentar, parsimoniosamente: ’La política se establece y desarrolla en el marco de un estado de derecho. La política se crea en torno a esas actividades en torno al poder, a través de esas entidades llamadas partidos políticos que actualmente gozan de cabal hartazgo por buena parte de la ciudadanía que desconfía cada vez más de la partidocracia imperante, de sus usos y costumbres’.

Revira ella también con un matiz de inusual contundencia: ’ Ok,ok. Rosa Isela tiene mínimas oportunidades, ciertamente, a la vista está. Ahora bien, de generarse una contienda de dos, entre Erika y Sandra, pues es asunto de mirar y valorar su paso en la administración pública y en los puestos de elección popular que han tenido. Para mi, Sandra lleva delantera. Conoce ambos terrenos. Más que Erika. Y la ola Morena está en el espíritu de mucha gente, así como también los crecientes reproches al PRI son moneda corriente. Es cuestión de comparar con lo que acontece a nivel estatal y federal. La ciudadanía ya no quiere más PRI. Y aquí es donde Sandra saldrá mejor librada de ese pantano que representan las campañas. A que sí. O dime algo que me deje pendeja a la voz de ya’, precisa.

Doy un sorbo al Ballantines. Respiro hondo. Miro su bello rostro, su menuda figura, y asumo el circunstancial reto: ’de la mano de Max Weber es preciso recordar sus apuntes: ’Hay dos formas para hacer de la política una profesión. Vivir para la política o vivir de la política. Aquel que vive para la política hace de ello su vida en el sentido íntimo o se solaza simplemente en el ejercicio del poder que conserva, o mantiene su equilibrio y la tranquilidad en su conciencia por haber dado un sentido a su vida al haberla puesto al servicio de algo. Entre vivir ’para’ y vivir ’de’ la política existe una diferencia, ya que el individuo que vive de la política se coloca en un nivel mucho más burdo, es en el nivel económico. Quien vive de la política como profesión, ésta es su fuente de ingresos; quien vive para la política se encuentra en un nivel más alto’, subrayo.

La diva mía se incorpora. Termina su trago al golpe. Deja el vaso en la mesa. Camina hacia mí con esa mirada que presagia habitar el paraíso terrenal. Abre sus brazos y sin dejar de bailar al compás del dictado musical de Chet Baker dice con dulzura irreprochable: ’la política es como el amor: un perro del infierno. Pero de que Sandra tiene todas las de ganar, las tiene. Y mientras tanto, bailemos, antes de intelectualizar demasiado esta charla. Ufff’.

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