La Ruta del Jaguar

Inconciencia social

José Arroyo Reyes

Inconciencia social

Periodismo

Mayo 18, 2020 07:17 hrs.
Periodismo Nacional › México Guerrero
José Arroyo Reyes › guerrerohabla.com

La verdad que difícil es para el escribano ver y narrar algo de la historia inédita contemporánea que le está ocurriendo a nuestra casa en estos últimos nefastos meses del año 2020. Sin embargo, creo que es necesario. Es una oportunidad de oro que la madre naturaleza nos está dando a tiempo y revelando lo que nos factura el futuro. Para todos los habitantes de este hermoso planeta azul ya no será lo mismo para nadie, pues tendremos que convivir con el virus entre otros que aparezcan.
Entiendo yo, salvo su mejor opinión estimable lector, es hora de que abramos los ojos y los oídos a la realidad y actuemos para que no estemos quejándonos y echando culpas ’al aire’. Como decía, esta es una buena oportunidad que la vida nos provee para rectificar el camino para ser más generosos y justos con la naturaleza, sobre todo con nuestros semejantes, de lo contrario si no acatamos las ordenas y reglas de la vida, nos arriesgamos a sufrir las consecuencias, sobretodo de salud y económicas.
Dice un viejo adagio que Dios siempre perdona, los hombres algunas veces pero la naturaleza nunca perdona, lo que le hacemos de mal, así se nos volverá el daño aumentado ’en vida le pagaremos a la biósfera tarde que temprano toda la mugre que generamos’.
Hay que concebir que el camino por esta existencia es muy corta, solo viajamos de pasadita rumbo a la eternidad. Nada de nada en este mundo nos pertenece, no somos dueños de nada. Todo es prestado; aun nuestros seres queridos; solo somos dueños de nuestras buenas obras. Luego entonces, sólo somos compañeros de viaje todos ’ en el último suspiro habremos de preparar nuestro portafolio para dar cuentas’. Así es la vida y no podemos mover ni un punto ni una coma.
Ahora bien. Esta enorme prueba por la que la humanidad está padeciendo a través del espectro del microscópico bicho que nos está poniendo en nuestro lugar a cada uno, el mentado coronavirus Covid-19 o SARS-CoV-2, es una virus letal y real que nos enferma y sí mata a la gente, principalmente a la gente mayor con padecimientos varios, sin embargo, también la parca se lleva a jóvenes; la cepa no respeta géneros ni edades de las personas.
Desde hace ya varias semanas o meses hemos visto y sentido todo el miedo, el dolor y las lágrimas de la gente en los hospitales, crematorios y en las funerarias del mundo. Han sido ríos de cortejos fúnebres por las calles de las principales calles de países pobres y desarrollados económicamente; cadáveres apíñanos en calles, morgues y fosas generales.
Todo esto y más, están generando también muchos problemas a la economía mundial, sobre todo a los que menos tienen o nada. El comercio está estancado, así como la actividad turística, empresarial, industrial e informal está prácticamente ’sin ventilador’ en estado de coma.
Existe hambre en la gente pobre y no tienen comida, empleo y dinero. La mayoría de los políticos y autoridades de los tres órdenes y niveles de gobierno, sobre todo los gobiernos locales, aclaro no todos, hacen muy poco o nada por aliviar el dolor humano, lo que les importa es su futuro político inmediato, de esta cruel pandemia se están sirviendo algunos personajes rumbo al 2021.
No tengo ’bola de cristal’ para ver cómo va terminar este amargo trago. Las cosas en este país llamado México cada día se están poniendo los problemas de color hormiga. Los problemas de salud, pobreza e inseguridad cada día aumentan ’que Dios nos tome confesados’, sin embargo, hoy en día, los creyentes ni a eso podemos aspirar, pues en los templos católicos no hay impartición de los Sacramentos de la Reconciliación y de la Eucaristía, sin embargo, construimos templos domésticos.
Decíamos que la vida de hoy para delante no va ser la misma, o cambiamos o nos cambian, debemos ser más responsables. La lobreguez del virus llegó para quedarse. Con esto debemos darnos cuenta que nuestra vida pende de un hilo y es muy fácil romperse. Seguramente están por venir otras calamidades y no es con la intención de presumir ser catastrofista, la realidad ahí esta nuestra máxima obra, el daño a nuestra Madre Tierra.
Así pues, no debemos andar echando culpas cuando el problema somos todos. Los que nos queda hacer en los próximos días por venir es creer en la enfermedad, cuidarse y quedarnos en casa, ser responsables y tomar todas las precauciones que las autoridades de salud nos indiquen. En cuanto a las aspiraciones de los políticos, llegaran los tiempo y la gente pondrá en su lugar a cada cual.
En cuanto a los rasgaduras que el cisma de coronavirus a deja en nuestro estado de Guerrero en la salud física y mental, además de la economía, de manera particular en Taxco, así lo vemos... CONTINUARÁ
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