EN LAS NUBES

El tiempo es un regalo

Carlos Ravelo Galindo

El tiempo es un regalo

Política

Enero 12, 2021 19:49 hrs.
Política Nacional › México Ciudad de México
Carlos Ravelo Galindo › Club Primera Plana

Bienvenido a tu quehacer don Jorge Herrera Valenzuela.
Y nuestra gratitud por enterarnos de que el próximo domingo 17, día de San Antonio Abad, fecha en que los católicos llevan a sus animalitos-mascotas a bendecir, cumplirá 99 años de edad nuestro amigo Luis Echeverría Álvarez, ex presidente de México.
Este abogado defeño, político desde su juventud y diplomático de 1972 a 1979 fue durante 54 años esposo de la jalisciense doña María Esther Zuno Arce.
Y ambos, padres de Luis Vicente (+), María del Carmen, Álvaro (+), María Esther, Rodolfo (+), Pablo, Benito y Adolfo.
Y como el tiempo es un regalo que confirmamos los que aún vivimos, animales ya benditos, añadiríamos que aún hay peligro, pues no debemos olvidar que enero y febrero, desviejadero.
Luis Echeverría Álvarez, es uno de los 13 presidentes nacidos en la Capital del País.
Cumple 44 años de expresidente o sea es el segundo en la lista.
Lascuráin el tercero y Portes Gil el primero.
Echeverría pertenece al grupo de 22 abogados que han gobernado México y es uno de los cinco egresados de la UNAM, los otros fueron Miguel Alemán Valdés, Adolfo López Mateos, Miguel de la Madrid Hurtado y Carlos Salinas de Gortari
Nos comentas que por ’indisciplinado’ no fue diputado federal. Por ’disciplinado’ llegó a presidente de México.
Y el último candidato presidencial con larga trayectoria en el Partido Revolucionario Institucional.
Polémico. Satanizado por el suceso del 2 de octubre.
Señalado como responsable del ’halconazo’, ocurrido el 10 de junio de 1971, era Jueves de Corpus.
Lo procesaron penalmente, se le sentenció, cumplió con arresto domiciliario y fue absuelto, exonerado.
El joven Echeverría, estudiante de la Escuela Nacional de Jurisprudencia, donde se tituló en 1945, inició su vida política como secretario particular del general poblano Rodolfo Sánchez Taboada, segundo presidente nacional del PRI en los años cuarenta. A Luisito se le ocurrió ir a las oficinas del primer Distrito Electoral en el Distrito Federal y revelar su intención de ser candidato a diputado federal.
Al enterase el divisionario, de la petición de su secretario particular, dio un golpe sobre el escritorio y gritó que Echeverría no le había informado nada.
Y el militar poblano, no autorizar el registro del aspirante a legislador y se quedó sin secretario particular.
La notica cimbró en las oficinas priistas y uno de los primeros en saber la suerte de Luis, fue Pancho Galindo Ochoa.
El profesor y licenciado Miguel Osorio Marbán, narró en uno de los tomos de la Historia del PRI, que don Pancho, político con experiencia, aprovechó su cercanía con Sánchez Taboada para interceder por el impetuoso joven Echeverría, quien estaba arrepentido y el general le dijo que aprendiera la lección y regresara a su puesto de secretario particular.
Nuestro personaje, hoy casi centenario, nunca tuvo un cargo de elección popular, antes de presidente de la República.
Durante su estancia, por años en el Revolucionario Institucional, Luis Echeverría tuvo diversos encargos administrativos y políticos.
Uno de ellos fue el de tener a hora temprana una síntesis periodística para su jefe.
Me contaba Ernesto Montañez, empleado del diario La Prensa, que ’a las cuatro o cinco de la mañana, llegaba el licenciado Echeverría, a quien tuteábamos, a recoger ejemplares del diario y a veces se echaba un cafecito con nosotros’.
Luego seguía su recorrido por El Universal, Excélsior, Novedades.
Fue responsable del área administrativa y en la campaña del candidato presidencial Adolfo López Mateos, ascendió a oficial mayor, cuando el general bajacaliforniano Agustín Olachea Avilés presidía el PRI.
Echeverría recibió la encomienda de pronunciar el discurso cuando el exsecretario del Trabajo, en el gabinete de don Adolfo Ruiz Cortines, rindió protesta como candidato presidencial.
Durante el sexenio 1970-1976 el presidente Echeverría integró a un nutrido grupo de mexicanos, todos con trayectoria política, académicos, técnicos de primer nivel, especialistas en finanzas reconocidos internacionalmente, diplomáticos de primera línea.
El michoacano Alfonso García Robles, secretario de Relaciones Exteriores, recibió el Premio Nobel de la Paz, en 1982, por su autoría en los Tratados de Tlatelolco. Emilio Oscar Rabasa, Mario Ramón Beteta, técnicos como Leandro Rovirosa Wade y Eugenio Méndez Docurro.
Los jóvenes tuvieron una oportunidad de oro, pues los incluyó en tareas de primer orden dentro del gabinete presidencial, como fue el caso de Francisco Javier Alejo López, Ignacio Ovalle Fernández, Fausto Zapata Loredo y Mauro Jiménez Lazcano.
Fausto falleció hace 6 años. Fuimos compañeros en la redacción de La Prensa, igual que mi estimado amigo Mauro, con quien compartí créditos en el Populibro La Prensa titulado ’Bob Kennedy y Los Asesinos Sin Cara’, cuyo tiraje, en 1968, fue un éxito editorial y comercial.
Entre los supervivientes de ese gabinete, integrado por más de 320 personajes, siguen en el activo dos figuras muy conocidas. Los dos con carrera política, académica, legislativa y diplomática. El aguascalentense Augusto Gómez Villanueva y Porfirio Alejandro Muñoz Ledo y Laso de la Vega. Augusto es el Decano de los Políticos y actualmente es el responsable del proceso electoral por parte del PRI.
Porfirio acaba de ser presidente de la Cámara de Diputados y busca la reelección como diputado federal.
Augusto, como líder de la CNC, lanzó la candidatura de Echeverría, en la Glorieta de Huipulco, Tlalpan, donde estaba una estatua ecuestre de Emiliano Zapata.
Después Gómez Villanueva fue el último jefe del Departamento de Asuntos y Colonización y el primer secretario de la Reforma Agraria.
Porfirio figuró como titular de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social. En 1975 Muñoz Ledo, presidente nacional del PRI y Gómez Villanueva, secretario general del mismo partido. Ambos coordinaron la campaña presidencial de José López Portillo.
Los otros supervivientes son: Nacho Ovalle, Francisco Javier Alejo López, Oscar Brauer Herrera y Mauro Jiménez Lazcano. Por el gabinete desfilaron 34 personajes, 28 ya cerraron su historia.
El licenciado Echeverría fue el primero de los expresidentes que rompió la ley del silencio para quienes dejaban el poder.
En la sucesión de 1976 el hombre fuerte para llegar a Palacio Nacional era el secretario de Gobernación, Mario Moya Palencia.
Sin embargo ’el dedito elector’ señaló hacia el despacho de José López Portillo, titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público. Cuentan que la compañera María Esther abogó ’por Pepe, amigo desde la juventud’.
En alguna ocasión don Adolfo Ruiz Cortines nos dijo, a los reporteros, que ’nunca el que cobra los impuestos es simpático a la gente y no sería presidente’.
El caso es que el presidente López Portillo y Pacheco en un momento dado determinó alejar del país a su entrañable amigo, convirtiéndolo en diplomático. Extrañó ese nombramiento que rompía las buenas relaciones entre Luis y ’Pepe’.
Muñoz Ledo le entregó la oficina de embajador en la UNESCO, donde Echeverría estuvo seis años y uno más en la embajada de Australia y Nueva Zelanda.
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