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Opinión

Rodolfo Villarreal Ríos


El nombre propuesto era Partido Democrático Nacional.

El nombre propuesto era Partido Democrático Nacional.


Marzo 02, 2018 21:39 hrs.
Periodismo Nacional › México Coahuila
Rodolfo Villarreal Ríos › guerrerohabla.com


Mañana, 4 de marzo, se celebran 89 años desde que el grupo encabezado por el estadista, Plutarco Elías Calles fundara la organización política antecesora de lo que hoy se conoce como Partido Revolucionario Institucional (PRI). Para los rancios de derecha y de izquierda, además de todos aquellos que dicen nadar en olor a santidad mientras se proclaman demócratas impolutos, el solo mencionar a esta agrupación les hace ariscar la nariz, a la vez que en su entorno político doméstico chacualean sobre un líquido negruzco que no es precisamente algún refresco de cola. Sin embargo, en esta ocasión no vamos a discutir sobre la percepción olfativa de nadie, total muy su apéndice nasal y cada quien se divierte según sus costumbres. Lo que vamos a revisar es algo que, probablemente hasta los propios priistas hayan olvidado, el nombre que hoy portan no era el escogido inicialmente. Partamos, como diría aquel, desde el principio.
El 4 de marzo de 1929 nace el Partido Nacional Revolucionario (PNR) para aglutinar a las fuerzas políticas diversas surgidas al amparo de la Revolución Mexicana. En el contexto del proyecto de nación del estadista Elías Calles era un elemento más para dejar a un lado la era de los caudillos y dar paso a la vida institucional. La dirección del instituto político nuevo no podía haber recaído en manos mejores que las del más ilustre coahuilense del México postrevolucionario. Manuel Pérez Treviño. Durante los once años siguientes, alrededor del PNR, se construiría la vida política de nuestro país. Infantil sería negar la influencia que tenía el estadista Elías Calles hasta que cometió el error de creer que el ’chamaco,’ así lo llamaba, Cárdenas continuaría con la política del nacionalismo pragmático. Eso no sucedió, ya como presidente Cárdenas se envolvió en la bandera del nacionalismo populista. Sabemos que no faltara algún afiebrado quien intente descalificarnos por incurrir en semejante sacrilegio, pero esa es una realidad indiscutible cuya discusión dejaremos para otra ocasión, eso no es hoy el tema a discernir. En 1936, se expulsó, para el endulzar el oído de los políticamente correctos, al estadista. En realidad este aceptó irse del país sin embarcarlo en otra revuelta, algo que pocos analizan y que tiene un significado histórico monumental. Acto seguido, se procedió a buscar desaparecer todo lo que pudiera lucir de su creación. En ese contexto, el 30 de marzo de 1938, le cambian el nombre al PNR, y nace el Partido de la Revolución Mexicana (PRM) ya no habría Maximato alguno, se daba paso al presidencialismo con todo lo bueno y malo que ello conllevaría. El político jalisciense Silvano Barba González, último presidente del PNR, entregaría el cargo a al guanajuatense Luis Ignacio Rodríguez Taboada quien fungiría como primer presidente del PRM. Bajo esas siglas, se desarrollaría la elección presidencial de 1940, un evento de cuya pulcritud no puede tenerse duda. Las cosas llegaron a un grado tal que en la casilla en donde depositaria su voto el presidente Cárdenas Del Río recibió un baño de asepsia nunca antes visto. Según cuenta el ’filosofo’ inmortalizado en la frase ’la moral es un árbol que da moras,’ Gonzalo N. Santos, momentos antes de que sufragara el mandatario hubo algunos poco convencidos que se aparecieron por ahí y como no fue factible hacerlos cambiar de parecer, Santos ordenó a sus muchachitos que les dieran una friega a base de plomo. Pero surgió un problema, el elemento químico número 82 fue utilizado encapsulado y por consiguiente dejó huellas. Por eso, fue necesario traer a los bomberos con mangueras en mano para desaparecer cualquier rastro que pudiera incomodar al demócrata mexicano quien se sorprendió de la pulcritud del sitio, pero se abstuvo de preguntar por qué el lugar rechinaba de limpio. Sin embargo, antes de esa elección, en 1939, voces diversas pedían cambiar al PRM.
La Liga Campesina ‘Úrsulo Galván,’ pedía que fuera un partido clasista y que no albergara en su seno a los políticos profesionales. La Unión Democrática Institucional demandaba ’que sea disuelto el partido oficial denominado Partido de la Revolución Mexicana, por ser antidemocrático e inconstitucional su existencia y por prestarse a realizar imposiciones con burla al voto popular.’ Por su parte, el Frente Socialista de Abogados pugnaba porque el PRM desapareciera como organismo de monopolio político y se convirtiera en un partido de izquierda, con programas y tendencias bien definidas. El 15 de enero de 1941, en la Revista Combate, Narciso Bassols García criticó las propuestas de cambio que se planteaba realizar en el PRM y el rumbo que tomaba la presidencia de Manuel Ávila Camacho. Ante ello, demandaba realizar un análisis profundo sobre el rumbo a tomar. Asimismo, en su editorial del 19 de febrero de 1941, el diario El Nacional resaltaba las críticas que se hacían al PRM por intervenir en los asuntos políticos de los estados, además de ejercer el monopolio centralizado mediante ’la fiscalización y supeditación a sus decisiones de los poderes locales y sus representantes.’ Lo cual hacia que se calificara al ’federalismo como una ficción legal…’ En medio de esto, en julio de 1941, un político muy ligado al presidente Cárdenas, Antonio I. Villalobos Maillard, quien fungía como presidente del PRM, empezó a hablar sobre la reorganización de ese instituto político. En ese contexto, se buscaría fortalecer al sector popular y ya se trabajaba con las centrales obreras. Asimismo, se formó una comisión con los miembros del partido en la Cámara de Diputados la cual buscaría diseñar una estrategia que permitiera fortalecer a los tres sectores, alcanzar una vida económica solida e independiente del apoyo oficial y evitar, en la medida de lo posible, los choque con los grupos locales a la hora de decidir candidaturas, mientras que se buscaría garantizar el libre juego de los partidos políticos independientes para garantizar los derechos cívicos de los ciudadanos. Los gobernadores de los estados, también, se manifestaron por las reformas mencionadas. Bajo esas premisas de cambio trascurrirían los años siguientes, se insistía en la reorganización, en que dejara de ser centralista, que se transformar su organización y estructura, pero siempre trataba de precisarse que los cambios propuestos no implicaban dar un giro hacia la derecha. Finalmente, a mediados de 1944, se presentó un proyecto de estatuto del Partido Democrático Nacional (PDN), el cual se planteaba sustituyera al PRM.
Ante la propuesta mencionada, el 16 de octubre de 1944, en una carta dirigida al presidente del PRM, Villalobos Maillard, se manifestó la CTM. A nombre de la central obrera firmaban el documento Fidel Velázquez Sánchez, Fernando Amilpa Rivera y Francisco García Carranza quien afirmaban que, tras estudiar el proyecto de estatuto del PDN, estaban plenos de estupor y que a pesar del nombre endilgado, de demócrata, nada de eso tenía y solamente era ’eficaz para desorientar y sembrar la confusión…’ Empezaban por citar el Artículo 1º en donde se estipulaba que el PDN, ’se constituye por el conjunto de ciudadanos revolucionarios del país y de aquellos de tendencias democráticas y progresistas y demás elementos afines al ideario de la Revolución Mexicana.’ Esto decían daba origen a la existencia de un organismo que no superaba al PRM en cuanto a una serie de situaciones amorfas. Asimismo, inquirían que si por el hecho de que algún ciudadano se colocara dentro de lo establecido en el ’Inciso B, del Artículo IV, Capitulo II (aceptar y protestar, cumplir y hacer cumplir la declaración de principios, el programa, los estatutos y demás disposiciones legitimas del Partido) va a ser considerado como revolucionario, con las aptitudes y derechos inherentes a los elementos auténticamente revolucionarios?’ Pero ahí no paraban los dos lobitos y su acompañante, cuestionaban ’¿Se piensa que la tendencia y afinidad de las personas, con quienes se supone va a formarse el Partido Democrático Nacional ha de determinarse solo por una simple declaración de aceptación de las estipulaciones del Inciso B mencionado? Y, ¿Cuáles son las tendencias democráticas y progresistas y el ideario de la Revolución, con que han de cohonestarse la adhesión de los ciudadanos con que hablamos? ¿Las tendencias de Acción Nacional y las de la Unión Nacional Sinarquista, que al igual que las instituciones que se ostentan como revolucionarias dicen tender hacia normas de vida democráticas y progresistas, o han de cohonestarse la ‘tendencia’ y la ‘afinidad’ de los ciudadanos con las de los revolucionarios de verdad?’ Pero ahí no paraban las dudas.
Dado que el Artículo II mencionaba que el ideario del PDN sería: ’La Revolución al Servicio de la Patria,’ la CTM preguntaba: ¿A qué ideario de la Revolución Mexicana deberían ser adictos los ciudadanos revolucionarios, los ciudadanos con tendencias, y los ciudadanos afines que desearan pertenecer al Partido Democrático Nacional? ¿Al ideario que quisieran forjarse cada uno de ellos de acuerdo con su libre albedrio, con sus acertadas o falsas apreciaciones personales, con su candor con su buena fe, o con su fanatismo, con sus complejos, o con su oportunismo y hasta con sus desvergüenzas? ¿Al ideario con que pudieran dotarse los ‘ciudadanos revolucionarios’ conocedores a medias , tal vez, del origen de las contradicciones y de las profundas diferencias de Partidos Políticos como el Partido Nacional Anti reeleccionista, el Liberal Constitucionalista,y el Nacional Cooperatista y el Partido Nacional Revolucionario [cuya] acción no fue siempre origen de la voluntad de las masas revolucionarias del país, sino que fue producto casi siempre del vasallaje político de algunos de los directores de esos partidos…’ Asimismo, inquirían: ’¿Al servicio de cual Patria va a estar la Revolución? ¿Al de la Patria que nos hablan los hispanistas de esta pobre y querida patria nuestra, que contemplamos cargada de injusticias y de las desgracias que heredara de los conquistadores ; o al servicio de la Patria que hemos hablado los revolucionarios…?’
Asimismo, en el Artículo III del capítulo I, se hablaba de que uno de los objetivos fundamentales del PDN, (este lenguaje nos hizo evocar el que empleaba el grupo en el cual participábamos cuando andábamos de ’insurrectos’ en nuestros años preparatorianos) era ’alcanzar el poder público por los procedimientos democráticos y organizar la vida social con la intervención del Estado en las actividades individuales, las que deberán estar subordinadas al bienestar social.’ La crítica partía a partir de la frase ’Alcanzar el poder.’ Por ello, los cetemistas se hacían la pregunta: ’¿a quién podría ocurrírsele que es un acierto que a estas horas de organización perfecta de la contrarrevolución en las filas de Acción nacional y de la Unión Nacional Sinarquista y de agresión permanente de estos Partidos Políticos substraigamos a los obreros de las filas de un Partido que, como el PRM, está en el poder para que se vayan a las filas de otro, que se antoja trasnochado, y que nos sale con que aspira ’alcanzar el poder?’ Asimismo, demandaban definir en qué contexto se proponía y que era realmente eso del bienestar social. Para algunos esto podía ser sinónimo de explotación inmoderada de las riquezas de México, un pueblo analfabeto, fanático y sumiso que se deje explotar, la existencia de Gobiernos cómplice de los extranjeros y de los nacionales que saquean el país…’ Eso del bienestar social, apuntaban, suena ’…tan teórico como el bienestar común, de que hablan Acción Nacional y la Unión Nacional Sinarquista.’ Eso no era todo.
Cuando se apuntaba que el PDN buscaría ’orientar la política nacional e internacional de México de acuerdo con los antecedentes históricos de la nación y las circunstancias continentales y mundiales,’ la pregunta obligada era ¿Cuáles? ¿Los de la conquista espiritual y militar…que llevaron a cabo soldados y clérigos españoles…? ¿Los antecedentes históricos de la Guerra de Independencia…la impotencia y desgracia de los gobiernos honrados como el de [el estadista] Juárez, el del ultraje de los príncipes extranjeros, la impunidad de las tiranías sanguinarias que se asentaron en México hasta…1910…? Asimismo, surgía la duda de que sucedería ’…cuando Acción Nacional y la Unión Nacional Sinarquista acatando ordenes de la Falange española hablan de que México debe volver a las ‘excelencias’ del siglo XVIII. ¿No resulta peligro constituir un Partido con ciudadanos revolucionarios que carentes de vínculos en su acción política con organismos de lucha arraigados en viejas tradiciones y anhelos de justicia, pudieran considerar que la selección de antecedentes históricos de acuerdo con las culés debe orientarse la política nacional e internacional de México, debería quedar sujeta a su libre albedrio?’ en lo referente a que la política se orientaría de acuerdo a las circunstancias continentales y mundiales, lo primero que discernieron Velázquez, Amilpa y García fue que eso parecía darle la razón a los sinarquistas quienes imputaban que nuestros problemas se originaban por ’el derrotismo de aquellos que creen imposible el surgimiento de la patria o que esperan provenga del extranjero la salvación de nuestro país. Ante esto, la CTM planteaba que ’la política de la nación [debe plantarse] de acuerdo con las necesidades del pueblo y de México y, después de acuerdo con las posibilidades que para la satisfacción de esas necesidades presente la convivencia del país con las demás naciones del mundo.
En lo que se refería al sistema electoral propuesto para el PDN, se pretendía que ’con excepción de los funcionarios de los comités municipales que serían designados por el voto directo…todos los demás órganos directivos sean electos por votación indirecta…’ En lo concerniente a la elección de candidatos del partido, se establecía que fuera mediante elección directa desde los ayuntamientos, gubernaturas y el Congreso, pero para la Presidencia de la Republica ’…se adopta el sistema de votación indirecta, y dicho candidato sería electo en una convención integrada por delegados electores, a quienes se asignaría la facultad de opinar y resolver a su arbitrio es un asunto de interés vital para el partido y para la nación, independientemente de lo que pudieran opinar los miembros de aquel…’ Tras de todos los considerandos mencionados, la CTM concluía simple y llanamente: ’consideramos que sería perjudicial para los interese de la Revolución, de la nación y del proletariado revolucionario, sustituir al Partido de la Revolución Mexicana por el que se pretende crear.’
Finalmente, el PDN quedó en calidad de neonato. En lugar del PRM y el nacionalismo populista predominante, se dio paso al nacionalismo institucional el cual bajo el nombre de Partido Nacional Revolucionario (PRI) nacería el 18 de enero de 1946 y tuvo como primer presidente al chiapaneco Rafael Pascasio Gamboa. Con todos sus errores y aciertos, bajo la dirección de gobiernos emanados de este instituto político, el país alcanzó conjuntamente el crecimiento desarrollo económico, una combinación muy difícil de lograr. Mañana, el PRI,cuando no vive su días más brillantes, cumple 89 años (divididos en tres etapas). Nuevamente se halla inmerso en un proceso por redefinirse y que muchos de sus males se originan por parecerse a los planteamientos de ese organismo neonato que fue el Partido Democrático Nacional. Sin embargo, aun cuando todos creemos tener la receta que le permitiría aliviar sus males, corresponde a los miembros del PRI determinar cuál es el rumbo que tomara es partido para enfrentar el futuro. vimarisch53@hotmail.com
Añadido (1) Les comento que este lunes 5 de marzo de 2018 a las 18:00 horas, dentro de las actividades de la 39 Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería, en el marco de la presentación de los libros que componen la Colección del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM), está incluido ’El Senado Estadunidense enjuicia a México y al Presidente Carranza’ cuyo autor es este escribidor. El evento, se efectuará en la Galería de Rectores ubicada en el segundo piso del Palacio de Minería situado en Tacuba # 5 de la CDMX.
Añadido (2) Tres espíritus se apoderaron del escenario. El del Tío Gamboín, cuando parecía que concluiría su perorata demandando ’no me fallen amiguitos, no me fallen.’ El de Chabelo con aquello de ’ojo, mucho ojo…y cuéntaselo a quien mas confianza le tengas.’ El de la Chimoltrufia, por eso de que ’…yo como digo una cosa, digo otra…’ Tres presencias etéreas de la barra televisiva infantil del anteayer materializadas, durante el presente, en una sola. Para quienes negaban que la TV mexicana no instruía, aquí tienen una muestra con un nivel muy alto.
Añadido (3) Hasta ternura provocan quienes, en su antiyankismo, ven a China como la esperanza salvadora. Si supieran historia, y analizaran con objetividad el presente, se percatarían que ante los chinos, los estadounidenses son apenas unos párvulos en eso de ejercer el poder como un imperio.

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