Jesús se pregunta ¿dónde están los otros nueve?


’ ¿Dónde están? ’

| Agencia Plata Pura | Desde guerrerohabla.com
Jesús se pregunta ¿dónde están los otros nueve?

Religión

Noviembre 10, 2020 19:23 hrs.
Religión Internacional › México
Agencia Plata Pura › guerrerohabla.com

La Palabra de Dios

Memoria de San Martín de Tours, obispo

Primera lectura
Ti 3, 1.7
Querido hermano: Recuérdales a todos que deben someterse a los gobernantes y a las autoridades, que sean obedientes, que estén dispuestos para toda clase de obras buenas, que no insulten a nadie, que eviten los pleitos, que sean sencillos y traten a todos con amabilidad.

Porque hubo un tiempo en que también nosotros fuimos insensatos y rebeldes con Dios; andábamos descarriados y éramos esclavos de todo género de pasiones y placeres; vivíamos una vida llena de maldad y de envidia; éramos abominables y nos odiábamos los unos a los otros.

Pero, al manifestarse la bondad de Dios, nuestro salvador, y su amor a los hombres, él nos salvó, no porque nosotros hubiéramos hecho algo digno de merecerlo, sino por su misericordia. Lo hizo mediante el bautismo, que nos regenera y nos renueva, por la acción del Espíritu Santo, a quien Dios derramó abundantemente sobre nosotros, por Cristo, nuestro salvador. Así, justificados por su gracia, nos convertiremos en herederos, cuando se realice la esperanza de la vida eterna.
Palabra de Dios
Te alabamos, Señor

Salmo Responsorial
Salmo 22, 1-3a. 3b-4. 5. 6
R. (1) El Señor es mi pastor, nada me faltará.
El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace reposar
y hacia fuentes tranquilas me conduce
para reparar mis fuerzas. R.
R. El Señor es mi pastor, nada me faltará.
Por ser un Dios fiel a sus promesas
me guía por el sendero recto;
así aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú estás conmigo.
Tu vara y tu cayado me dan seguridad. R.
R. El Señor es mi pastor, nada me faltará.
Tú mismo preparas la mesa,
a despecho de mis adversarios;
me unges la cabeza con perfume
y llenas mi copa hasta los bordes. R.
R. El Señor es mi pastor, nada me faltará.
Tu bondad y tu misericordia me acompañarán
todos los días de mi vida;
y viviré en la casa del Señor
por años sin término. R.
R. El Señor es mi pastor, nada me faltará.

Aclamación antes del Evangelio
1 Tes 5, 18
R. Aleluya, aleluya.
Den gracias siempre, unidos a Cristo Jesús,
pues esto es lo que Dios quiere que ustedes hagan.
R. Aleluya.

Evangelio
Lc 17, 11-19
En aquel tiempo, cuando Jesús iba de camino a Jerusalén, pasó entre Samaria y Galilea. Estaba cerca de un pueblo, cuando le salieron al encuentro diez leprosos, los cuales se detuvieron a lo lejos y a gritos le decían: ’¡Jesús, maestro, ten compasión de nosotros!’

Al verlos, Jesús les dijo: ’Vayan a presentarse a los sacerdotes’. Mientras iban de camino, quedaron limpios de la lepra.

Uno de ellos, al ver que estaba curado, regresó, alabando a Dios en voz alta, se postró a los pies de Jesús y le dio las gracias. Ese era un samaritano. Entonces dijo Jesús: ’¿No eran diez los que quedaron limpios? ¿Dónde están los otros nueve? ¿No ha habido nadie, fuera de este extranjero, que volviera para dar gloria a Dios?’ Después le dijo al samaritano: ’Levántate y vete. Tu fe te ha salvado’.
Palabra del Señor
Gloria a ti, Señor Jesús

Reflexión del Evangelio de hoy

Íbamos fuera de camino
El apóstol Pablo nos habla de nuestra inconciencia, de cómo podemos vivir la vida fuera de las coordenadas de la misericordia de Dios: ’Nos pasamos la vida fastidiando y comidos por la envidia, éramos insoportables y nos odiábamos unos a otros’.

No podemos considerar el vivir de esta manera abocada, según Pablo, a la insensatez y la obstinación.

Si miramos cómo los jóvenes en la actualidad se tratan unos a otros, sin menospreciar con ello a toda la juventud, comprobamos que están ausentes de muchos valores que sostengan una vida en paz. Muchos informativos nos muestran una sociedad joven violenta, agresiva con ellos mismos, donde está presente el acoso físico y psicológico desde edades muy tempranas; también nos muestran cómo se organizan a través de las redes para dar paso a su agresividad, tan sólo por pertenecer a una peña de fútbol o por el simple hecho de manifestar de manera activa su agresividad.

En una sociedad agresiva lo que se fomenta es el odio, la imposibilidad de encarar la vida desde el diálogo y la palabra; se fomenta la comparación constante que brota de la envidia, y lo triste de esta historia es que se fomenta una sociedad donde el otro será siempre mi enemigo. Es la desestructuración de lo humano.

Necesitamos cambiar nuestra mirada hacia el otro. Necesitamos considerarlo desde un ámbito fraterno. Dejarnos guiar por la bondad de Dios. Necesitamos que Dios siga derramando su Espíritu para que no sean las obras de nuestra agresiva justicia la que prevalezcan, sino la misericordia de Dios que fue y será el camino de nuestra salvación.

El diálogo fraterno siempre conducirá a la concordia y a la confianza. Y hemos de caminar confiados en la presencia de Dios, para que nuestra mirada y actitud frente al otro me acerque más a una dimensión y comprensión humana respecto a las relaciones que puede entablar con los otros.

¿Dónde están?
Nos encontramos ante la desconsideración y la ingratitud hacia Dios. Jesús ha curado a diez leprosos, y sólo uno, el desconocido, el extranjero, el que no pertenece a la comunidad, es el que vuelve con un sentido de gratitud por haber sido curado.

Jesús se pregunta ¿dónde están los otros nueve?

Mientras estamos mal, son todo súplicas y gritos a Dios para que nos libere de nuestros sufrimientos. Sin embargo, cuando vivimos una experiencia de sanación, de liberación de nuestra esclavitud, nos olvidamos de volver sobre nuestros pasos para considerar de quién fue la acción que me devolvió a la vida.

El volver sobre tus pasos en la vida, para mostrar gratitud, te mostrará cuán frágil has sido en tu vida, no sólo por sufrir una enfermedad, sino también por la marginación que supuso el vivir fuera de la sociedad.

La ingratitud es otra forma de egoísmo fruto del individualismo. Hemos crecido desde la posible exigencia hacia nuestros familiares y amigos creyendo que todo lo hemos de recibir gratis. Nos hemos acostumbrado a creer que nos merecemos todo, sin mirar cuánto sacrificio ha supuesto el que tú permanezcas de pie frente a la vida.

Uno no se sacrifica en la vida para que le alaben y le bendigan todo el día; pero sí hay que hacer constar el valor y el coraje de la persona que ha arriesgado su vida por ti. Hay que darle valor a todo cuanto se ha sacrificado por nosotros. Si no fuera así, lo que se muestra es el desprecio por la misma vida, el desprecio por el amor y sus razones, por la fe mantenida y ofrecida con esperanza. Se desprecia las fuerzas dedicadas y el tiempo consagrado con el sólo fin de que tú permanezcas de pie.

¿Dónde están? ¿Dónde estás ahora que se han sanado tus heridas? ¿Dónde estás ahora cuando has sido liberado de tus esclavitudes? ¿Dónde estás ahora cuando has sido consolado de tus tristezas? ¿Dónde estás ahora cuando has sido reconstruido con generosidad por tus hermanos?

Fray Alexis González de León O.P.
Convento de San Pablo y San Gregorio (Valladolid)


Ver nota completa...

Escríbe al autor

Escribe un comentario directo al autor

Suscríbete

Recibe en tu correo la información más relevante una vez al mes y las noticias más impactantes al momento.

Recibe solo las noticias más impactantes en el momento preciso.