Por Julio Zenón Flores

Entre AMLO y Adela Román

Entre AMLO y Adela Román

Gobierno

Marzo 25, 2020 13:02 hrs.
Gobierno Nacional › México Guerrero
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Este martes el presidente Andrés Manuel López Obrador, sin querer le dio la razón a la presidenta de Acapulco, Adela Román Ocampo, luego de que sus compañeros de Morena la habían vapuleado por proponer las mismas medidas que ahora dicta el presidente.
Y es que el mandatario federal comunicó en la conferencia mañanera, una serie de recomendaciones para la población mexicana ante la contingencia Fase dos del coronavirus, Covid-19, en México, las cuales en mucho coinciden con las que propuso la alcaldesa, unos días antes y que fueran recibidas, por un legislador de Morena, con un llamado a la desobediencia, por medio de un video grabado en plena playa Papagayo.
A lo señalado por AMLO este martes, aunque compartió medidas en general para toda la población y reiteró el especial cuidado a los adultos mayores, mujeres embarazadas, personas con enfermedades crónicas y a los niños (pues son la población más vulnerable), ni nadie le hizo un video, ni tampoco salieron los ediles a organizar manifestaciones y bloqueos para oponerse, como sí lo hicieron con Román Ocampo, cuando ella propuso hacer eso mismo.
Incluso desde el domingo pasado la gobernadora de la CDMX, Claudia Sheimbaun, llamó a cerrar gimnasios, deportivos, discotecas, centros de recreación, cines, teatros y hasta centros de culto, sin que saliera algún paladín de las libertades individuales a decirle que no lo acatarían.
¿Por qué entonces, si salieron a protestar en Acapulco, desde ediles y diputados federales hasta senadores, que desde la oscuridad movieron los hilos de la necesidad urbana?
No, no fue sólo porque hiciera falta un plan de contingencia económica, pues hasta la fecha en realidad no lo hay, a ningún nivel y sólo se han limitado a decir que pagarán los apoyos a quienes de por sí lo recibían como los adultos mayores y discapacitados, pero sin decir nada de los vendedores ambulantes y de los miles que trabajan por su cuenta y que tendrán que cerrar, desde el taxi hasta la estética, o que hace el aseo en casas, entre muchos otros.
Lastimosamente, en el caso de Acapulco salió a relucir el cobre de aquellos que no se olvidan ni por un instante que ya en septiembre arranca el proceso electoral para renovar la gubernatura de Guerrero, la alcaldía, las diputaciones locales y federales y las regidurías, y que caminan con el lema de que en el amor y en la política todo se vale o de que el fin justifica los medios, todo para conseguir el poder, sin el menor atisbo de solidaridad, a menos que sea como lo recomienda Maquiavelo: no seas nunca bueno, sólo debes aparentarlo cuando convenga a tus intereses (citado de memoria, no textual).
Por desgracia, si de por sí, la alcaldesa ha venido trabajando contra la marea, pues tiene en su gabinete a quienes no le perdonan que AMLO la haya designado a ella como candidata y no a ellos y le ponen piedras en el camino cada vez que pueden, el problema se agrava cuando se le ha llegado a mencionar con posibilidades serias de participar en la contienda del 2021 por la gubernatura de la entidad.
Con el cambio que obliga la rotación de élites en el gobierno a todos sus niveles, uno esperaría una lucha política más civilizada, que por lo menos se hiciera una tregua ante la desgracia, como la del coronavirus y la crisis económica actual, que necesita de todos para salir adelante, pero por el contrario, parece que hay quienes consideran la desgracia el mejor momento para hundir a sus compañeros que le pueden significar alguna competencia.
En una lucha política sana y democrática, debería de permear la incertidumbre y partir de que nadie tiene segura ninguna candidatura y que cada uno se la debe de ganar tanto en su trabajo cotidiano en lo político y social, como en una acertada política de alianzas y de construcción imagen pública y que el ganador obtenga en buena lid una candidatura que sea apoyada por los demás, para servirle al pueblo entre todos, pero eso parece una quimera, o un sueño guajiro, mientras los de la nueva clase política no se despojen de los viejos ropajes del vetusto régimen político al que el pueblo le dio ya una patada en el trasero y lo mandó, como dijo AMLO, al basurero de la historia.
Precisamente desde quienes están empeñados en entorpecer el trabajo de la alcaldesa surge la versión de que no tendría ya posibilidades de aspirar a la candidatura a la gubernatura, pero dejan la duda de por qué entonces no la dejan gobernar para que termine bien su periodo. ¿Será acaso que en realidad la siguen viendo como un peligro rumbo al 2021?
Son sólo reflexiones, nadie se sienta ofendido.


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