Opinión

En el Congreso de Chile discutían acerca del apoyo a México

Rodolfo Villarreal Ríos

En el Congreso de Chile discutían acerca del apoyo a México

Periodismo

Enero 06, 2020 13:38 hrs.
Periodismo Nacional › México Coahuila
Rodolfo Villarreal Ríos › guerrerohabla.com


Para nuestros amigos chilenos,
María Elena Gronemeyer Forni y Rolando Cori Traverso
Aquellos eran los tiempos en que las naciones de América Latina se mostraban solidarias con nosotros. Cuando Francia nos invadió, reaccionaron. Sabían que, si México caía, ellas volverían a convertirse en súbditos europeos. Hubo excepciones, Guatemala planteó su anexión a México una vez que se consolidara el imperio, y Ecuador se declaró neutral. Sin embargo, El Salvador, Perú, Venezuela y Chile expresaron su respaldo a México. Sobre como los chilenos abordaron, en 1863, el apoyo a México, les comentaremos en esta ocasión.
Al respecto, encontramos algo que forma parte del ’Anexo de la nota de la Legación Mexicana en Washington al Ministerio de Relaciones Exteriores de 19 de noviembre de 1863,’ originalmente plasmado, el 14 de septiembre de 1863, en el periódico ’El Comercio’ editado en Lima, Perú. En esta publicación, se relata el debate suscitado al momento en que el ministro del interior y relaciones exteriores de Chile, Manuel Antonio Tocornal y Grez presentó, el 1 de septiembre de 1863, su informe, la Memoria dice en el original, al Congreso de Chile. Tocornal era un abogado quien, en 1857, fundó el Partido Conservador y, más tarde, sería presidente tanto de la Cámara de Diputados como la de Senadores, culminando su carrera publica como rector de la Universidad de Chile (1866-1867). Asimismo, cabe mencionar que el presidente de dicha nación era José Joaquín Pérez Mascayano (1861-1871) quien años atrás laborara en las representaciones diplomáticas de su país tanto en los Estados Unidos de América como en México, y arribara al poder bajo la bandera del Partido Nacional, un instituto político de orientación centroderecha. Presidiendo la Cámara de Diputados de Chile se encontraba un representante del Partido Liberal, el abogado Federico Errázuriz Zañartu, quien, entre 1871 y 1876, sería presidente de la república.
Tocornal advertía al Legislativo que: ’La situación en que de un tiempo a esta parte se ha encontrado la República mexicana y los graves acontecimientos que en ella han tenido lugar, despertaron desde un principio el más vivo interés en el pueblo y Gobierno de Chile apresurándose este a manifestar los sentimientos que le animaban en favor esa república hermana y el peligro que había para las demás Repúblicas americanas si se realizase un cambio de Gobierno en una de ellas que no fuese la expresión franca y libre del voto nacional. La integridad de las respectivas Repúblicas en cuanto á su territorio y el mantenimiento de las instituciones que libremente adoptaron desde su emancipación son cuestiones del más alto interés y que forman una causa común para toda la América española, porque así como fueron idénticos sus peligros al constituirlas en Estados independientes y han participado de las mismas dolencias intestinas, no podrían mirarse sin inquietud las trasformaciones que se operasen en la vida social y política de cualquiera de ellas. Si en las Repúblicas hispanoamericanas se iniciara una obra de reorganización bajo un sistema contrario del que ha prevalecido hasta aquí, se produciría una nueva crisis más sangrienta y dolorosa que la que han atravesado desde que, dejando de ser colonias, se convirtieron en Estados soberanos.’
Acto seguido, Tocornal menciona la actitud que Chile adoptó desde el 31 de octubre de 1861, cuando España, Gran Bretaña y Francia acordaron venir a exigirnos que les cubriéramos las deudas que con ellas teníamos. Asimismo, enfatizó que, tras los llamados Tratados de la Soledad, las dos primeras naciones estuvieron de acuerdo en regresar sus ejércitos, mientras que Francia aprovechaba para enseñar cuál era su objetivo real, convertirnos en súbditos. En las palabras de Tocornal, Chile expresó su simpatía en favor de México, pero a la vez buscó preservar los vínculos de amistad, paz y comercio que lo ligaban con las naciones europeas. En ese sentido, se instruyó al representante chileno en Londres, Manuel Carvallo Gómez. A la par, se envió comunicados a los EUA y los países latinoamericanos solicitándoles que sus representantes en Europa plantearan ante los gobiernos de ese continente el estado de cosas que prevalecía en América y ’el vivo anhelo de ver asegurada la buena inteligencia que debe subsistir entre las republicas americanas y las potencias europeas.’ Asimismo, comentó que Chile mandó, vía EUA, un agente diplomático a México para coadyuvar al restablecimiento de la concordia y obtener información de primera mano. Sin embargo, no pudo ingresar por Veracruz. Ante ello, buscó por el lado del Pacifico y, a través de Mazatlán, fue factible que, en mayo de 1863, arribara a la Ciudad de México para desempeñar las funciones descritas el periodista, historiador y político, Ramon Sotomayor Valdés quien actuaría como ministro plenipotenciario de Chile en México. Al calce, cabe mencionar que, tras de concluir su encargo en México, en 1866, Sotomayor fue nombrado miembro de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile. También ese año fue encargado de la redacción del diario La República. Retornemos a 1863 en el Congreso de Chile en donde no todo se iba a dar como un monólogo, varios miembros del Legislativo tenían preguntas por realizar.
Las hizo primero el representante de Combarbalá, miembro del Partido Nacional, el abogado y periodista, Ignacio Zenteno Gana, quien demandó explicaciones amplias sobre la misión del agente diplomático. Asimismo, deseaba conocer la postura del gobierno si llegase el caso de que la monarquía fuera impuesta en México y dado que para ese momento había dos capitales en México, la de ’status quo, el gobierno constitucional’ encabezado por el estadista Benito Pablo Juárez García, quien trasladó los poderes a San Luis Potosí, y ’la de la invasión’ localizada en la Ciudad de México, solicitaba saber en donde residía el enviado chileno.
Tocornal respondió a lo segundo que Sotomayor Valdés estaba en la capital del país. Sin embargo, esto no era un reconocimiento tácito al invasor, sino resultado de un acuerdo tomado conjuntamente cuando el estadista Juárez García comunicó a los representantes diplomáticos acreditados ante su gobierno que este trasladaría su sede hacia San Luis Potosí y los invitó a que se fueran con él a ese sitio. En ese contexto, los ministros de Chile, El Salvador, Perú, Venezuela y Ecuador se reunieron con su decano, el ministro estadounidense. El acuerdo unánime fue permanecer en la ciudad capital dado que seguir a un gobierno itinerante implicaba riesgos mayores, además de que les impediría mantener una comunicación constante con sus gobiernos y no era un medio expedito para cumplir con su deber. Ello no sería un obstáculo para que ’las mismas relaciones continuaran también existiendo, según acuerdo, con el Gobierno del Sr. Juárez, puesto que no reconocía, ni podía reconocer a ningún otro Gobierno.’ Sin embargo, la respuesta no dejo satisfecho al diputado Zenteno Gana quien con enjundia mayor cuestionó sobre porque el enviado de su país debería de permanecer en el lugar en donde ’…el Gobierno provisorio y la junta de notables nombrados por [el mariscal Élie Frédéric] Forey, ha declarado traidor a Juárez y sus secuaces decretando entre ellos el secuestro y la confiscación…’ Ante ello, cuestionaba: ’¿En calidad de que estaba Sotomayor o su presencia era para mostrar apoyo moral y expresarle a Juárez que Chile protestaría ante la invasión francesa?’ Le espetaba que, si el enviado no expresaba la desaprobación oficial sobre la invasión francesa, ’Chile estaba representando una farsa humillante… Si tiene que ocultar sus credenciales, o esconderse como Ministro… concluyo que no tenemos agente en México, y que hemos enviado a ese país una sombra, una ilusión de embajada.’ En igual forma, le solicitaba aclarara si el representante andino en México tenía instrucciones explicitas de reconocer exclusivamente al gobierno de Juárez ’o el gobierno nacional que lo sucediera.’ Le pedía fuera preciso en la postura del gobierno chileno con respecto al imperio que se pretendía instalar en México.
Tocornal respondió que eran injustas las recriminaciones que el diputado Zenteno realizaba. Le recordaba que el gobierno chileno, en ocasiones varias, había expresado su simpatía por la causa mexicana. Respecto a expresar neutralidad con Francia, Tocornal apuntó que una vez conocido que los galos vendrían sobre México, su país no había ’cesado de manifestar que abrigaba la esperanza de que prevaleciera el libre voto de los pueblos.’ Sin embargo, el ministro dejaba un resquicio, por aquello que pudiera ocurrir, cuando decía que ’el desarrollo de los acontecimientos que ahora suceden en México determinará la parte que Chile debe tomar en tan importante negocio.’ Mas adelante agregaría que ’el gobierno tiene un grande interés por todo lo que tiene relaciones con la América; pero también aprecia en lo que debe a la Europa. Sus relaciones con esta son cordiales; con aquellas fraternales y llenas de benevolencia.’ La respuesta no dejó satisfechos a varios.
Entre ellos se encontraba un miembro del Partido Nacional, el abogado y periodista Ambrosio Montt Luco, diputado por Valparaíso y Casablanca, a quien le pareció que, tanto en el documento, como en las palabras de Tocornal, existía ambigüedad en demasía. Por ello, no dudó en plantear: ’¿Qué razón de prudencia, que principios de neutralidad hacen tan tímido al gobierno de Chile? México es para nosotros un ejemplo y un principio. Allí luchan la Europa conquistadora y la América independiente, la monarquía y la república.’ Posteriormente, le recordó que el ministro no fue acreditado a la capital mexicana u otra localidad ’sus credenciales son para la nación mexicana, para la idea republicana, donde quiera que se refugie la independencia perseguida por el extranjero… Siguiendo al Gobierno de Juárez a San Luis o a otro punto cualquiera el Ministro de Chile habría satisfecho los deseos de la opinión publica de su país, y al propio tiempo habría observado los precedentes diplomáticos.’ Para sustentar sus dichos, invocó lo acontecido, en 1848, a Giovanni Maria Mastai-Ferretti, el Papa IX, cuando fue lanzado de Roma por los revolucionarios y todo el cuerpo diplomático, incluido el representante chileno, lo acompañó a Gaeta en Nápoles. Igual sucedió, en 1815, cuando el rey Luis XVIII de Francia fue echado del trono por la aparición de Napoleón, todo el cuerpo diplomático lo siguió. En plena perorata, Montt cuestionó tanto mantener relaciones con Francia como el nombramiento de Francisco Javier Rosales Larraín como ministro plenipotenciario en dicho país, entre otras cosas por haber vivido fuera de Chile por mas de un cuarto de siglo. Tras de ello, retomó la palabra el diputado Zenteno Gana quien acusó de que ’la política del Gobierno es por lo menos prescindente y fría con respecto a la invasión francesa.’ Asimismo, apuntó que si el ministro no puede estar en el lugar en donde se ubique el gobierno de la república, lo mejor era regresarlo a Chile y esperar como ocurren los acontecimientos. Mencionó que la Guerra Civil en los EUA abrió la puerta para la invasión europea y existía el peligro de que la invasión a México se extendiera las naciones vecinas. Inclusive, se escuchaban rumores de planes imperialistas en Ecuador.
Ante lo anterior, Tocornal y Grez desestimó que fuera un delito acreditar un ministro ante naciones amigas, preguntando ’¿No tenemos relaciones comerciales, relaciones morales e intelectuales que conservar con la Francia?’ Recordó que ese país tenía un encargado de negocios en Chile y no existía motivo para que este no lo tuviera allá. Criticó a Montt por descalificar a Rosales y defendió a este y al presidente Pérez Mascayano quien lo designó. Asimismo, precisó que los ejemplos citados por diputado Montt, Pío IX y Luis XVIII, no eran similares al caso del estadista mexicano ya que ’en las monarquías los enviados son acreditados a la persona del soberano, contrario a las Repúblicas en que son acreditados ante la nación. El agente de Chile en México no ha sido acreditado ante la persona del Presidente Juárez; de consiguiente, puede residir en cualquier punto del territorio de la República.’ Posteriormente, se leyó una propuesta del diputado Zenteno para someterse a votación.
En ella, se planteaba retirar al enviado chileno a México, ’mientras no exista un gobierno nacional e independiente a toda intervención extranjera, a menos que dicho Ministro sea acreditado ante el Gobierno mexicano que resista dicha intervención, en cuyo caso deberá residir en la misma ciudad que este haya designado como capital…’ La primera respuesta fue emitida por el abogado miembro del Partido Conservador, diputado por Santiago, Manuel Alcalde y Velasco quien consideraba inútil la votación al no conocerse las indicaciones que se enviaran al representante en México. Montt se manifestó contrario a ello, ya que para él estaba claro que el ministro había expresado su apoyo a la conducta del representante en México. Alcalde replicó que ’…el Ministro ha manifestado su juicio sobre negocios pasados, sin pronunciarse…de lo que en adelante se hará en México.’ Por su parte, el diputado por Quinchao, un ingeniero en minas y abogado, representante del Partido Nacional, Francisco Segundo Puelma Castillo, dijo estar de acuerdo en gran parte con lo expresado por Zenteno y Montt, con la salvedad que consideraba invadían atribuciones del presidente de la república. Por ello, proponía que se sugiriera dejar sin presupuesto a las representaciones en México o en Francia o ambas, con lo cual coincidieron los dos últimos. A Tocornal le pareció escandaloso ya que podría generar resentimientos entre los poderes al cumplirse o no con la propuesta, además de que dejaría muy mal parado al país ante los otros con los que acordó en México. El presidente de la Cámara, Federico Errázuriz Zañartu, no encontraba nada indebido en las propuestas e inclusive planteó que la presidencia declarara: ’El Gobierno de Chile no reconocerá o no está dispuesto a reconocer al Gobierno monárquico que se funde en México bajo la influencia de bayonetas extranjeras.’ Ante esto, Zenteno retiró su propuesta y Tocornal volvió a defender a su enviado en México, mientras que Errázuriz expresó que nada veía que fuera motivo de censura o fuera negativo en los procedimientos del ministro, mientras encontraba en que el gobierno adoptara su propuesta. De esa forma concluyo la sesión. Sobre lo que aconteció después, encontramos un escrito de la doctora Patricia Galeana ’La Solidaridad Latinoamericana’ publicado en ’Benito Juárez en América Latina y el Caribe,’(2006), compilado por Adalberto Santana y Sergio Guerra Vilaboy. ’La República de Chile no solo se manifestó en contra de la instalación de la monarquía en México, sino que propuso hacer una demostración de fuerza para manifestar la indignación de los países latinoamericanos ante la intervención europea. El encargado de negocios de Chile en Washington era el abogado, poeta y periodista, Francisco Solano Astaburuaga Cienfuegos quien exteriorizó a[l embajador mexicano en EUA,] Matías Romero que por instrucciones de su gobierno propondría a EUA encabezar dicha demostración para expresar la condena de todo el continente contra el establecimiento de una monarquía en México. El representante chileno consideraba que Estados Unidos era el único país americano que podía producir, en ese momento, la salvación de la América hispana. Aunada a esta determinación el gobierno chileno ordenó a Ramon Sotomayor Valdés el cambio de residencia a SLP donde se encontraba Juárez para dejar de residir cerca del gobierno de los traidores.’ La discusión en el Congreso de Chile dio resultados. Nuestro país pasaba por tiempos difíciles y América Latina, encabezada por Chile, se mostraba solidaria con México liderado por del estadista Benito Pablo Juárez García. [email protected]
Añadido (1) Terminaron el 2019 mostrándonos cuanta razón tenemos al calificarlos de poco aptos para manejar los asuntos externos. Primero, colocaron como embajador a una persona cuyas facultades mentales ya no le permiten comportarse adecuadamente. Segundo, los exhibieron al descubrirles que firmaron todo lo que les pusieron enfrente y para defenderse dijeron que los ’chamaquearon.’ Tercero, para proteger a un dictador-delincuente electoral y sus secuaces, acabaron involucrándose en una refriega adecuada para realizarse en los lavaderos comunales. Luego dicen que porque añoramos los tiempos cuando la diplomacia era un asunto de profesionales.
Añadido (2) Ante las medidas cosméticas nos surgen dos preguntas: ¿Acaso las autoridades de la CDMX desconocen que los principales vehículos contaminantes son aquellos que utilizan diésel, para los cuales no emiten restricción alguna, y que los automotores que consumen gasolina generan el 36 por ciento de la contaminación? ¿En verdad, esos funcionarios estiman que, por estar hoy encumbrados, en su organismo se han desarrollado mecanismos que los convierte en inmunes ante los efectos neurodegenerativos causados por la contaminación?
Añadido (3) Dobletearon el pedido de lábaros patrios porque esperaban que la clientela llegara en tropel a demandarlos. Sin embargo, apenas unos cuantos tímidos se acercaron para adquirirlos y ensabanarse en ellos. Nada de que ya se extinguió el orgullo nacional, pero es que durante el Guadalupe-Reyes hay prioridades… inclusive para los patrioteros.
Añadido (4) Empezó la carrera precios-salarios. ¿Quién ganará? Usted y nosotros ya hemos visto esa película y sabemos el desenlace. Solamente los nuevos creen que otro será el final.
Añadido (5) ’The Two Popes.’ Este es un anuncio político pagado por el Comité de Amigos en Pro de la Glorificación, manazos incluidos, del ciudadano Jorge Mario Bergoglio Sivori.




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