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Por: Carlos Lavín Figueroa | guerrerohabla.com

De veredas a supercarreteras De México a Cuernavaca


’Historias y Relatos’

 De veredas a supercarreteras De México a Cuernavaca

Noviembre 14, 2021 16:42 hrs.
Cultura Nacional › México Guerrero
Por: Carlos Lavín Figueroa › guerrerohabla.com

Los mexicas de Tenochtitlan y los tlahuicas de Cuauhnáhuac tenían ya su ruta de comunicación, era una intrincada vereda entre el espeso bosque y los ásperos pedregales de la Sierra del Ajusco.

En 1521, Hernán Cortés llega por Jiutepec a conquistar Cuauhnáhuac, una vez tomada esta población, parte con sus huestes hacia la Gran Ciudad, fueron doce penosas leguas hasta Tenochtitlan. En aquel entonces, una legua era el camino recorrido en una hora a pie o en cabalgadura, la distancia podía variar según lo complicado o no del terreno.

Ya establecido en Cuernavaca en 1531, Cortés ordena la construcción de un ’camino de herradura’ para comunicar a la Ciudad de México con Acapulco pasando por Cuernavaca, en aquellos tiempos eran las propias bestias de carga las que marcaban las rutas menos abruptas.

A medio siglo XVI, varias expediciones se embarcaron desde Acapulco a las Islas Filipinas, la comandada por López de Villalobos arribó a esas islas en 1542. Faltaba descubrir una ruta conveniente de regreso. Dos décadas después en 1565 Andrés de Urdaneta, aprovechando mejores vientos, encontró la ruta de retorno hasta la Bahía de Santa Lucia en Acapulco. Así, en 1565 Miguel López de Legazpi estableció la ruta de comercio entre Asia y Nueva España con ’El Galeón de Manila’ o ’Nao de China’, comercio que continuaría hasta 1815.

La llegada constante a Acapulco de una gran cantidad de novedosos productos y la necesidad de transportarlos a la capital, obligó a mejorar aquel primer ’camino de herradura’ para llevarlos a lomo de mulas y algunos tramos en carretas pasando por Chilpancingo, Taxco y Cuernavaca, éste camino se construyó a iniciativa del virrey Luis de Velasco y fue terminado hasta 1592. El viaje tardaba semanas a través de trayectos difíciles y lentos. Esa ruta reflejó una actividad económica importante por todos los pueblos que pasaba.

El 22 de marzo de 1803 Alejandro de Humboldt llegó a Acapulco con su fragata, y describió en su diario las vicisitudes de cruzar por ese camino hasta la Ciudad de México a donde llegó el 12 de abril; ’El camino iba de mal en peor, pues a partir de Cuernavaca los tramos se empezaban a volver más angostos’. Y dirigió un escrito urgiendo a las autoridades para que ’mejorasen el camino pues en general era penoso’. Las peores dificultades eran el Rio Papagayo y el río de Mezcala, que aunque poco profundos -en esa ruta- en tiempos de secas no llagan a 60 metros de ancho y se podían cruzar; en tiempos de lluvias eran de hasta 250 metros de anchura con corrientes peligrosas y ’los cargamentos esperaban hasta semanas en las orillas de estos ríos, sin que los arrieros se atrevan a tantear el vado’.

Dos décadas después de la Independencia, el español Anselmo Zurutuza estableció las diligencias México-Cuernavaca que salían a las 6 de la mañana de la Plaza Mayor de la ciudad todos los lunes, miércoles y viernes, y regresaban al otro día, fue el primer transporte público que transitó ese ’Camino Real’ pero seguía siendo agreste y cansado. En el pueblo de ’Parres El Guarda’ ubicado en la cima del camino, había una ’posta’ dentro de la hacienda triguera de principios de ese siglo, para ’refresco (cambio) de caballos’ y descanso de pasajeros que comúnmente usaban Maximiliano y Carlota en sus continuos viajes a Cuernavaca.

A la creación del Estado de Morelos en 1869, el gobierno federal destinó un millón 200 mil pesos para el mejoramiento del camino, pero no sirvió de mucho pues el geógrafo alemán Friederich Ratzel narró en 1874 que ’la vía que iba de la capital de México a Cuernavaca y Acapulco no es una carretera de países civilizados, apenas es solo un camino de herradura’, y constaba de 511 difíciles kilómetros.

A la llegada del siglo XX eran tres las empresas que sacaban provecho comercial de la carretera México-Cuernavaca-Acapulco rentando recuas de mulas y carretas para quienes necesitaban transportarse o mover sus mercancías de un lado a otro.

En 1927 Plutarco Elías Calles era presidente, y por mediación del embajador Morrow que tenía casa en Cuernavaca; la Comisión Nacional de Caminos contrató a la compañía estadounidense Byrne Brothers para que construyera la primera carretera asfaltada de dos carriles entre México y Cuernavaca; y más angosta hasta Acapulco, en noviembre quedó inaugurada y se redujo el traslado de 7 días a solo 36 horas al puerto. La vida turística de Cuernavaca y las casas de fin de semana empezaban, algunos de los grandes pero provincianos mesones incluyen ya servicios de primera, y surgen los grandes hoteles.

En los años `30, con la carretera mejorada, la compañía Flecha Roja inaugura sus viajes de itinerario fijo, diario salían de madrugada desde la Plaza de la Constitución a México-Cuernavaca-Acapulco-Zihuatanejo con autobuses de 18 pasajeros incluyendo chofer, era un viaje ’de sol a sol’ al puerto, al otro día salía hasta Zihuatanejo.

En 1952, con la autopista de cuatro carriles a Cuernavaca, la primera del país, la vida turística de esta ciudad llegaría a sus mejores tiempos.

En el ‘58 se extiende la autopista hasta Iguala de solo dos carriles, acortando el tiempo al puerto, el turismo en Cuernavaca se estanca y prospera en Acapulco. En el `93 se inaugura la Autopista del Sol, 360 kilómetros directos, hasta el Nuevo Acapulco Diamante.

¡Hasta la próxima!
Diario de Morelos

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