Presente lo tengo yo

Haz versos, pero no odas

Armando Fuentes Aguirre ’Catón’

Haz versos, pero no odas

Periodismo

Octubre 08, 2020 22:42 hrs.
Periodismo Nacional › México Coahuila
Armando Fuentes Aguirre ’Catón’ › guerrerohabla.com

Gran repentista, o sea improvisador, fue José Vasconcelos. No hablo del oaxaqueño que fue secretario de Educación, autor de numerosos libros y gran figura política de oposición, cuando aún había oposición. Hablo del otro José Vasconcelos, que así se llamaba el Negrito Poeta de la Colonia mexicana. Este Negrito se hizo de gran fama en el período virreinal por los versillos que improvisaba a propósito de los sucesos de más actualidad. Una vez, por ponerlo en apuros, el escritor culto don Martín de Holguín le pidió que improvisara una cuarteta que llevara como pie de rima la palabra ’patio’, y le ofreció un duro, moneda de valor, si superaba dicha prueba. Era difícil el problema, pues la palabra ’patio’ no tiene ninguna que con ella rime, aparte de sus derivados. Sin vacilar respondió el Negrito Poeta con la cuarteta que se le pedía:

El que no sabe latín,

por Horacio dice Horatio.

Es consonante de ’patio’.

Dame mi duro, Martín.



En otra ocasión un burlador se echó de improviso a los pies del Negrito Poeta y le dijo hablándole en verso:

Aquí a tus plantas te pido

perdón, postrado en el polvo...



El Negrito debía completar la cuarteta con otros dos versos que al punto debía improvisar. Había trampa en el desafío, pues tampoco la palabra ’polvo’ tiene rima consonante. Pero de inmediato respondió el ingeniosísimo versificador:

Si vienes arrepentido,

pecador, ego te absolvo.



En español no hay rima para ’polvo’, pero sí la hay en latín.

En Argentina existió otro gran improvisador, éste del siglo XIX. Se llamaba, según recuerdo, Juan del Campo. De él me habló Mauricio Sol, un eminente declamador de Buenos Aires a quien traje a Saltillo para que diera un recital de poesía, hace ya muchos años. Me contó Mauricio que un tal doctor Flores le hizo a Juan, en verso, una pregunta difícil de contestar, no ya en verso, sino en cualquier forma:

Contéstame, Juan del Campo,

que te voy a preguntar:

¿cómo, pariendo, la Virgen

doncella pudo quedar?



Respondió inmediatamente Del Campo:

Escúcheme, doctor Flores,

que le voy a contestar.

Tire una piedra en el agua:

se abre y vuelve a cerrar.

Así, pariendo, la Virgen

doncella pudo quedar.



Ni el Aquinatense ni el de Hipona juntos, creo, habrían podido hallar una explicación de la virginidad de María mejor que ésta.


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