Por María del Mar Barrientos | guerrerohabla.com

Elena Poniatowska en su etapa del ’adiós’


*La abuela, escritora, princesa y mexicana de corazón reconoce que está en la fase final de su vida y hace un recuento de sus mayores logros, sus arrepentimientos y de su amor por nuestro país

Elena Poniatowska en su etapa del ’adiós’

Enero 31, 2019 19:28 hrs.
Periodismo Nacional › México Ciudad de México
Por María del Mar Barrientos › guerrerohabla.com


Enero 31, 2019

"A mis casi 87 años, estoy en la etapa de salida, en la del adiós, que les vaya bien. Que me recuerden como se les dé la gana y si quieren, que me olviden". Foto Yaz Rivera
Eran las cinco de la tarde en la colonia Chimalistac, al sur de la Ciudad de México. Caminamos por el empedrado, pasando por la parroquia de San Sebastián Mártir, hasta llegar a casa de la señora Elena. Salían camarógrafos y mucha gente de la puerta, pues ese fue el primer día de la grabación de un documental de la escritora que saldrá próximamente.

Entramos a la casa y ahí estaba Poniatowska, sentada en su sillón amarillo, con un cojín bordado en punto de cruz con la imagen de AMLO. El cojín tiene 20 años. ’Si te fijas, todavía tiene el color amarillo del PRD, por eso cuando Andrés Manuel viene, dice que no le gusta, porque él ya no pertenece a ese partido’, me dijo.

Toda la casa está llena de libros 14 mil, para ser exactos. En una de las mesas tiene varios retratos, los que nos llamaron la atención fueron unos de cuando la escritora era joven y otro que muestra a Elena abrazando a su amigo del alma, Carlos Monsiváis. ’Mi Monsi’, como le dice Elena, quien agarró el retrato y lo miraba con profunda melancolía. ’Odiaba a las mujeres, a todas’, dijo. La foto más grande de la mesa era la de sus nietos. Tiene 10.

Después de mostrarnos sus múltiples retratos, nos dirigió hacia otra habitación, donde tenía varios óleos, y es que Elena pinta y sí que lo hace bien. Uno de sus cuadros favoritos era el de ella de pequeña con su papá. ’Era muy guapo, muy alto y tocaba muy bien el piano’, dijo. ’Aunque mi cara no me salió tan bien en la pintura, me puse la boca chueca’. Le gusta pintar y lo llama terapia ocupacional. ’Eso pasa cuando tienes 87 años, antes jamás hubiera tenido tiempo de esto’, me contó.

Allá afuera (en el jardín) está Lolo, un loro verde que no habla y que sufre cuando vienen las ardillas y lo atacan. Tenía antes un perro, Shallow, que era un labrador negro y se murió. ¿Le gustaría tener otro perro?, le pregunté. ’Me gustaría, pero Martina, no quiere’, respondió. Martina lleva trabajando en la casa de la señora Poniatowska 10 años y a leguas se ve la complicidad que ambas tienen. La acompaña a caminar por el empedrado de Chimalistac, donde antes paseaba a Shallow. ’Me gustan los perros pero no los que tienen las señoras ricas arriba del busto todo el día. A mí me gustan los de verdad’, mencionó.

¿Y quién va a escribir la entrevista?, me preguntó. ’Yo’, le contesté inmediatamente. ’Qué gusto. Porque ahora ya hay muchas mujeres que sólo quieren salir maquilladas y en la tele, y se olvidan de escribir’, me dijo.

Entonces empecé con la entrevista a una princesa. La llamada Princesa roja, la escritora, la periodista, la política, pero también la mamá, la abuela y la ama de casa.

Entrevisté a la famosa Elena Poniatowska en todas sus facetas.

Elena, ¿desde hace cuánto tiempo vive aquí?

Toda mi vida. Llevo muchísimos años. Aquí han venido a verme mis nietos que son 10, y a veces hasta duermen aquí. Son tres mujeres y siete hombres. Las mujeres se llaman, Luna, que vive en Mérida, que canta y baila y es muy chistosa; Carmen, que vive en Puebla y su hermana Inés, que quiere ser actriz. Se quiere ir a estudiar fuera para prepararse. Andrés es muy poético y muy guapo y Thomas acaba de regresar a Mérida y ya vive en la Ciudad de México.

¿Cómo es usted como abuela?

Pues habría que preguntarles a mis nietos, pero no soy nada molona. Nunca les digo que se acaben su chocolate o su Chocomilk. Los oigo, me oyen y trato de no aburrirlos.

¿Les habla en francés a sus nietos?

Ellos entienden perfecto, porque estudiaron en el Liceo Francés. Mis hijos, en cambio, lo hablan poco pero entienden muy bien.

¿Cuál es el espacio favorito de su casa?

En general es donde escribo. En el piso de arriba. Donde tengo mi máquina, ahí es donde paso la mayor parte del tiempo.

¿Qué hace diariamente?

Soy madrugadorsísima. Antes tenía un perro labrador negro, llamado Shallow, que lo llevaba a caminar. Luego me pongo a escribir y dizque hago ejercicio, pero la verdad es que fallo a cada rato.

Este año cumple 87 años, el 19 de mayo. ¿Se arrepiente de algo?

Sí. Me arrepiento de no haber sido universitaria. Me hubiera gustado. Yo tuve una educación de colegio de monjas en Estados Unidos, en el convento del Sagrado Corazón y me ayudó mucho porque aprendí a hablar inglés muy bien, pero siempre sentiré mucho el no haber sido universitaria.

De haber podido ir a la universidad, ¿hubiera estudiado Periodismo?

Yo creo que no. Hubiera estudiado Medicina, pero en esa época se pensaba que estaba mal que una mujer viera encuerados, como que no era bien visto. Era más fácil ser periodista, en ese entonces, porque ahora, ya piden mucha preparación y hay varias escuelas de Periodismo. En mis épocas, improvisabas. Yo hice mi primera entrevista al embajador de Estados Unidos en México que se llamaba Francis White, sin haber hecho antes algo parecido en mi vida. Es más difícil todo hoy en día.

A sus casi 87 años, ¿cuál es su mayor orgullo?

Tengo mucho orgullo de mis hijos, de mi país y de Andrés Manuel López Obrador. Me enorgullecen las cosas que ha logrado la gente de mi país. Me siento feliz de haber querido a Carlos Monsiváis y que se haya convertido en mi gran amigo. Me encantó tener cercanía con Luis Buñuel y con el camarógrafo Gabriel Figueroa.

Ahora que llegó Andrés Manuel López Obrador, ¿cómo se sintió usted?

Para mí fue una enorme emoción que ganar. Dentro de mi corazón yo sabía que iba a resultar ganador, pero no me imaginaba la cantidad de votos que iba a tener. Pensé que fue un premio a tantas desveladas, tantas caminadas y veo actualmente que el Presidente sigue matándose de trabajo. Empieza muy temprano y no para.

¿Qué es lo que más le gusta del México de hoy?

El sexenio actual. Me gusta cómo ha empezado y la buena voluntad y decencia de los políticos de ahora.

¿Qué sigue ahora para usted?

Estoy trabajando en una novela, en la que estoy echando todos los kilos del mundo y todo el tiempo que tengo.

¿De todos sus escritos y publicaciones, ¿cuál es la que más le ha gustado?

La que más me conmovió fue La noche de Tlatelolco porque fue una terrible masacre.

Hablando de esas épocas… ¿ya vio la película Roma?

Sí ya la vi. Me llamó personalmente Alfonso Cuarón desde Hollywood para invitarme a ver la película. La vi solita en un cine inmenso, en Churubusco. En una función a la una de la tarde. No lo conozco personalmente, pero como he escrito sobre esos temas, me llamó para invitarme.

¿Le gustó?

Me gustó mucho. Lo único es que yo creo que la escena en que los Halcones se meten a la mueblería, no hubiera sido factible que pase, pero en general, Roma me pareció conmovedora y buenísima película. La prueba es el éxito que ha tenido y la respuesta de la gente.

Me imagino que cuando la gente la ve en la calle, la reconocen y la saludan…

Sí, hay reconocimiento, aunque en realidad lo que siento es que pertenezco aquí. Que soy mexicana aunque nací en París y me vine a los 10 años. Siento que escogí este país y me encuentro muy feliz y orgullosa de mi mexicanidad.

¿En qué momento de su vida se encuentra?

En la etapa de salida, en la final. Ya me voy. Estoy en la etapa de adiós, adiós, que les vaya muy bien.

¿Cómo le gustaría que la recordaran los mexicanos, sus nietos y sus hijos?

Como se les dé la gana. No tengo reglas y no las tendré. Que recuerden lo que quieran y si quieren olvidar, que olviden lo que se les pegue la gana. Me tiene sin cuidado.

Sobre su título de princesa

’Pues ese título es parte de mi vida, pero yo creo que uno vive a partir de lo que hace. Al final, tú misma logras las cosas, sin importar cualquier título o privelegio’.
Sobre Elena

Nació en París, en 1932. Forma parte de una familia de la nobleza polaca. Llegó a México con 10 años de edad y obtuvo la ciudadanía muchos años después, en 1969.
Su trayectoria

Lilus Kikus fue su primera obra en 1954 escrita bajo la tutela de Juan José Arreola.
En 1963, publicó Todo empezó el domingo, reunión de relatos-crónicas acerca de la vida dominical de los ciudadanos.
Hasta no verte Jesús mío es un relato de las anécdotas de una empleada doméstica.
3 Hijos tiene la escritora.
10 Nietos, de los cuales 7 son hombres y 3 son mujeres.
El más conmovedor

La Noche de Tlatelolco, publicada en 1971, ha sido la obra que más la ha conmovido, debido a que trata de la masacre ocurrida en el 68, contra los estudiantes.
Su vida diaria

Le encanta pintar, cuando tiene tiempo. Hizo un cuadro de su papá con ella cuando era chiquita.
Tenía un perro labrador negro llamado Shallow.
Sale a caminar cada vez que puede por las calles empedradas de afuera de su casa.
El espacio que más le gusta de su casa es donde está la máquina de escribir.
Tiene un loro llamado Lolo, en su jardín.
Fuente: heraldo de México

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