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Lectura Política

Noé Mondragón Norato


El tercer presidente de la alternancia

El tercer presidente de la alternancia


Abril 01, 2018 23:31 hrs.
Periodismo Estados › México Guerrero
Noé Mondragón Norato › guerrerohabla.com

La primera alternancia que avizoraba el país en la elección del 10 de julio de 1910, fracasó rotundamente. Al menos, por la vía pacífica. El dictador Porfirio Díaz Mori, había asegurado al periodista norteamericano James Creelman, en una larga entrevista publicada en 1908 en la revista Pearson’s Magazine: ’He esperado pacientemente porque llegue el día en que el pueblo de la República Mexicana esté preparado para escoger y cambiar sus gobernantes en cada elección, sin peligro de revoluciones armadas, sin lesionar el crédito nacional y sin interferir con el progreso del país. Creo que, finalmente, ese día ha llegado’. Pero en realidad, Díaz no estaba dispuesto a dejar el poder. Los resultados de la elección así lo confirmaron: obtuvo 18 mil 625 votos, contra 196 de Francisco I. Madero. Nadie creyó ese cuento. Y estalló la Revolución. Madero llegó a la presidencia gracias a la revuelta social. No por las urnas. De ahí se lee lo demás.
¿TERCERA ALTERNANCIA?- El PRI no parece dispuesto, como Porfirio Díaz, a dejar la presidencia de la República. Razones sobran: 1.- La segunda alternancia en la presidencia del país, también fracasó. Si bien es cierto que el PRI perdió en las urnas y por primera vez en su historia, la presidencia de México en la elección del 2 de julio del 2000, al final de cuentas, el panista Vicente Fox Quezada, no fue el hombre de la transición democrática que el país demandaba. Se requería sobre todo, que como primer presidente opositor, refundara todas las instituciones. Ajustara cuentas con quienes hundieron a la nación en un mar de corrupción. Acotara las complicidades como nociva mística del agandalle y del atraso. Promoviera la fundación de una nueva estructura política. Cancelara la incubación de las partidocracias que tanto daño han causado. Y frenara en seco, la cultura trepadora y arribista hacia el poder. No lo hizo. Y por eso, las nuevas generaciones de políticos abrevaron lecciones de corrupción que reprodujeron después, al diez mil por ciento. En resumen: Fox pactó con el PRI para que todo siguiera igual. Para no ’molestar’ a prominentes, torcidos y siniestros miembros de ese partido. Y ese pacto lo refrendó cuando en la elección presidencial de julio de 2012, decidió apoyar el proyecto político del actual presidente tricolor, Enrique Peña Nieto; no el de la candidata panista, Josefina Vázquez Mota. Y lo confirma hoy, con sus apoyos abiertos hacia el candidato del PRI a la presidencia, José Antonio Meade. 2.- La tercera alternancia parece en vías de cuajar. Ahora, en la elección del 1 de julio de 2018. Pero como en la elección presidencial de 1910, hay evidentes inercias al cambio. Actores políticos que, como Porfirio Díaz, se resisten a procesar su cierre de ciclo. Su inutilidad y nula aportación al proceso democrático transformador. En esta senda, todas las encuestas dan una tendencia ganadora e irreversible, al candidato presidencial del Morena, Andrés Manuel López Obrador. Así como las proyectaba Madero. Las preguntas que perturban son tres: ¿Tendrá que pactar con el PRI como lo hizo Fox, para que esas fuerzas oscuras lo dejen arribar como el tercer presidente de la alternancia? De no ser así: ¿Echará mano el sistema priísta de todas sus trampas, mapaches, operadores como Vicente Fox y hasta el fraude cibernético y por adelantado, con el fin de cerrarle el paso? ¿Acaso la apuesta política tricolor se ubicaría en reeditar la revuelta social –como en 1910- e incendiar al país? La elección de julio se encargará de confirmarlo. O desmentirlo. Lo cierto es que el país completo ya no aguanta la simulación, la retórica ni los engaños discursivos sistemáticos. Resultados, es la palabra clave. Y hasta hoy, la mayoría de los mexicanos tenemos ayuno recurrente de ellos.
HOJEADAS DE PÁGINAS…El obispo de la diócesis Chilpancingo-Chilapa, Salvador Rangel Mendoza, volvió a meter en un predicamento al gobierno de Héctor Astudillo. Reveló ’un compromiso’ con un líder del crimen organizado para ’no asesinar a más candidatos en Guerrero, bajo dos condiciones: que no compren el voto y cumplan después, sus promesas’. El mensaje es claro: la tarea que no puede resolver el gobierno estatal, la trabaja y concluye, la Iglesia.

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