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Playas, basura, irresponsabilidad y la informalidad

Playas, basura, irresponsabilidad y la informalidad


Enero 11, 2020 14:58 hrs.
Periodismo Estados › México Guerrero
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El Puerto carece de un sistema para el procesamiento de desechos Luis Acevedo
Durante los festejos de la noche vieja y el nacimiento de 2020, las playas de Acapulco sufrieron uno de los peores embates de basura plástica, latas y colillas de cigarros.
Las espléndidas playas del estado de Guerrero viven un gravísimo problema: la basura y la informalidad.
Ambos factores han creado un ambiente hostil para los visitantes que, tienden a incluirse en el círculo vicioso de la impunidad con la que se manejan los prestadores de servicios de alimentación, bebidas y diversiones en las playas, junto con el ambulantaje que mantiene una férrea disputa por la vendimia, de lo que sea.

De poco ha servido la presencia militarizada, especialmente en temporadas vacacionales, cuando no hay cumplimiento de las normas, ni siquiera las más elementales, y que inclusive ha favorecido al narcomenudeo y prácticas delictivas como el ’cobro de piso’.

Por su relevancia como centros sobresalientes de atracción turística, en Ixtapa-Zihuatanejo y en Acapulco la presencia policiaca y militar dejó de ser preventiva para convertirse en simbólica, en perjuicio de la seguridad pública y del deterioro de la convivencia.

La tolerancia al incumplimiento de las obligaciones ciudadanas, como manifestación prioritaria de una supuesta paz social mantenida por las autoridades de los municipios, no ha favorecido la integración; al contrario, ha sido otro ingrediente del deterioro. Eso, sin contar que en Ixtapa el gobierno estatal desarrolló la primera ’playa incluyente’, para el disfrute de las personas con capacidades diferentes y se dice que Acapulco, en breve, tendrá algo similar.

Sin embargo, ese tipo de asuntos no forman parte de una política pública integral en materia de servicios, son simple propaganda política. A las 24 horas de su estreno, esa playa ya estaba sembrada de contaminantes colillas de cigarro y de todo tipo de basura, principalmente envases de plástico y latas.

Veamos. Durante los festejos de la noche vieja y el nacimiento de 2020, las playas de Acapulco sufrieron uno de los peores embates de basura plástica, latas y colillas de cigarros.

En esa noche solamente se arrojaron a la arena 200 toneladas de basura, que en una elevada proporción llegaron al mar que, a su vez, devolvió una parte a las playas y se requirió de medio millar de trabajadores para limpiar los desechos desde Pie de la Cuesta, pasando por la popular Caleta, hasta la residencial zona Diamante del Revolcadero.

Datos de la Promotora y Administradora de Playas en Guerrero indican que, durante la reciente temporada vacacional de fin de año, del 23 al 6 de enero, se recogieron en promedio 150 toneladas de basura, 50 toneladas más que durante la Semana Santa.

Las cantidades más elevadas de desechos se levantaron en Caleta, Caletilla, Papagayo, Hornos y en Icacos. En la zona Diamante, informan, los edificios mantienen un mejor control de los residuos, aunque finalmente es el municipio el que se hace cargo de la basura.

Salvo el fin de año, en promedio trabajan 400 personas en tres turnos a lo largo de la zona de playas, con especial atención a la bahía de Santa Lucía, de la Base Naval a Caleta. En la zona de la Condesa, sobre las calles que confluyen a la Costera, el trabajo es más intenso durante la noche.

Para las autoridades municipales el problema en materia económica, de salud, medioambiental y de seguridad pública, es muy elevado y complejo.

Especialmente lo es para Acapulco por la baja recaudación de impuestos y su creciente dependencia de los recursos estatales y federales. Lo que, además, es un Ingrediente de conflictos salariales con los trabajadores del servicio de limpia, que casi siempre anteponen su solidaridad a sus ingresos por trabajos extraordinarios.

Peor aún. El Puerto carece de un sistema para el procesamiento de desechos, por lo que prácticamente toda la basura no reciclable que se recoge es quemada en los alrededores y no hay dinero para resolver este problema ni en el mediano plazo.

La creciente presencia de basura en las playas, exige que las autoridades desarrollen esquemas normativos y educativos, no solo para que los turistas se responsabilicen de sus desechos, sino que incluya a los concesionarios de venta de alimentos, bebidas y diversiones en las zonas costeras, incluidos los ambulantes.

Es claro que la moralidad no es suficiente para promover la convivencia. No basta con colocar depósitos para que se saturen y su contenido se expanda por calles y playas.

Ante la escasez de recursos, Acapulco requiere una política pública de control de basura que contribuya a transformar la ’moral del desperdicio’ y que, inclusive, contemple sanciones para los que no se hagan cargo de sus desechos.

La responsabilidad individual empieza por temas aparentemente tan triviales como la basura, pero ésta es un factor que no solamente alimenta insalubridad, sino también la creciente inseguridad.
Periodista especializado, reportero de toda la vida, académico investigador en la UNAM, comunicólogo, consultor en comunicación y política. Edición.
@lusacevedop

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