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José García Sánchez


Meade el popular

Meade el popular


Abril 03, 2018 21:02 hrs.
Política Nacional › México Ciudad de México
José García Sánchez › diarioalmomento.com

La única forma que tiene el candidato del PRI para llamar la atención de la opinión pública es la estridencia.

Combate lo que para él es populismo con palabras populachero para alcanzar popularidad, no lo logra

Poco acostumbrado a los términos populares Meade se muestra como es al realizar una de sus declaraciones más profundas y que ahora lo identifican: ’No le saquen al debate’. Y al acabarlo de decir, le queda tan grande la frase que se vuelve poca auténtica en alguien que nunca ha tenido necesidad de pronunciarla, tal vez por eso le causa risa, como comediante narcisista que se ríe de sus malos chistes.

Meade sigue la ruta de la aceptación en su campaña, inició en Yucatán, porque sabe que en ese estado nadie le va a brindar una rechifla aunque sean acarreados con torta en mano y refresco en el bolsillo.

Por eso la larga travesía de Yucatán a Sonora, que es prácticamente el largo del territorio nacional. Luego de Hermosillo, a donde quiera que se dirija Meade correrá el riesgo de la rechifla y los denuestos, incluso en instalaciones del PRI en el interior del país.

Es por ello que la ruta dela campaña debió comenzar donde menos descontento había, o como dicen los priistas, donde más aceptación tiene el doctor.

Meade utiliza el debate como una especie de foro personal de finanzas donde echará a andar la maquinaria de los números, con cartulinas que hablan muy bien de su gestión y, desde luego de la actual administración que encabeza Enrique peña Nieto. El debate es para Meade un espacio para lucir cifras y números que desde ahora se sabe de memoria, pero sabemos que desde hace muchas décadas las cifras oficiales son las más alejadas de la realidad del país; sin embargo, son las únicas que Meade conoce y reconoce como ciertas.

Con su estribillo de ’deben de’, ’deberían de’, que denota hablar un mal español, muestra reminiscencias del español antiguo con ese de que le sobra cada vez que conjuga el verbo ’deber’.

Lo cierto es que los espacios que pise desde finales de la semana de la primera semana de abril serán un riesgo para Meade, ni los priistas lo quieren.

Meade quiere dejar afuera a Margarita de los debates simplemente porque es su más cercana competidora, si el debate le otorga reflectores a la ex primera dama, puede ser capaz de quitarle el tercer lugar al no priista y dejarlo en el cuarto lugar.

A pesar de que en su convocatoria airada de Meade no incluyó a Margarita, ella aceptó el reto. Dijo estar dispuesta a debatir sobre su situación inmobiliaria y patrimonial, como lo propuso José Antonio Meade.

Los debates están señalados por la autoridad electoral y se debe ceñir a sus temas y proyectos. Si un candidato propone el tema a debatir se rompe el equilibrio de fuerzas y la igualdad de circunstancias que debe guardar todo debate desde el inicio.

Meade tiene en los reductos de su lenguaje financiero una herramienta que quiere explotar en los debates, así lo mostrará públicamente dentro de poco, pero no sabe que esos términos tampoco los conoce la mayoría de los mexicanos y es muy tarde como para entrenarlo en otros temas, para los cuales está negado, sobre todo en cuanto a sensibilidad política y vocación de servicio.

El candidato no priísta del PRI cree que ser una persona preparada significa pronunciar palabras que nadie entiende, cuando es exactamente todo lo contrario.

Mientras llega el día del debate en el que Meade surgirá con términos domingueros, buena es la jerga del pueblo, al que no conoce ni por los medios de información y considera que es muy simpático azuzando al debate como si se tratara de un pleito callejero o una bronca en el recreo de la secundaria.

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