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Jorge Laurel González | codice21.com.mx

Tiempo de reflexión

Jorge Laurel González


Propuestas y reflexiones

Propuestas y reflexiones


Junio 03, 2021 20:34 hrs.
Política Nacional › México Guerrero
Jorge Laurel González › codice21.com.mx

Si alguien te ofrece una increíble oportunidad y no estás seguro de que lo puedes hacer, dí que sí, y entonces aprende a hacerlo después. Aprende sobre la marcha, las oportunidades son pocas.

Sir Richard Branson (1950 -) Empresario y escritor británico.
En la vida hay diferentes momentos, en que tenemos que hacer un alto y reflexionar, lo habitual es en la adolescencia y en todos aquellos momentos donde vivimos rituales de tránsito. Cuando nos enfrentamos a una pérdida, por la prematura muerte de un amigo, de algún familiar. Cuando de repente, en un abrir y cerrar de ojos ya crecimos, y el niño que llevamos dentro hoy vive en el cuerpo de un hombre maduro. Momento de hacer una pausa, un tiempo de reflexión cuando iniciamos una nueva relación o cuando le ponemos pausa a otra, finalmente, la vida es un ciclo continuo que se entremezcla y como tal, tienen un principio y un fin.

Un tiempo muy importante de reflexión, es en el que hoy nos encontramos, las campañas electorales han terminado y caemos en ese espacio de silencio mediático (aun cuando se sigue generando una febril actividad electoral a puertas cerradas) donde teóricamente deberíamos de ponderar las propuestas de las diferentes opciones electorales y tomar una decisión razonada el día domingo, votando, por el partido cuyo candidato nos haya convencido.

¿Hacemos esto? La verdad es que la mayoría no, el voto se realiza por emociones, por afinidad, empatía o por interés, en ocasiones también se vota por el rechazo a la otra propuesta, de hecho, es mucho más difícil lograr convencer al electorado de que vote por ti, a convencerlo de que no vote por otra propuesta, atacándola de manera directa. A eso se reducen en ocasiones las campañas, ataques con o sin fundamento, que producen una mayor disociación y alejamiento entre el funcionario electo y el votante.

En la política, se usa el voto para que los electores elijan a los miembros del gobierno u otros cargos públicos y representantes. El voto es una condición necesaria para que un sistema político sea democrático. Hay gobiernos autoritarios en los cuales las restricciones para la presentación de las candidaturas alcanzan un grado que impide considerarlos democráticos. Las elecciones no se celebran exclusivamente en sistemas políticos democráticos. Hay sistemas autoritarios que, conscientes de su incapacidad de forjar legitimidad, se sienten tentados a recurrir a las elecciones, las cuales tienen un carácter plebiscitario (valorar una medida del gobierno, por ejemplo) y se desarrollan sin garantías de limpieza democrática que soslayen las violaciones sistemáticas, de las reglas de juego inherentes a las democracias. Las elecciones en una dictadura anulan, crean obstrucciones de gran calibre o son beligerantes con la conducta competitiva partidista. La confrontación partidista es reemplazada por la omnipresencia de un partido único, o bien, por amagos de diversidad con la presencia de candidatos supuestamente alternativos porque, al fin y al cabo, se entiende que este tipo de elecciones no afectarán, en ningún caso, a quienes detentan el monopolio del poder. La transición política desde sistemas autoritarios hacia una democracia, tarde o temprano, deberá seguir la vía de unas elecciones li
bres con sufragio universal desde la constitución.

La prospectiva electoral enuncia la cultura política, los niveles de educación, acceso a la información, movilización, activismo político, los principios, valores, ideología y propuestas de los partidos como los principales motivadores del voto.
Cuando toca elegir, la gente revisa la percepción que tiene de líderes y candidatos, de buenos o malos funcionarios, observa su entorno, su calle, su trabajo, el transporte, el medio ambiente, sus posesiones, los servicios públicos y su balance de ingreso-gasto.


Más que reflexionar, revisa cómo se siente respecto de sus oportunidades o sus carencias; que le molesta o agrada de las condiciones en que vive su familia, se pregunta a sí mismo si se siente seguro, satisfecho, estable y si puede confiar en las autoridades, las leyes o las instituciones. Con base en lo anterior, podemos agrupar a los ciudadanos en estas categorías:
Militancia efectiva. El denominado voto duro, afiliados, simpatizantes, adherentes, miembros, directivos, cuadros, burocracia partidista, cada vez en menor medida, pero todavía una parte fundamental de las organizaciones políticas.

Constituyen las bases de electores que se identifican con los colores, la ideología, las tradiciones y la historia de un partido. Están convencidos, integrados y creen en sus propuestas. Leales y disciplinados se mantienen firmes en todos los procesos, en las buenas y en las no tanto, jamás votarían por otra opción, es parte de una tradición familiar, de amigos de lucha, recuerdos y memorias de muchas campañas, proselitismo, eventos, fotos, años de mantenerse unidos.

Que también votan en contra de sus mismos candidatos, cuando son sus adversarios políticos internos.
Simpatizantes blandos. Estos ciudadanos se identifican con un partido, pero si no están plenamente convencidos por los candidatos pueden abstenerse, buscar otras alternativas o bien utilizar su sufragio de acuerdo con las tendencias mayoritarias. Los motiva un deseo de mejoría o democracia interna en sus organizaciones, votan con un sentido práctico, pero sin alejarse mucho de sus principios. Se agrupan en la periferia de los partidos, pero sin acercarse definitivamente a otros.

Votantes cambiantes. Este es un segmento que se mantiene al alza, son los electores pragmáticos, no se identifican con nadie, seleccionan su voto basados en información, tendencias o lo que mejor les parece. No les importan las ideologías ni se casan con ellas, no existe derecha o izquierda, tampoco les interesa clasificarse como liberales o conservadores, les importa más el candidato, la oferta, una propuesta, alianzas o un tema determinado.

El voto de castigo. Otro segmento en crecimiento, la gente busca alguna forma de sanción a los políticos votando en contra de determinado partido. Para ellos el sufragio debe expresar su descontento y les interesa que un nuevo gobierno acabe con los problemas heredados. Les gustaría además que el ganador metiera en la cárcel a los corruptos y se hiciera justicia ante los abusos. Para este sector, la fecha de la elección es la de ajustar cuentas, de pasar la factura y recuperar una parte de lo malgastado.

El menor de los daños. Los electores quieren participar, darle un sentido a su voto, pero en realidad no encuentran una opción que sea realmente buena, al menos aceptable. Eligen entonces preguntándose ¿Cuál es el menos malo de los candidatos? ¿Qué partido es el menos quemado? ¿a quién creerle, aunque sea un poquito? No creen que las cosas cambien mucho pero no pierden la fe, todos son iguales, pero habrá alguno que pueda ser un poquito diferente.

La expectativa de cambio. La motivación de esta parte del electorado es una transformación del estado actual de las cosas. Consideran que no podemos seguir igual y hay que hacer ajustes de fondo. El voto entonces dependerá de la gradualidad, profundidad y orientación de los cambios deseados. Para muchos se agotó la paciencia, ya se cansaron de esperar resultados que no llegan; de que sean siempre los mismos o de que vengan otros, pero al final no pasa nada, quieren que la democracia funcione para formar un gobierno eficiente, honesto y austero.

El anti-voto. El objetivo de estos votantes es ir a las urnas para evitar que gane determinado partido o candidato. Su elección se basa en descartar opciones, quizá no se identifiquen con nadie, tampoco les convence ningún partido, pueden decidir hasta estar en la casilla, no les interesan las propuestas, pero lo que sí tienen muy claro es por quien no van a votar.

Finalmente, debemos recordar que el día lunes, todos seguiremos siendo acapulqueños, guerrerenses y mexicanos y que el verdadero cambio, empieza única y exclusivamente contigo. También debemos instar a los diferentes actores en el proceso que, concluyendo, deben de interactuar, para intentar hacer política, que implica diálogo, reconocimiento, y confrontación de las ideas. Recuerden que solamente juntos, logramos generar: Propuestas y Soluciones.

JLG.

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