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¿La soberanía y autosuficiencia alimentaria son posibles?

¿La soberanía y autosuficiencia alimentaria son posibles?


Mayo 04, 2021 21:29 hrs.
Agricultura Nacional › México Ciudad de México
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México forma parte de los países que a pesar de la gran presión ejercida por las gigantescas compañías de agroquímicos y semillas transgénicas ha decidido mantener su compromiso para asegurar soberanía y autosuficiencia alimentaria a las mexicanas y los mexicanos.

Sin embargo, a partir de la publicación del decreto presidencial que marca la prohibición del maíz transgénico y la sustitución del herbicida glifosato de manera total para 2024. Se han dado una serie de argumentaciones por parte del sector agroindustrial, formuladores y comercializadores de agroquímicos que intentar empañar el gran paso que se ha dado en busca de un campo más saludable y sostenible.

Uno de los grandes mitos que intentan difundir las grandes empresas agroindustriales es que se vendrá abajo la productividad y será imposible alcanzar la autosuficiencia alimentaria; si cambiamos un modelo industrializado basado en agrotóxicos y transgénicos, por uno basado en técnicas agroecológicas que promueve el cultivo de semillas nativas, el respeto a los derechos humanos de las personas y el manejo ecológico de plagas.

Ante eso se vuelve esencial mencionar que no solo debemos aspirar a la autosuficiencia alimentaria, la cual puede ser alcanzada con un modelo de producción de alimentos agroecológico. Además, hay que tener en cuenta que la soberanía alimentaria juega un papel incluso más importante para todas y todos nosotros, pues la soberanía alimentarias es el derecho de los pueblos a contar con alimentos nutritivos, culturalmente adecuados, accesibles, asequibles y producidos de forma sostenible y ecológica; y el derecho a definir sus propias políticas agrícolas y de gestión del suelo, es decir, es nuestro derecho de decidir qué comer y cómo producirlo, por lo que debe ser una prioridad del Estado mexicano asegurarnos este derecho.

Asimismo, en términos de productividad, los rendimientos de los cultivos transgénicos tolerantes al glifosato no son significativamente mayores que sus equivalentes no transgénicos. La tolerancia de los transgénicos al glifosato, y el uso de otros plaguicidas de síntesis química no aumenta el rendimiento de los cultivos; por el contrario, los debilita y los hace más vulnerables a las plagas. Incluso si se utiliza el método del policultivo, es decir, sembrar diferentes tipos de plantas en una parcela, en lugar de optar por un monocultivo, se puede elevar el rendimiento del cultivo hasta 25%[1].

El uso de los organismos genéticamente modificados o transgénicos y del paquete tecnológico asociado, incluyendo al glifosato, han estado asociados a la pérdida de soberanía y autosuficiencia alimentaria[2], debido a que son pocas empresas las que controlan el mercado de agrotóxicos y de semillas; y los cultivos, al ser dependientes de agroquímicos y necesitar la compra de semillas cada ciclo de siembra, requieren de estos insumos necesariamente. Lo que da todo el poder de nuestro sistema alimentario a esas empresas que monopolizan el mercado.

Proyectos como el modelo denominado Agricultura Campesina de Conocimientos Integrados (ACCI) combinado con Manejo Integrado de Cultivos Inducidos (MICI)[3][4][5] implementado por la Asociación Nacional de Empresas Comercializadoras de Productores del Campo (ANEC) nos demuestran que los agrotóxicos y transgénicos no son necesarios para acabar con el hambre en el mundo (como suelen publicitar las empresas) y que es posible producir alimentos más saludables y nutritivos sin utilizar productos químicos con prácticas agroecológicas[6], modelo con el que se pueden mejorar los rendimientos, reducir los costos de producción y dar a las familias alternativas para dignificar su labor en el campo.

México es autosuficiente en maíces blancos (híbridos y nativos), así como en los de otros colores (variedades nativas) destinados principalmente al consumo humano y al autoconsumo Por otro lado, se importan altos volúmenes de maíz amarillo transgénico principalmente para consumo animal y para la industria almidonera, además del consumo humano[7]. Esto debe regularse para cuidar la salud de las y los mexicanos[8].

Por último, hoy por hoy, se viven los efectos negativos de la llamada Revolución Verde instaurada desde los años sesentas, la cual dejó como consecuencia el excesivo y generalizado uso de agrotóxicos para producir alimentos que ahora, gracias a la amplia investigación científica, se demostró que tienen efectos dañinos muy graves en nuestra salud y en el medio ambiente. Por tanto, se tiene que reconocer que el uso indiscriminado de plaguicidas altamente peligrosos es una solución cortoplacista que pone en riesgo la salud del ambiente y la de los seres humanos.

El uso de agrotóxicos busca perpetuar un modelo de producción de alimentos insostenible en el que se busca elevar la productividad a toda costa en beneficio de unos pocos, incluso si ello implica el uso de plaguicidas de síntesis química que contaminan el aire, el suelo, el agua y ponen en riesgo la biodiversidad y la salud humana. Ante eso, es urgente ahora más que nunca, la transición hacia la agroecología que nos asegura una agricultura sostenible y justa.

*Especialista en agricultura y cambio climático en Greenpeace México.

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